Sábado, 07 Enero 2017 00:00 Punto de vista

Punto de vista

2017: un año turbulento

Martin Khor. Director ejecutivo del Centro del Sur

Todo el mundo está de acuerdo, 2017 será un año muy problemático.

Con sus puntos de vista extremos y su estilo bulldozer, Donald Trump está listo para provocar un gran trastorno en Estados Unidos y en el mundo. Sus primeras designaciones así lo anuncian. Nombró a un empresario petrolero (Rex Tillerson) como secretario de Estado, a banqueros de inversión en posiciones financieras clave, a escépticos climáticos en agencias medioambientales y de energía.

Las relaciones entre Estados Unidos y China, las más importantes para la estabilidad mundial, podrían pasar de la coexistencia a una crisis abierta. Así parece indicarlo la designación de Peter Navarro, autor de Death by China: Confronting the Dragon (La muerte de China: enfrentando al dragón), al frente del nuevo Consejo Nacional de Comercio y su relación con Taiwán, percibida por los dirigentes chinos como una provocación extrema.

Trump parece decidido a dar un giro en las políticas comerciales, aumentando el proteccionismo a niveles impredecibles. En la medida en que el proteccionismo, el nacionalismo y la xenofobia crecen en Estados Unidos y Europa, los países en desarrollo deben idear estrategias basadas en la demanda y las inversiones internas.

China, con sus bancos de desarrollo y sus grandes iniciativas comerciales y en infraestructura, podría llenar el vacío económico creado por el proteccionismo de las potencias occidentales. Pero esto puede ser insuficiente para evitar un colapso financiero en muchos países en desarrollo que comienzan a sufrir una fuga de capitales hacia Estados Unidos, atraídos por la perspectiva de mayores tasas de interés y crecimiento económico.

Con la fuga de capitales y la depreciación de las monedas, las empresas de los países afectados tendrán que pagar más por los préstamos en moneda extranjera y la importación de maquinaria, mientras los consumidores soportarán un creciente aumento del costo de vida.

El 2017 debe ser el año en que las prioridades cambien en materia de infraestructura y desarrollo, condicionando la asignación de fondos para los grandes proyectos a la implementación de acciones para proteger el medio ambiente. Y debe ser también una oportunidad para la lucha contra el cambio climático.

El impulso para la acción dificultosamente construido en los últimos años encontrará un serio obstáculo si Trump revierte las medidas ambientales de Barack Obama. Pero el presidente electo se enfrentará tanto a la resistencia interna, donde los estados y los municipios tienen sus propios planes climáticos, como a la de los países decididos a continuar sin Estados Unidos a bordo.

La mayoría de las principales palancas de poder y toma de decisiones están aún en manos de unos pocos países, pero también han surgido muchos nuevos centros de capacidades económicas, ambientales e intelectuales, así como organización comunitaria.

En 2017 debemos estar preparados para actuar ante los desafíos que tenemos por delante y no ser meros espectadores. (I)

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