"Josefina es una indígena que se supera"

- 16 de Febrero de 2017 - 00:00

La artista creó al personaje hace 14 años en un taller de teatro y desde entonces ha aparecido en 8 obras.

La actriz quiteña Ana María Balarezo, conocida en el teatro por  Josefina, su personaje indígena, compartió un tiempo las artes con la visita médica. En sus obras hay algunos guiños a esa etapa.

Balarezo presentará una comedia sobre la bipolaridad. Admira mucho a su álter ego Josefina y la define como un ejemplo para la mujer. Además, la actriz califica al humor como parte del ser humano, y una terapia eficaz contra la depresión, mucho mejor que los medicamentos que promocionó por algún tiempo a los doctores.

¿Cómo se inició en el arte?

Desde pequeña me gustó el teatro y en colegio imitaba a mis profesoras. Había una de contabilidad muy estricta y mis compañeras le temían. Yo, desde afuera del aula, les decía (con la voz de ella): “¡Señoritas!”. Mis compañeras se sentaban de inmediato pensando que era esa profesora, mientras yo me reía.     

Estudió actuación en Venezuela, ¿cómo surgió esa oportunidad?

En 2002 viajé a Caracas porque tenía familia allá. Era fan de las telenovelas venezolanas y admiraba a la actriz Mariela Alcalá, también me gustaba Guillermo Dávila. Allá estudié en el Instituto Iberoamericano. Al regresar me convertí en visitadora médica.

¿Cómo llegó a esa actividad?

En una obra de teatro, uno de los directores de un laboratorio me vio y me propuso hacer sketches para doctores. Acepté y luego me interesó ser visitadora médica. Estuve así casi 14 años.

¿Y con qué especialistas?

Con psiquiatras, quienes recetaban antidepresivos, ansiolíticos. Conocí a muchos médicos y a sus pacientes. Esa experiencia ha inspirado mi próxima obra titulada Soy bipolar y qué, la cual se estrena en marzo. Es una comedia. Cuando era visitadora se hablaba mucho de la bipolaridad o del trastorno obsesivo compulsivo. Ahora es más común hablar de eso. Descubrí mucho sobre la personalidad  y eso me ayudó en el teatro.   

¿De qué manera?

Porque los actores tenemos un desdoblamiento. En escena prestas tu cuerpo para un personaje. Aprendí que tenemos varias personas dentro de uno. Somos de una manera, felices, tristes o enojados.

¿Cuánto tiempo lleva en el teatro, y cómo nace su personaje de Josefina?

En 2018 cumpliré 15 años en teatro. Josefina nació al mismo tiempo cuando me iba a graduar en el Centro de Formación de Actores Ernesto Albán. Debía llamarse Rosita, pero le cambié a Josefina Riofrío Riofrío en la obra La pastilla del día después, con Toty Rodríguez y el Eduardo ‘Mosquito’ Mosquera.

¿Y por qué esos apellidos?

Por los doctores. En mi tiempo de visitadora iba a los consultorios de unos galenos de apellido Riofrío. Era el papá, un hermano, hijos, eran como 7, toda una dinastía de doctores.

¿Qué representa Josefina?

Es el prototipo de mujer descomplicada, no le importa si está con pareja. Es buena lectora y le gusta estudiar. Habla mucho de los derechos de la mujer y de sus nuevas responsabilidades.

¿Es feminista?

Es una indígena de superación. O  ‘feminista en recuperación’.  No tiene  complejos, pues  habla de ‘tú a tú’ con todos.  Yo la admiro mucho. Josefina ha estado en 8 obras, contando con la última  Chatiando te conocí.  Ella va  evolucionando y en cada una va presentando a su familia.

Con Josefina recibió el premio ‘Diamante’ por la obra Peluconas light

Sí y fue la primera vez que se le otorga a los artistas de teatro.   Porque tuvimos 117 funciones en todo el país en Cuenca, Ambato, Latacunga y otras ciudades.  

¿Considera  al  humor como una terapia?

Totalmente. En los Estados Unidos recomiendan mucho los clowns en los hospitales. La risa activa el sistema para tener más dopamina, serotonina y todos esos neurotransmisores para ser felices. Reír es un derecho de todos. Debería ser una ley. Y dar una multa a quien te provoque ira. El humor es una característica del ser humano. Algunos lo explotan, otros no porque no lo desean.  Es lo más lindo. Una vez me dijeron que en las obras hacemos ‘chiste fácil’. Y yo pregunto: ‘¿habrá chiste difícil?’. El generar una sonrisa es el mejor regalo. (I)