Carrie Fisher y Debbie Reynolds no se hablaron durante 10 años

- 30 de Diciembre de 2016 - 00:00
Debbie Reynolds (i), famosa por Singin’ in the rain, falleció el miércoles, un día después que su hija Carrie Fisher, la princesa Leia, de Star Wars.
Foto: ww.peopleenespanol.com

El distanciamiento entre madre e hija ocurrió por la drogadicción de esta última actriz en la década del 70.

La actuación corría por las venas de Carrie Fisher porque su mamá fue la actriz Debbie Reynolds, famosa por su papel en Singin’ in the rain.

Sin embargo, la admiración y el cariño no fueron suficientes para mantenerlas unidas. Fisher y Reynolds dejaron de hablarse durante 10 años, cuando la primera de ellas era joven.

Reynolds siempre sostuvo que esto fue por decisión de su hija y fue un período que describió como muy difícil y doloroso. “Es muy difícil cuando tus hijos no quieren hablar contigo y tú sí quieres hablar con ellos. Quieres estar con ellos y abrazarlos”, dijo Reynolds en una reciente entrevista.

Una de las novelas de Fisher, Postcards from the Edge, prácticamente documenta la tormentosa relación y fue adaptada a una película con el mismo nombre en 1990. En ella, Meryl Streep interpreta a un personaje detalladamente parecido a Carrie, quien regresa a su casa después de haber estado en rehabilitación por abuso de drogas y alcohol.

Ambas dieron más detalles de su tortuosa relación en una entrevista con Oprah Winfrey. “Tuvimos una relación muy volátil cuando era veinteañera. No quería estar alrededor de ella. No quería ser la hija de Debbie Reynolds”, dijo Carrie.

A su vez, en la misma entrevista, Debbie reconoció que, a pesar de adorar a sus hijos, las cosas giraban en torno a ella y su marido Eddie Fisher. “La familia estaba organizada alrededor de los padres y no de los niños”, recordó la actriz, quien reconoció que de cierta manera causó que Fisher se descontrolara y alejara.

En la misma entrevista, Reynolds habló de las veces que no sabía si iba a perder a su hija, quien desde los 13 comenzó a fumar marihuana y a los 20 había perdido el control y consumía cocaína, heroína, calmantes y ácidos. A los 28 años, Fisher colapsó en el set y fue llevada al hospital al borde de una sobredosis.

Pero para su mamá, el momento más difícil fue cuando Carrie fue diagnosticada con trastorno bipolar. “Cuando supe de eso me di cuenta de que lo único que podía hacer por ella era amarla, y eso hice”.

Las cosas mejoraron cuando Carrie llegó a los 30 años y desde entonces se mostraban más unidas, sobre todo en los últimos años. Incluso Fisher documentó la relación, junto con su madre, de una manera más cómica, en el libro, show de Broadway y documental de HBO, Wishful drinking.

Debbie Reynolds amaba tanto a Carrie Fisher que sufrió un accidente cerebral que la mató en un hospital de Los Ángeles, un día después que su hija. (I)