Martes, 22 Agosto 2017 00:00 Punto de vista

Punto de vista

Día Internacional del Recuerdo de la Trata de Esclavos y de su Abolición

Patricio Benalcázar Alarcón

El 22 y 23 de agosto de 1791, en Santo Domingo, en el territorio del actual Haití y República Dominicana, se produjo un levantamiento decisivo para la abolición del comercio transatlántico de esclavos; por ello, después de dos siglos, en 1994, Haití propuso a la Unesco desarrollar el proyecto ‘La Ruta del Esclavo: resistencia, libertad, patrimonio’, cuyos objetivos se centraban en contribuir a una comprensión de las causas y modalidades de la esclavitud y sus consecuencias; evidenciar las transformaciones globales y las interconexiones culturales derivadas de esta historia; y aportar a una cultura de paz desde el pluralismo, el diálogo intercultural y la construcción de nuevas identidades.

Posteriormente, el secretario general de las Naciones Unidas, en junio de 1999, puso en consideración de la Asamblea General la Resolución N° 20C/40 aprobada por la Conferencia General de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura  (Unesco), en la que se declara el 23 de agosto como el Día Internacional del Recuerdo de la Trata de Esclavos y de su Abolición, con la finalidad de mantener la memoria de un acontecimiento nefasto en la historia de la humanidad y promover los valores de respeto, aceptación y aprecio de la igual dignidad de todos los seres humanos, así como la promoción del diálogo intercultural.

La Unesco ha animado a todos los gobiernos del mundo a sumarse a este proyecto y con mayor empeño en el marco del Decenio Internacional para los Afrodescencientes (2015-2024), cuyo tema es ‘Afrodescendientes: reconocimiento, justicia y desarrollo’. En esa perspectiva, este organismo internacional promueve diversas actividades en los ámbitos de memoria, historia y legados compartidos, interculturalidad, transculturalidad y nuevas formas de identidad y ciudadanía; derechos humanos, lucha contra el racismo y la discriminación; África y sus diásporas de ayer y hoy; culturas vivas y creación artística; y, educación, diálogo intercultural y cultura de paz.

La memoria histórica y los derechos humanos del pueblo afrodescendiente constituyen retos del presente en el Ecuador y el mundo; su tradicional presencia en Esmeraldas, Carchi e Imbabura trascendió a Guayas, Pichincha, Los Ríos, Santo Domingo, Azuay y significó, de acuerdo al INEC, un incremento propio del 42% de 2001 a 2010. Los Registros históricos datan su presencia desde 1526 y su espíritu de libertad se ubica en 1553, cuando se constituye en la zona de Mompiche, Esmeraldas, la República de los Zambos, liderada por Alonso de Illescas.

Sin embargo, hay desafíos pendientes; uno de estos es la lucha contra la discriminación racial. Al respecto, el INEC detalla que el 65% de ecuatorianos y ecuatorianas admite la existencia de racismo y que el 88% de las víctimas son afroecuatorianos y afroecuatorianas. A esto se suman datos relativos al acceso a servicios básicos, educación, tipo de ocupación, derechos sociales, participación política e inclusión. El Estado y la sociedad ecuatoriana tienen una deuda histórica aún pendiente de

ser cumplida. (O)

 

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