Luciana Grassi hace catarsis en monólogo Auyo

- 25 de Agosto de 2017 - 00:00

La actriz honra los cambios de humor femenino en esta obra.

Luciana Grassi quiso decirle basta  a la autoayuda, a las terapias y a todo lo que condiciona a las personas a no creer en sí mismas. Una  negación que la llevó a descubrir y a   aceptar su naturaleza de mujer para plasmar estas emociones en una obra a la que llamó Auyo.

“Es una manera muy graciosa de cómo decidí darle un basta a lo que sea que soy, es suficiente lo que soy y lo estoy haciendo bien. Basta a esta idea de que nunca vamos a ser completos, siempre seremos parciales, siempre habrá espacio para algo que vamos a querer arreglar y mejorar. Entonces estar en esa corredora de automejoramiento es un sinfín”, analiza la actriz que encarnó a Titi, en Tres familias, de Ecuavisa.

Es como una catarsis para la artista que padece fibromialgia (enfermedad que genera dolor crónico en el cuerpo), diagnosticada hace un año en Estados Unidos.

“Auyo es una manera de liberarme, de salir de ese rol de víctima y decir ‘yo puedo sanarme a mí misma’, y lo enfoco desde un aspecto cómico en el que propongo empoderarnos de esta mujer salvaje que es un arquetipo que existe”.

Señala que más que una obra es un trabajo que sugiere la liberación de toda culpa, como también aprovechar lo que resulta de ese lado femenino durante su ciclo menstrual, no respecto a la ovulación, sino de las fases que atraviesa y que deberían ser usadas como herramientas de vida.

Dinámica de la obra

Este es el primer monólogo de Grassi. Un trabajo de experiencia, como lo califica, y en su dinámica,  durante una hora, incluye romper la cuarta pared, interactuar con el público y crear un ritual para evocar lo esotérico en conexión con el espíritu y los planetas.

“La monté de manera graciosa porque también expongo que tienes que hacer las paces con todos tus seres internos: tu niña y tu madre interna. A veces tenemos estos seres que están constantemente hablándonos y como que un poco quería ridiculizarme”.

Revela que no implementó una técnica específica, sino que aplicó todo su aprendizaje y experiencia teatral para crear un proyecto honesto. “Me muestro libre y verdaderamente tal cual, totalmente expuesta y vulnerable”.

Los cambios de vestuario de esta pieza dirigida por Axel Cuevas se darán en escena. Además, cantará un rap creado por el grupo A2H, bajo la producción musical de  Juan José Ripalda.

Investigación ganó una beca

Esta tesis la ha desarrollado a partir de escritos personales, hace casi 7 años. Pero en 2016 inició un exhaustivo estudio citando Mujeres que corren con lobos, de Clarissa Pincola, y Mujeres que corren con poodles, de Bárbara Graham, donde conoció sobre el arquetipo de la mujer salvaje. Después profundizó sobre el tema de la menstruación, leyendo textos de Miranda Grey y  analizando su ciclo menstrual.

“Empecé a llevar mi registro escrito y en video de mi menstruación. Cambié hasta de toallas sanitarias por copas menstruales, e hice una investigación de lectura interna. Llevé un récord con un diagrama lunar de cómo me sentía cada mes”, dice la intérprete dramática sobre este estudio que le significó una beca a Israel, por desarrollar el tema ‘Por qué la menstruación es tabú a partir del judaísmo y el Antiguo Testamento’.

Auyo es un ritual interactivo con proyecciones y música en vivo,  donde Grassi sugiere “empoderarse de la sagrada perra interna, honrar los cambios de humor y reconectarse con los órganos femeninos”.

Se presentará mañana, a las 21:00, en La Bota, del Malecón del Salado. En Quito, estará en Casa Malayerba, el 31 de agosto, el 1 y 2 de septiembre, a las 20:00. (I)