It (Eso) despierta 27 años después

- 14 de Septiembre de 2017 - 00:00

La visión de Andrés Muschietti y la destreza del no tan conocido Bill Skarsgård aportan a la nueva saga que hoy se estrena en Ecuador.

Casi tres décadas después de su estreno televisivo, llega la adaptación cinematográfica de It, el best-seller de Stephen King, de la mano del director argentino Andrés Muschietti, nacido en Buenos Aires en 1973, quien entró a Hollywood al escribir y dirigir Mamá, en 2013, producida por Guillermo del Toro para Universal.

El trabajo de It llegó a manos de Muschietti, el cuarto director argentino en consquistar la máxima industria del cine comercial después de Hugo Fregonese, Luis Puenzo y Alejandro Agresti, por medio del escritor y productor Seth Grahame-Smith (Orgullo, Prejuicio y Zombis), quien fue contactado por Warner Bros. para adaptar al cine la novela de King, junto al director de la hoy famosa True Detective, Cary Fukunaga.

Fukunaga tuvo la idea de dividir el libro en dos películas: la primera sería la historia de los niños durante los 80; y la segunda, la de los adultos en la actualidad. A unas semanas de empezar a filmar, el director se retiró del proyecto por “diferencias creativas”.

Warner hizo un alto en la producción y se dio a la tarea de buscar a una persona que pueda seguir los lineamientos creativos de la casa comercial.

En una reciente entrevista con The Hollywood Reporter, Grahame-Smith admitió que su opción inmediata fue ‘Andy’ porque “amaba con la vida su trabajo en Mamá”.

“La versión de Cary no aportaba mucho (...). Él estaba más abocado a contar una historia hiperrealista”, confesó a la misma publicación el argentino.

Fue así como en junio de 2016 se reunió todo el equipo creativo con el elenco, encabezado por Bill Skarsgård, de 27 años, el hermano menor de Alexander (True Blood), ambos hijos de Stellan, conocido por filmes como Ángeles o Demonios. “Lo que el público verá es mi idea de cómo es Pennywise. Tomé una pista de la descripción infantil que da el personaje de Bill sobre el payaso y me pareció fantástico que muy pocas personas conozcan a Bill. A él no le importó que cubriéramos todo su rostro porque no quería ser la estrella, sino el personaje. Eso aporta y da fuerza”, dijo Muschietti. (I)