Lunes, 11 Septiembre 2017 00:00 Punto de vista

Punto de vista

Gestión energética para la sostenibilidad corporativa

Verónica Guayanlema, máster en Energías Renovables y Sostenibilidad

En 1987 en el Informe de Brundtland se define el desarrollo sostenible, como la armonía entre economía, ambiente y sociedad. En la actualidad también se considera este enfoque en el ámbito empresarial, denominado como sostenibilidad corporativa.

La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas menciona la importancia de alentar a todas las empresas, en especial a las de mayor tamaño y a las transnacionales, a que adopten prácticas sostenibles e incorporen información al respecto en su ciclo de presentación de informes. En el objetivo siete de esta Agenda se motiva a todos los países a implementar medidas que dupliquen el índice global de la mejora en eficiencia energética hasta el año 2030. Por lo que se busca que las empresas con una orientación clara y que conocen profundamente las restricciones y características del mercado mejoren su productividad, con el uso adecuado de los recursos y sean un ejemplo de gestión a nivel local e internacional.

La implementación de medidas de eficiencia energética es fundamental para cumplir con este objetivo, es decir, promover el uso adecuado de recursos energéticos para producir un trabajo de forma efectiva y avanzar a un nuevo modelo de desarrollo.

En primera instancia es necesario que las empresas conozcan las ventajas económicas y sociales a mediano y corto plazo de la implementación de estas medidas, como la mejora en la rentabilidad de los proyectos debido a la disminución del consumo de recursos naturales que además reduce el impacto ambiental y por ende mejora la calidad de vida de la población.

Ante la necesidad de implementar estas medidas se originaron las Empresas de Servicios Energéticos o ESCOs (Energy Services Companies), que surgieron en países industrializados hace más de 25 años para superar las principales barreras para la implementación de proyectos de eficiencia energética.  Tienen la misión de optimizar el uso de la energía, implementar soluciones de ahorro, identificar estudios de oportunidades, evaluar la rentabilidad de los proyectos, proponer soluciones a nivel de ingeniería y gestión; así como medir, reportar y verificar el cumplimiento de resultados y brindar una oportunidad para acceder a financiamiento nacional o internacional.

A nivel de América Latina y el Caribe, Ecuador cuenta con un número limitado de empresas ESCO, en el estudio “Empresas de Servicios Energéticos en América Latina” elaborado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) en 2015, se registra cuatro. Esto  indica que existe escasa correlación entre la oferta de energía y sus cadenas de valor (Ecuador es un referente regional) y la aplicación de eficiencia energética, lo que abre paso a la implementación de visiones de negocio y marcos habilitantes que promuevan la creación y funcionamiento de ESCOs y que sean estables en el tiempo, apuntando al cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. (O)

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