Deneuve en Belle de jour, 50 años entre el erotismo y la moda

| 10 de Septiembre de 2017 - 00:00
La película protagonizada por Catherine Deneuve fue rechazada en el festival de Cannes, pero estrenada en el de Venecia.
FOTO: Foto: theredlist.com

Uno de los filmes más polémicos de Luis Buñuel cumplió medio siglo desde su estreno en el festival de Venecia. Yves Saint Laurent vistió a la actriz.

El modisto francés Yves Saint Laurent y su leal zapatero, Roger Vivier, fueron los responsables de un estilo moderno y duradero que crearon a la medida de la entonces gran estrella del cine francés, Catherine Deneuve, en su rol de mujer infiel en Belle de jour. La película de Luis Buñuel, un filme surrealista, erótico y elegante al  mismo tiempo, mostró la vida de una mujer burguesa que soñó con trabajar en un burdel y acabó llevándolo a la realidad.

Belle de jour fue, además, el comienzo formal de las colaboraciones estilísticas entre Saint Laurent y Deneuve hasta la desaparición del modisto.

La colaboración de estos tres íconos franceses hizo su aparición en la pantalla grande en el Festival de Cine de Venecia conocido como la Mostra, hace 50 años y causó alboroto en una sociedad ‘progresista’.

Con la intención de convertir el filme en un clásico mundial, Buñuel y Saint Laurent convencieron a Deneuve para que llevara vestidos de un largo a la rodilla, algo impensable en una época en la que la minifalda hacía estragos. Pero, acertadamente, escogieron un corte de vestidos y un largo de ropa que aún sigue vigente, consiguiendo el propósito de que Séverine
—Deneuve en la película— se convirtiera en un ícono de elegancia que perdure hasta hoy.

La clásica modernidad de Saint Laurent quedó latente para siempre. Para ello fue clave el tono que Buñuel quería darle  a una película de temática revolucionaria: deseaba tratar el erotismo femenino de un modo sutil y poco explícito, para lo que necesitaba que el personaje de Séverine estuviera bien vestido y sin desnudos demasiado evidentes. El glamur que Yves Saint Laurent ideó para Deneuve la revestía con estricto primor, ya fuese en prendas interiores, vestidos camiseros o abrigos cortos. En las escenas de dormitorio hizo de la faja y el soutien-gorge un par de prendas modernas de gran carga sensual.

Fue la mejor maniquí para los rígidos vestidos negros con cuello y puños blancos, que tanto han influenciado la moda posterior: desde Miu Miu a Valentino o Vuitton han retomado el look Señorita Rottenmeier.

La colección de vestidos rectos a la rodilla, con mangas a la sisa inspiró y sigue inspirando a las grandes casas de la moda, desde Courrèges a Chanel, pasando por Valentino o Calvin Klein.

Los vestidos camiseros con lazada al cuello han sido recuperados por Diane von Furstenberg o Tommy Hilfiger, que los han sabido hacer suyos.

Los abrigos entallados, cosidos casi sobre el cuerpo de la Deneuve, han dado días de gloria a decenas de firmas, como Gucci o Burberry, que han retomado la idea sin rubor.

Los zapatos de hebilla cuadrada, el modelo pilgrim inspirado en los zapatos de los peregrinos de hace siglos, fue un éxito de Roger Vivier que permanece en la retina de todos.

Escena en la que aparece Buñuel junto a la actriz Catherine Deneuve durante el rodaje de la película en la que estuvo, en todo momento, el modisto Yves Saint Laurent.

En los labios

La estética personal de Catherine Deneuve en el filme también fue motivo de inspiración. De hecho, ahora existe una línea de labial que lleva por nombre Belle de jour.

Los labios anaranjados de Séverine Serizy, su cabello voluminoso y sus uñas en rosa pálido, casi infantil, hicieron que el maquillaje de la diva en 1967 siga de actualidad como el look que usa la cantante Taylor Swift.

Desde Belle de jour, el estilo chic aburguesado ha quedado para siempre representado con los atuendos de apreski (botas con pieles) de la Deneuve; asimismo, sus inocentes faldas de tenis blancas, las camisas de corte safari, los guantes de cuero marrón, las prendas monocromáticas, los cinturones de cadenas de oro, las gabardinas ajustadas, las gafas de concha, las botonaduras militares y los abrigos de Saint Laurent se han quedado en la industria de la moda.

Polémica erótica

Una joven pareja da un romántico paseo por el parque subida en un auto. Él intenta seducirla, pero ella lo rechaza. Entonces él, enfurecido, detiene el auto y ordena a los criados que arrastren a su esposa hasta el apartado de un parque para que allí la aten y la azoten en la espalda.

Extrañamente, ella parece disfrutar la experiencia. Cuando los lacayos van a pasar a otro tipo de acción, descubrimos que todo era una fantasía de la mujer mientras esperaba a su marido en la cama.

“¿En qué piensas, Séverine?”, le pregunta él mientras se abrocha la pijama. Ella responde con expresión inocente: “En ti, Pierre… en nosotros”.

Es comprensible que el público del festival de Venecia de 1967 se sintiera turbado con la primera escena de Belle de jour y con toda esta película que marcó aquella edición de la Mostra. Este año no hubo películas españolas en el festival, cuando se celebra medio siglo de uno de los filmes más polémicos que han pasado por esa vitrina cinematográfica y que supuso la única vez que un director español se llevó el León de Oro, premio del certamen.

Y eso que a punto estuvo de no ganarlo, debido a los líos internos de un jurado plagado de nombres ilustres y la presión de la sociedad que quería expulsar a los actores del festival. Belle de jour es ahora un ícono, pero también es mucho más que eso.

Catherine Deneuve, Yves Saint Laurent, prostitución, masoquismo, oscuras fantasías, una caja misteriosa y un fiestón del jet set son los puntos fuertes de esta película, pero ante todo es uno de los íconos europeos más destacados.

Tal vez porque la película está cargada de ‘buñuelismos’, como se denomina a ciertos detalles que solo el director conoce y que deja a la imaginación del espectador sin dar respuesta alguna en concreto.

Como aquella escena en la que uno de los clientes del burdel, un hombre asiático con sobrepeso, abría una cajita ante los ojos de las prostitutas, que reaccionaban con espanto.

La burguesa Séverine era la única que parecía encantada. El espectador no ve el contenido de la caja, pero escucha un zumbido procedente de su interior.

Se manejaron todo tipo de hipótesis, como que allí dentro había un insecto utilizado para oscuras prácticas sexuales, o que se trataba de algún tipo de complicada metáfora sobre el deseo. En una entrevista, el director dijo que dentro de la caja “había lo que el público quisiera”, respuesta similar a la que dio cuando se le preguntó por las escenas de sexo que no se sabía si eran reales o pura fantasía de la protagonista. “Que la gente decida si es posible o no”.

Datos

- La película fue rechazada en el festival de Cannes “por insuficiencia artística” en una edición que ganó Antonioni con Blow-Up. En cambio, el festival de Venecia la incluyó en su selección oficial junto a las últimas películas de directores como Godard, Visconti o Pasolini, entre otros.

- La prensa española y un sector de la italiana criticaron el contenido de la película y la calificaron como una provocación del director que siempre criticaba
a la sociedad pudiente. (I)