Lady Di, una princesa rebelde

- 31 de Agosto de 2017 - 00:00

Diana Spencer desafió los convencionalismos de la Corona británica y dejó una huella imborrable en los corazones de su pueblo.

Las cámaras de los paparazzis tenían la mira fija sobre el Jonikal, un lujoso yate que fue testigo de 9 días de romance cerca del mar Mediterráneo. En esa embarcación estaba la mujer más famosa del planeta y los fotógrafos querían captar una imagen de ella, Diana, la princesa de Gales, con su nueva pareja, el multimillonario egipcio Dodi Al Fayed, con quien disfrutaba de esa costa azul. Ella quería estar lejos de todo, incluso del príncipe Carlos, quien fue el primer amor de su vida.

El asedio de los fotógrafos hartó a la pareja que decidió regresar a París y pasar la noche en el hotel Ritz, propiedad de la familia Al  Fayed. Un cambio de última hora apuró a estos amantes fugitivos de la prensa rosa. Se alistaron para ir al departamento de Dodi, ubicado cerca al río Sena. Henry Paul, jefe de seguridad del hotel, preparó un escape al estilo ‘James Bond’ que los llevó al interior del Puente del Alma, lugar en el que Diana, Dodi y Henry se accidentaron. La tragedia de sangre y metal retorcido quedó registrada por los flashes de las cámaras de 7 fotógrafos.

Esa fue la última vez que se vio a Diana Spencer con vida, una Diana feliz y sonriente como no se la veía desde que empezaron los problemas maritales con Carlos, el padre de sus 2 hijos, el heredero de la Corona británica, con quien contrajo matrimonio hacía 15 años.

La noche del accidente, Lady Di captó la mirada del mundo como lo hizo el 29 de junio de 1981. Aquel día, con 20 años, Diana entró a la Catedral de San Pablo de Londres ataviada con un pomposo vestido de seda color marfil para contraer matrimonio y convertirse en la princesa más mediática del mundo.

Antes del enlace, los 700 millones de personas que observaron en directo el matrimonio solo la habían visto en 3 ocasiones. La última de ellas fue cuando formalizó su relación con el príncipe de 32 años, quien la sacó de su residencia, ubicada en Sandringham, un pequeño pueblo del condado de Norfolk con un poco más de 500 casas, hasta el Palacio de Buckingham. Ilusionada y con la consigna de dejar atrás un pasado doloroso marcado por el abandono de su madre a los 7 años y una mala relación con su madrastra, que la internó en Suiza, Diana se convirtió en la Princesa de Gales. 

Sus apariciones públicas congregaban a cientos de periodistas, dentro y fuera de Reino Unido. Se codeó con líderes mundiales, artistas, diseñadores y religiosos, como la Madre Teresa de Calcuta. Todos la amaban. Recibía del pueblo su cariño espontáneo en cada evento, especialmente los relacionados con su lucha a favor de los niños y madres con VIH en países africanos.

Diana fue una madre amorosa. Con frecuencia se la veía romper los protocolos públicos de la realeza, que no permite que ninguno de sus miembros expresen emociones frente a los demás. Ella era diferente. Se dejó retratar con sus hijos en las calles de forma cariñosa y con una calidez poco frecuente en la monarquía. Siempre tenía una sonrisa en los labios, a pesar de los golpes mediáticos que recibía desde que se dieron a conocer las infidelidades en su matrimonio.

Estas muestras de afecto hicieron que la llamaran la ‘Princesa del Pueblo’, pero también la ‘Princesa Rebelde’, al punto que la prensa británica precisó discrepancias con la reina Isabel por su comportamiento, lo que no impidió que ella siguiera mostrándose  espontánea ante los demás. Tal vez ese es el legado más grande que ha dejado Diana dentro de las casas reales. La nueva generación de royals ahora se muestra más sensible y accesible ante la prensa, como lo hace su nuera, Catalina de Cambridge, esposa del príncipe Guillermo, quienes lucen enamorados y como padres amorosos delante de las cámaras.

Esa fue la Diana que todos vieron ante los flashes, la que el pueblo amó y lloró el día que murió a las 04:00 del 31 de agosto de 1997, en el hospital Pitié-Salpêtrière, lugar al que acudieron miles de londinenses que expresaron su dolor con lágrimas, mientras cientos de periodistas daban a conocer la triste noticia que emitía una sensación de luto universal.

Desde Hyde Park hasta el palacio de St. James, 6 días después, entre llantos y desmayos, más de 2’000.000 de londinenses acompañaron el cortejo fúnebre, imágenes de pesar que se reproducían como un eco incesante a través de las televisoras y ante la mirada de más de 32’000.000 de ‘deudos’ en todo el planeta.

Hoy, 2 décadas después de su muerte, se sigue escribiendo el cuento de esta princesa, uno en el cual no hubo un final feliz. (I)

 La princesa sin el final de los cuentos de hadas

La tristeza y el dolor marcaron la vida de Diana Spencer, quien por 15 años como miembro de la realeza fue la más influyente en la historia británica.

 

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El precio de portar la tiara británica

 

1.- La niña no deseada en el matrimonio del conde Spencer

En una entrevista con la NBC, Diana confesó que de pequeña se sintió como un estorbo para sus padres, el conde John Spencer y Frances Roche. La pareja anhelaba un heredero, quien nació un año antes que ella. John murió a los 10 días, lo que trajo problemas en el matrimonio. Según la princesa, cuando ella nació sus padres esperaban un varón.

A pesar de que 3 años después llegó Charles Spencer, su nacimiento no bastó para lograr la armonía. Su madre abandonó el hogar y su padre se volvió a casar. Enviaron a Diana a estudiar a Suiza y su relación con sus progenitores fue distante. “Desde pequeña soñé tener un matrimonio y una familia muy feliz”, dijo en la misma entrevista.

2.- Las infidelidades de la princesa fueron ventiladas en la  prensa

No es un secreto a estas alturas que Lady Di tuvo más de una relación extramarital, la mayoría confesadas por la misma princesa. Dos años después de la boda con Carlos, mantuvo una relación con Barry Mannakee, su jefe de seguridad, quien murió poco tiempo después de haber sido despedido. La princesa volcó todos sus sentimientos a James Hewitt, su instructor de equitación, de quien incluso se dijo que es el padre de su hijo Enrique. En más de una ocasión, la princesa justificó sus debilidades por la falta de atención de Carlos, quien mantenía una estrecha amistad con Camilla Parker. Antes de Dodi Al Fayed, la también Condesa de Chester fue relacionada con 7 hombres, todos ellos revelados en los tabloides británicos.

  3.- El VIH y las minas antipersonales fueron su  prioridad

Diana rompió los moldes monárquicos estrechando la mano de los más necesitados a lo largo de sus 15 años como Princesa de Gales. Lideró decenas de campañas en favor de sectores vulnerables, especialmente los relacionados con mujeres y niños con VIH.

Subastó casi todos sus vestidos para donaciones y se codeó con líderes mundiales, comprometiéndolos a ejecutar proyectos que beneficien sectores menos favorecidos. Junto a Nelson Mandela, al Dalai Lama y a la Madre Teresa de Calcuta, libró acciones humanitarias y trabajó en contra del uso de minas antipersonales. Defendió el respeto a las mujeres y a la comunidad GLBTI. Trabajó con niños con cáncer en países africanos.

 4.- Referente de la moda mundial marcada por la sencillez 

 “Diana fue el más poderoso de los íconos de la moda y estilo en su tiempo”. Con esas palabras, el diseñador Giorgio Armani definió a la extinta Princesa de Gales.

Desde su aparición como miembro de la familia real, los modistos más famosos del mundo se pusieron a sus órdenes. Varios de ellos la vistieron, pero su gusto por la sencillez marcó tendencia en más de una ocasión. Prefirió a diseñadores menos conocidos, como Víctor Edelstein, Bruce Oldfield o Catherine Walker, quien diseñó aquel atrevido vestido negro que utilizó en su primera aparición pública, después de que la prensa anunciara su divorcio con el padre de sus 2 hijos. Este traje es considerado icónico en la alta costura.

5.- Una vida como ícono pop dentro de la realeza  británica

Ni antes ni después, ningún miembro de la realeza se codeó con tantos artistas como lo hizo Diana, lo que la convirtió en una celebridad más. Su estrecha relación con Tom Cruise, Gianni Versace, George Michael y Elton John, entre otros, pusieron su imagen en las  revistas de espectáculos. En esa área, Diana y John Travolta protagonizaron uno de los momentos más destacados cuando bailaron en una gala benéfica que organizó  Ronald Reagan y su esposa, Nancy, en la Casa Blanca.

Rod Stewart, Elton John, Duran Duran, Take That, entre otros, ofrecieron un concierto benéfico en su memoria cuando se recordaron los 10 años de su deceso, evento al que acudieron 65.000 personas.

6.- Sus pasiones y decepciones llevadas a la gran pantalla

En total, 6 documentales y 4 películas se han hecho sobre la vida de la princesa Diana, siendo la cinta homónima que protagonizó la actriz Naomi Watts la más conocida. El filme del director alemán Oliver Hirschbiegel aborda los 2 últimos años de vida de la Princesa de Gales y se centra en la relación sentimental que tuvo con el cirujano Hasnat Khan y el magnate de origen egipcio Dodi Al Fayed.

En 2006, The Queen, película británica al mando del director Stephen Frears y protagonizada por Helen Mirren, quien  interpretó a la reina Isabel II, se basó en cómo la monarca británica afrontó la muerte de la princesa. La crítica elogió el filme, mientras que Mirren ganó un Óscar.