Miércoles, 18 Enero 2017 00:00 Tele Mix

El cine espacial atrae por la conquista de lo desnocido

El cine espacial atrae por la conquista de lo desnocido

Pasajeros, Interestellar, Oblivion, The Martian y Gravity se estrenaron en el último lustro. Esta última obtuvo 7 premios Óscar en la entrega de 2014.

Redacción Telemix

Jim Preston es un ingeniero mecánico, quien accidentalmente despierta de su hibernación durante un viaje que dura 120 años desde la Tierra hacia Homestead II, un planeta-colonia lejano.

Un fallo en la nave Avalon interrumpe el sueño de Preston, interpretado por Chris Pratt, 90 años antes de llegar a su destino.

Su desesperación lo conduce hacia Aurora Lane, encarnada por Jennifer Lawrence, una escritora que forma parte de las 5.000 personas hibernadas que viajan por el espacio. El desafío será sobrevivir en una travesía interminable.

Es la propuesta del cineasta noruego Morten Tyldum, el mismo que en 2014 compitió por el Óscar a mejor director.

También se trata del más reciente filme sobre viajes espaciales (aparte de las sagas galácticas de Star Wars y Star Trek). De hecho, durante el último lustro se han estrenado siete películas de este género cinematográfico.

En la lista de cintas constan Prometheus (2012), Oblivion, Europa Report y Gravity (las tres de 2013), Interestellar (2014), The Martian (2015) y Pasajeros (2016). Esta última aún está en las carteleras de cines en Ecuador, mientras que en Europa Report destaca la dirección del quiteño Sebastián Cordero.

Durante una entrevista al portal Ochoymedio reconoció que su película fue comparada con Gravity, que obtuvo siete premios Óscar, incluido a mejor director para el mexicano Alfonso Cuarón.

“En Europa Report, todos los sets son reales y filmamos cubriendo todos los ángulos posibles, mientras Gravity tiene un esquema muy distinto, que es básicamente filmar las caras y todo el resto hacerlo digitalmente”, explicó el director de Pescador y otras películas ecuatorianas sobre su propuesta espacial que costó
$ 8’000.000. La de Cuarón requirió $ 100’000.000 de inversión.

El francés George Méliès fue el pionero en 1902 con Viaje a la Luna, un filme silente de 14 minutos que se inspiró en las obras de su compatriota Julio Verne.

Alexey Primachenko, cineasta ucraniano quien hace 12 años reside en Ecuador, sostiene que esa cinta fue el punto de partida para el cine espacial. “Las primeras propuestas, como Viaje a la Luna se veían ingenuas, pero con el tiempo y la tecnología se hicieron más sofisticadas como 2001: Odisea del espacio (1968) de Stanley Kubrick o más actuales como Interestellar (2014) del director Christopher Nolan”, refiere Primachenko.

Para el ucraniano este tipo de historias son habituales y rentables en Hollywood. Por ejemplo, Gravity recaudó $ 723’192.705.

“Son un tema recurrente en la industria porque despejan dudas al espectador sobre preguntas como ¿quiénes somos? ¿De dónde venimos? ¿Hacia dónde vamos? Al ser humano le interesa descubrir la existencia de vida y civilizaciones en otros planetas, a través de la tecnología y ese es el enganche de Hollywood”, dice Primachenko.

En 1968, Stanley Kubrick marcó un antes y después en este género con 2001: Odisea en el espacio, a través de efectos especiales vanguardistas, mientras que simultáneamente la televisión proyectaba series como Star Trek (1966-1969) o comedias como Perdidos en el espacio (1965-1968). En la siguiente década ese estilo aumentó con propuestas televisivas como Cosmos 1999 (1975-1977).

George Lucas explota estas historias, pero en género ópera espacial (que incluye villanos, enfrentamientos en otras galaxias), a través de Star Wars: Episodio 4 - Una nueva esperanza (1977). Su saga es ampliamente conocida.

“El espacio es una de las pocas fronteras que aún no se conoce. Tras el surgimiento de las óperas espaciales, muchos cineastas mezclan temas medievales con lo futurista”, refiere José Núñez del Arco, escritor de ciencia ficción.

Su colega Cristian Londoño considera que inicialmente muchas propuestas de cine espacial tuvieron trabas antes de producirse y convertirse en clásicos de este género. Él, Del Arco y Primachenko coinciden en que se trata de temas recurrentes porque al hombre le gusta explorar. (I)

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