Martes, 20 Septiembre 2016 00:00 Punto de vista

Punto de vista

Inconexos y envalentonados

Claudio Campos, entrenador de fútbol

Es imposible comprender a cabalidad los momentos que atraviesan los diferentes equipos porque en la mayoría de los casos ni los propios protagonistas encuentran razones y mucho menos respuestas para explicar situaciones del funcionamiento y de resultados.  

Tenemos que recalcar que estos cuestionamientos siempre recaen en los planteles que no descubren el rumbo del éxito y, en segundo plano, tampoco el mecanismo de juego que se desea imponer; siendo muy distinto el panorama en las veredas triunfalistas que ni se atreven a detenerse y solo se dejan empujar por la algarabía suscitada que de una forma u otra sirve para caminar de manera sólida al gran objetivo de salir campeón.

En estos matices se encuentran hoy los colosos del Astillero que navegan por el mismo río, pero con diferentes correntadas. De manera alarmante el conjunto dirigido ahora por Arias no solo se aleja en la tabla de posiciones sino que pierde partido a partido esa solvencia que ya era un sello característico de siempre imponer condiciones y predominar en los desarrollos de los encuentros, contraste muy diferente donde irradiar sumas de deficiencias que lo hicieron ingresar indefectiblemente en dudas muy notorias.

Este deporte es un cúmulo de situaciones que cuando se alinean pueden ser letales; cuando me refiero a esto es porque considero que todo equipo debe estar convencido y apoyarse en un funcionamiento grupal para que las individualidades exploten su potencial y desde ahí construir victorias que no solo suman puntos sino algo más determinante, confianza.

La actualidad nos devela que las diferencias de ambos equipos pueden pasar por diferentes niveles individuales y las posturas grupales, pero sin lugar a duda lo que distancia a uno del otro es ese factor tan preponderante en el fútbol que es la credulidad.

Emelec tiene en su plantel a jugadores de mucha experiencia, otros a pesar de su corta edad también por las exigencias que les ha tocado vivir los últimos años, siendo rico en variantes y características, pero esa curva natural de rendimiento colectivo está siendo más profunda que lo esperado y aunque el hincha y los propios miembros del club guarden esperanzas en retomar el camino, la desesperación en algunos casos ahuyenta la tranquilidad que se desea preservar.

Aspectos muy distintos se respiran en el conjunto canario que solidifica de manera diaria esa relación tan básica que debe ostentar un club con objetivos claros, y es que los puntales, ya sean dirigentes, cuerpo técnicos, jugadores e hinchada estén unidos bregando por la misma causa. Barcelona futbolísticamente está consolidado, sabe lo que pretende y los ejecutantes conocen lo que deben hacer para el beneficio de un funcionamiento sin muchos misterios pero que está tan persuadido que en muchos pasajes de los partidos saca ventaja por esa realidad.

Almada transitó meses difíciles en el club que tiene la lupa constante y fue duramente criticado por aseverar lo que pretendía de sus dirigidos, coyuntura que hoy se puede avizorar no solo porque los resultados llegan y engrosan la tabla sino también porque logró que el hincha se sienta identificado con lo que muestra en el campo de juego, no siendo quizás muy vistoso, pero sí un equipo aguerrido y lleno de bondades que explota de manera impecable las particularidades de sus hombres más destacados transmitiéndoles seguridad en el fondo, practicidad en el medio para que en ofensiva tenga libertades para exponer la impronta necesaria y así seguir creciendo en eso tan fundamental para todo futbolista como lo es estar invadido de confianza. (O)

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