Carolina Jaume: "Me encanta la vida que me inventan"

| 22 de Agosto de 2017 - 00:00
La artista, de 32 años, es madre. Su primera hija es producto de su primer matrimonio con Xavier Pimentel. Con su esposo actual, Allan Zenck, tiene un varón.
FOTO: Foto: Miguel Castro / El Telégrafo

La actriz habla de sus nuevos proyectos y del hermetismo que ha empezado a mostrar ante la prensa.

Carolina Jaume conserva el toque sarcástico de su personalidad. No se muestra  polémica y avasalladora como suele pronunciarse ante las cámaras. Esta vez prefirió desconectarse de las interpretaciones que la convierten en una figura mediática, para abordar el lado cotidiano de su carrera y aclarar lo que se teje en torno a su vida personal.

Ha mutado. Se refleja en la forma como analiza su profesión en varios escenarios y reflexiona sobre el facilismo que ha empezado a distinguir en otros colegas respecto a la actividad teatral. “Aquí hay mucha confusión de lo que se ve bien en cámara y le damos un libreto, que repita y que cumpla. Uno tiene que cumplir como actor, no porque te ponen el texto y tienes que actuar ya eres actor; el actor se va formando con los años, vas aprendiendo técnicas”.

Una aseveración que se basa en los logros de una carrera que inició con el baile en su niñez, cuando estudió ballet en la escuela de Danzas Jazz, lugar donde decidió que el arte debía ser su profesión.

Enfocada en la carrera actoral

Después de su aparición en la telenovela Amores que matan (2005), de Ecuavisa, su carisma despertó el interés de más de un productor para el entretenimiento televisivo. No en vano y a ojos cerrados la han contratado por lograr fuertes picos de sintonía como conductora de varios programas, entre los que destacan, Amigos íntimos, y el reality Baila la Noche, ambos de Canal Uno. Sin olvidar su polémica participación, como parte del jurado calificador, en la quinta temporada de Ecuador Tiene Talento, de Ecuavisa.

Pero por su talento se ha hecho un nombre y se ha ganado la venia de reconocidos directores de teatro. “A mí no me llama un Jaime Tamariz o una Catrina Tala porque soy famosa, me llaman porque soy buena, entonces empecé ese descubrimiento y siento que si pude nacer con el don, tienes que pulirlo”.

Asegura que este año ha logrado  proyectos importantes. Menciona el papel de Rebeca, quien es la antagonista de Cuatro Cuartos, en TC, como el vínculo que mantiene con la televisión. Distingue su rol protagónico en la serie Porque soy tu mamá, que ha significado su incursión en un formato digital. Y destaca de la obra Eya, el haber podido saborear la adrenalina del microteatro que la ha regresado a las bases de su carrera. “El arte es lo que me ayuda a vivir y me hace sentir feliz. No es mi medio para hacerme famosa, es más, odio la maldita fama porque no me da de comer”.

Prefiere rememorar su trabajo en Las brujas de Salem, una de sus primeras actuaciones serias. En esta pieza aplicó una técnica actoral con la que se ha manejado y que, luego de titularse como intérprete dramática, en la Universidad Casa Grande, logró perfeccionar. “Yo soy fiel al método de Stanivslasky, me gusta mucho el manejo de las circunstancias dadas y usar la memoria emotiva para la construcción de personajes, más el análisis completo del guion; esa es mi forma de llegar a un personaje”.

Una nueva actitud ante la prensa

Volcada a la actividad actoral cuenta que adelgazó, se oscureció el cabello y lo dejó crecer como parte del cambio de su personaje de Cuatro Cuartos, “para verse más joven”.

Aunque también ha modificado su forma de proyectarse ante la prensa. “Me he vuelto bien hermética. Creo que es la mejor manera de sobrellevar la fama, siendo hermética me vuelvo intocable y prefiero mantener mi intimidad, mi privacidad y controlar un poco más la lengua para que sea de mi trabajo del cual se hable, algo que siento que es lo que ha pasado últimamente”.

Confiesa que se ha burlado de lo que los medios dicen de ella y ha contestado lo que ha creído porque no ha tenido nada que ocultar.

“No puedo fingir y eso hace apetitosa la situación. Me tiene sin cuidado lo que digan, aunque admito que me encanta la vida que me inventan, me divierte”.

 Cuenta que su vida familiar le ha dado tranquilidad y libertad. Le ha cambiado la percepción del arte, a la que ya no ve como una necesidad para vivir y “ahora escojo lo que quiero y cómo lo quiero hacer”. 

Así adelanta sus próximos proyectos actorales: Divorciadas que presentará en octubre y Cenicienta, en diciembre, en la que volverá a ser dirigida por Jaime Tamariz. (I)