Martes, 20 Septiembre 2016 00:00 Tele Mix

Gael García dedica su premio en San Sebastián a Latinoamérica

El actor, productor y director mexicano, Gael García, fue el primero en recibir el premio Jaeger-LeCoultre dedicado al cine latino.
El actor, productor y director mexicano, Gael García, fue el primero en recibir el premio Jaeger-LeCoultre dedicado al cine latino. Foto: AFP

Para el actor, el cine tiene futuro en la región pero hace falta una política de difusión mucho más agresiva.

Cristina Z. Albuja

Gael García Bernal no tenía muy claro que lo suyo era el cine hasta después de la tercera película. Antes lo veía como una experiencia que no se quería perder, otra forma de viajar y explorar el mundo.

La primera vez que visitó San Sebastián lo hizo para presentar Amores perros; muchos proyectos han pasado desde aquel septiembre del 2000. En esta 64 edición del festival, el actor, director y productor mexicano vino a recoger el Premio Jaeger-LeCoultre -marca relojera que dijo ser incapaz de pronunciar- al cine Latino. “Por ahí deberían pensar en cambiarle de nombre, hacerlo más fácil”, bromea.    

Recibir un premio honorífico y en su primera edición es una distinción que tiene algo de “recuento de años, de recorrido” y en ese marco San Sebastián es un punto principal, “tiene la medida perfecta”.  Fue aquí donde hizo contactos para después trabajar en España y Argentina.  

A la hora de mirar atrás y repasar sus trabajos se confiesa orgulloso de Ambulante, el festival de documentales que lleva este género a todos los rincones de México. Dice que ese  fue “uno de los miles de proyectos que se plantea uno en la juventud y que realmente funcionó”.

Actualmente 100.000 personas en México ven documentales, gracias a esta iniciativa. Bernal defiende el documental como el género que más se realiza, el más valiente y el más necesario, aquel que plantea “las preguntas importantes, necesarias, incómodas”.

El cine para él es como su gran familia, ese espacio donde se crean amistades profundas y solidarias.  Como una “especie de cofradía” en la que todos se ayudan y cuidan para sobrevivir. El actor recordó la amistad que mantiene con sus coterráneos Alfonso Cuarón o Alejandro González Iñárritu.  

Sostiene que el cine en América Latina tiene mucho espacio para crecer.  Están las historias y los realizadores; lo que hace falta es “crecer para competir, la solución es que nuestras películas sean vistas en nuestros países”. Y añade que para eso es necesaria una política cultural más agresiva a la hora de difundir los filmes latinos. “Solo así podremos aventurarnos a hacer historias increíbles, porque cuando pasas a filmar en inglés deja de ser un acto de fe y se convierte en un producto”.

Recordó también que la industria del cine ha cambiado mucho. En ese sentido echa de menos el rigor que se ha perdido con la era digital, pero está consciente de que estos avances tecnológicos han democratizado la realización. “Cuando vine aquí con mi primer trabajo se hicieron unas seis películas en ese año en México, y hoy ya la realidad es muy distinta”.  

En la Gala de entrega del Premio al Cine Latino, Gael García pronunció un discurso corto pero muy emotivo, cargado de reflexiones sociales y reclamaciones morales. Dedicó el premio a Latinoamérica y dejó de lado los folios de su discurso para leer el poema de Pablo Neruda, América no invoco tu nombre en vano, lo que provocó los aplausos del público.

El mexicano también está en Donostia para presentar Neruda, la película de Pablo Larraín y que se proyectó después de la ceremonia. El director chileno destacó la gran capacidad de García como actor, su potencia, su “misterio”.  “Tú le pones una cámara a Gael y nunca sabes lo que va a pasar”.

La gala terminó con un Gael García Bernal muy agradecido con su familia que “le enseñó a jalar del carro”. Con su padre, que le enseñó a leer; con su padrastro que le mostró el cine y con su abuela que lo educó en todo lo demás y con Larraín “por devolverle la alegría del cine”. (I)  

Ethan Hawke:  "El cine es  mi religión"

Ethan Hawke, este cowboy moderno presentó Los siete magníficos y recibió emocionado su premio en el Kursaal.  

Mucho se puede decir del actor, escritor y director estadounidense Ethan Hawke (Austin, Texas, 1970) y que desde ya forma parte de la larga lista del Premio Donostia.  “El cine es mi religión. Para mí el cine es la iglesia que he elegido y festivales como este son instituciones sagradas. Estamos aquí reafirmando nuestra fe, amor y esperanza en el poder del cine. El cine no está restringido por fronteras, no pertenece a nadie y puede alcanzar a todos. Cuanto más compartimos historias, mejor nos entendemos unos a otros y la cura de heridas es posible”, concluyó.

En la rueda de prensa previa a la gala Hawke contó que aprendió que la clave del éxito es “no destruirte a ti mismo. Recuerdo ser muy joven y darme cuenta de que en esta profesión, si logras no destruirte a ti mismo, tener suficiente autocontrol, las opciones de tener éxito y desarrollar plenamente tus talentos se maximizan”.  

El actor de El club de los poetas muertos presentó fuera de concurso su última película: una nueva versión del western Los siete magníficos dirigida por Antoine Fuqua, con quien ya trabajó en Training Day y Los amos de Brooklyn.

Ethan Hawke reconoció que este tipo de superproducciones le interesaban cuando era más joven “pero ahora creo que si puedes hacerlo con frente talentosa, como Denzel Washington -a quien considera uno de los mayores actores de nuestro tiempo- tienes mucho que ganar”.

“No se trata de cuánto dinero hay detrás de un proyecto, lo bueno es que hemos podido hacer nuestra propia película”, explicó. (I)

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Lunes, 19 Septiembre 2016 16:54

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