Lunes, 25 Septiembre 2017 00:00 Tele Mix

Trova, rock y electrónica movieron dos generaciones en el Funka Fest

La vocalista de Aterciopelados, Andrea Echeverri, cantó temas de autoría de la banda y también rindió un homenaje a Juan Gabriel con uno de sus temas. También lanzó al público caramelos y frisbees.
La vocalista de Aterciopelados, Andrea Echeverri, cantó temas de autoría de la banda y también rindió un homenaje a Juan Gabriel con uno de sus temas. También lanzó al público caramelos y frisbees. Foto: cortesía de Sarah Carrozzini.

Aterciopelados, Illya Kuryaki and The Valderramas y Crystal Castles encabezaron el cartel, que por primera vez tocaban en Guayaquil. México estuvo presente en mensajes de solidaridad.

Jéssica Zambrano Alvarado

“Me dijeron que aquí hay millenials, pero lo bueno es que sus papás escucharon Aterciopelados y ustedes también”, dijo Andrea Echeverri, la vocalista de la banda bogotana sobre el público mayoritario del Funka Fest. Lo hizo antes de cantar ‘He venido a pedirte perdón’, un homenaje a Juan Gabriel, “un músico mexicano increíble que escuchaba cuando era chiquita”.

No se equivocaba demasiado con los millenials. Un día antes, durante el concierto de los argentinos Illya Kuryaki and the Valderramas, no se sintió la euforia correspondiente cuando los músicos lanzaron en los visuales la imagen de Luis Alberto Spinetta  como introducción de ‘Sigue’, la canción de su reciente sencillo en el que le rinden homenaje al músico, padre de Dante, uno de los miembros de la banda y una de las leyendas del rock en español.

Pero, millenials o no, el público no dejó de corear las canciones de Illya Kuryaki y Aterciopelados, que junto con el DJ set de Crystal Castles fueron las bandas centrales del cartel del Funka Fest, que en su segunda edición copó el Palacio de Cristal, de teatro, arte y música, en solo dos días, uno menos que en la edición pasada.

Todas las bandas llegaron por primera vez a Guayaquil, en estos días, en los que -como dijo Andrea Echeverri- pasa de todo: la tierra tiembla, el viento nos ataca, hay cientos de muertos de televisión y los presentadores dicen “qué bueno que ya es viernes porque estamos cansadas de darles estas malas noticias. Es que este es el mundo del ‘yo’”, dijo la intérprete.

En el concierto se hicieron necesarias proclamas de solidaridad con México, como la que hizo Carla Morrison; o Aterciopelados, que a través del bajista Héctor Buitriago hizo público su apoyo a Pacífico Libre para que el Gobierno de Ecuador proteja el mar y evite la caza de los tiburones. “Somos semilla nativa, el agua y la música nos une”, dijo Buitriago.

La banda bogotana fue bastante democrática con el público: lanzaron caramelos de café, besitos de Echeverri, cantaron por el planeta, el amor, la vocalista cambió tres veces de guitarra, de corona y al final ¡frisbees para todos! En su despedida, la agrupación lanzó sobre el escenario unos discos para playa de colores, que tenían la inscripción de ‘Guayakill’ y el nombre de la banda.

El encuentro concluyó con la propuesta electrónica de Crystal Castles, una agrupación canadiense que es parte de numerosos festivales en todo el mundo y que en 2008 estuvo a la cabeza del NME New noise. En dos sets, la banda conformada por Edith Frances y Ethan Kath, pusieron a bailar al público con el eco de ‘This is not music’, con una chica animando en el centro del escenario. Entonces sí fue evidente la preferencia generacional entre el público que se quedó a saltar en el centro y los que prefirieron hacerse a los costados del escenario, cerca de la Policía Nacional.

“Creo que en Ecuador no tenemos otro festival así de hermoso”, dijeron Carlos Espinosa (voz, guitarra) y José Vergelin (bajo) de la banda quiteña Alkaloides, antes de subir al escenario. La agrupación tocó por primera vez luego de una separación de seis meses, por viajes de los miembros del grupo. Hace tres semanas volvieron a ensayar y ajustan planes para un segundo disco.

Para los Alkaloides, este Festival es un encuentro con una propuesta articulada de obras de arte, teatro y música. A pesar de que hubo críticas por el costo de las entradas de este año en comparación con el anterior, los valores son inferiores a los que hay en otros encuentros de su tipo, como en Quito, donde “el cartel no es tan bueno y la comida cuesta el triple”, dijo uno de los asistentes.

Moshi Moshi presentó su propuesta de rock animé y Evha hizo calentar al público con sus mezclas electrónicas y andinas y el performance encabezado por Mateo Kingman y Renata Nieto, quienes bailaron al ritmo de la marimba electrónica.

El Funka Fest logró también que la programación teatral se replete de gente. Así fue con las tres propuestas de gran formato que se presentaron en el festival. La actriz Itzel Cuevas volvió a montar su monólogo La ilustre desconocida, por primera vez después de cinco años. “Gracias a la organización, gracias a todos quienes hacen esto posible; para mí este es un nuevo comienzo”, dijo la mexicana radicada en el país hace más de una década.

Por su parte, los actores Himali Singh Soin y David Soin presentaron su performance musical, integrado por versos, recursos a través de los cuales recrean el trámite burocrático que tuvieron que completar para estar juntos, al ser ella de la India y él de Londres. La obra inició su gira en Londres el año pasado y no se imaginaban poder presentarla en un país como Ecuador. “Es increíble como todas estas propuestas están creciendo”, acotó Himali sobre el festival. (I)

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