Jueves, 13 Octubre 2016 00:00 Punto de vista

Punto de vista

América Latina puede 'cerrarle el grifo' a las inundaciones urbanas

Víctor Arroyo y Ubaldo Elizondo. Funcionarios del Banco de Desarrollo de América Latina (CAF)

La falta de planificación en el uso del suelo, unida a la acelerada urbanización de las ciudades de América Latina, ha creado barrios con alta densidad poblacional en zonas expuestas a los efectos del cambio climático.

Los precarios sistemas de drenaje, aunados a una condición de pobreza, incrementa la vulnerabilidad de sus habitantes, en especial la de mujeres y niños.
Debido a los efectos del cambio climático aumentan las lluvias, los ríos se desbordan y hay más tormentas costeras, eventos que producen inundaciones en muchas ciudades de la región que suelen traer como consecuencia pérdidas humanas y materiales, incremento de enfermedades, así como notables daños en la infraestructura.

El impacto también se siente en la economía; limita la productividad y pone en riesgo la provisión de servicios adecuados de agua y saneamiento para la población. Las inundaciones urbanas se deben a efectos climáticos exacerbados por acciones antrópicas.

Esto se evidencia cuando el exceso de agua de lluvia que circula por las calles no puede ser absorbido gracias al aumento de las zonas impermeabilizadas por la urbanización, la precariedad de los sistemas de drenaje y la falta de espacios verdes para retención del agua. En otros casos la acumulación de residuos sólidos en las torrenteras, vías fluviales y canales de drenaje urbano, interrumpe el escurrimiento del agua e incrementa las posibilidades de inundaciones por desbordamientos de los cauces.

Hasta ahora, la mayoría de los países latinoamericanos asumió una estrategia reactiva a los eventos catastróficos de inundación.  

Esta postura agrava, por lo general, los problemas porque se construyen conductos y canales para evacuar las aguas rápidamente sin minimizar los aumentos de los volúmenes de escorrentía como consecuencia de la impermeabilización urbana.

Para cerrarle el grifo a esta problemática, CAF -Banco de Desarrollo de América Latina- propone lineamientos de acción que ayuden a consolidar un modelo de gestión de drenaje urbano sostenible en América Latina, agrupados alrededor de tres pilares.

En primer lugar, la adopción de una concepción técnica integrada de la gestión del suelo y del agua en el ámbito urbano, marcada por una visión de largo plazo que oriente las decisiones sobre los diferentes aspectos técnicos y garantice la optimización de costos y la protección del medio ambiente.

Las regulaciones sobre el uso del suelo y la construcción de edificaciones deben contribuir a controlar los volúmenes incrementales de escurrimiento en su origen y complementarse con sistemas de alerta temprana, y de gestión de las emergencias propiamente dichas para evitar la pérdida de vidas y minimizar los costos a la sociedad.

Ciertos elementos incorporados a los proyectos urbanos pueden ayudar a aumentar la absorción de agua del suelo y, por lo tanto, a mejorar la gestión de las aguas pluviales, como por ejemplo las lagunas de retención, los pavimentos porosos, los bosques urbanos y espacios verdes. Además, pueden complementar el desarrollo de los espacios públicos.

Como un segundo pilar, se propone la consolidación de un modelo institucional responsable por la rendición de cuentas a la sociedad, mediante procesos de consulta que garanticen que se mantenga un adecuado balance de los intereses de diversos grupos sociales involucrados.

En tercer lugar, es necesario el afianzamiento de un sistema de sostenibilidad financiera que permita recuperar las inversiones realizadas y generar ingresos para cubrir, al menos, los costos de planificación, ingeniería y gestión del drenaje urbano, incluyendo costes de operación y mantenimiento.

Dentro de los proyectos que CAF impulsa en la región para la mitigación del riesgo de inundaciones urbanas se destaca el que lleva a cabo junto con el Gobierno argentino para prevenir las crecidas, manejar controladamente los caudales y moderar el efecto de las inundaciones en la cuenca del río Luján, en la provincia de Buenos Aires.  

El desarrollo urbano desvinculado de la gestión del agua aumenta el riesgo de una ciudad a sufrir inundaciones, las cuales suponen una amenaza constante a su infraestructura y un obstáculo a la productividad de los ciudadanos. Es por ello que se requiere una discusión amplia y soluciones integrales que promuevan el bienestar de la población.

La conferencia Hábitat III, que se realizará del 17 al 20 de octubre en Quito, será el escenario para abordar este asunto que es estratégico para CAF a través de su programa ‘Ciudades con Futuro’ y las políticas proinclusión.

Es imprescindible generar un mayor vínculo entre la planificación urbana y la gestión del agua incluyendo medidas de adaptación al cambio climático que permitan hacer frente a los riesgos de inundaciones, producto de la intensificación de lluvias que se produce con la fluctuación de los fenómenos como El Niño y La Niña que seguirán presentes en la región. (O)

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