Francisco Echeverría disfruta de los sonidos urbanos sin dejar su jazz

- 11 de Septiembre de 2017 - 00:00
Es un jazzista, autodidacta, que ha interpretado el piano desde los 15 años en varios escenarios del país.
Foto: José Morán / El Telégrafo

El músico fue gestor del Guayaquil Jazz Project, un movimiento que fomentó el género en el país con festivales que afianzaron el gusto por este estilo en 2005.

Con la música ha tenido una relación seria y fue el  vínculo que disfrutó con su madre en su adolescencia. Época en la que traveseaba con los sonidos de su primer piano y, a la vez, interpretaba los boleros del compositor mexicano, Armando Manzanero, a pedido de su progenitora, hoy ya ausente.

Francisco Echeverría, pianista, gestor del movimiento Guayaquil Jazz Project que dirigió por años para fomentar ese género, regresó a sus orígenes al interpretar lo que ama junto con otros estilos, de martes a sábado, desde las 20:00, en el Atrium Bar del Hilton Colón.

“Lo que ocurre con mi vida hoy se resume al conectarme con  mi niñez,  cuando mi madre me pedía que la complaciera tocando el piano para ella y sus amigas, sobre todo los boleros de Manzanero”. 

Composiciones

No se autodefine un compositor, sin embargo, en su carrera artística compuso siete temas que los siente como miembros de su familia. Entre estos  ‘Alas rotas’, un poema de Medardo Ángel Silva al que le puso la melodía y ‘Alba Marina’, producto de reencuentro con un amigo de antaño. “Cada tema es como un hijo en su momento. Con ‘Alas rotas’ fue mágico, empecé a volar con el piano y salió. Con ‘Alba Marina’ refleja esa emoción que sientes cuando ves a alguien que quieres. Le dije a mi amigo ‘mira lo que compuse, ponle nombre’ y él dijo: ‘Alba Marina’”.  Son temas que no comercializó, los colgó en la antigua plataforma Myspace para que su público acceda gratuitamente. Ahora los promueve en las redes sociales.

Echeverría considera que la música es una fuente de expresión con la función de comunicar.

Recuerda la época en que rechazaba el reguetón y hasta promovió una campaña contra dicho género, lo que le cerró algunas puertas. No obstante su madurez  lo ha llevado a aceptar que al arte no se lo debería intelectualizar ni analizar.

Este pensamiento lo llevó a escuchar a exponentes como Andrés Cepeda porque lo concibe familiar. Lo mismo dice de Luz Pinos, Jenny Villafuerte y del grupo quiteño ‘Pies en la tierra’, quienes han tenido las bases del jazz. “Todos están usando recursos latinos, están salvando la raza, no solo se han ido por el jazz, no abandonan sus raíces, se han preocupado de innovar”. (I)