Jueves, 02 Febrero 2017 00:00 Tele Mix

Entrevista / Ricardo pita / músico guayaquileño

"A veces sueño temas y necesito escribirlos"

"A veces sueño temas y necesito escribirlos"
Foto: Karly Torres / El Telégrafo
Redacción Telemix

Ricardo Pita inició el 2017 con la publicación de los videoclips de ‘El Ciclo’ y ‘Viento eterno’, que se desprenden de su segundo álbum Amuleto; cantó junto a Nathalia Madrigal (conocida como Juana, de Swing Original Monks) y se presentó en Guayaquil, Quito y Machala; y participará en shows en Montañita, Cuenca y Canoa.
En una entrevista con este diario, el guayaquileño de 37 años habló sobre su producción discográfica y su día a día como músico.

¿Cómo surgió la colaboración de Juana Monks en ‘El Ciclo’?

Ya había escuchado a los Swing Original Monks y hace dos años finalmente nos conocimos.

Luego de toparnos en diferentes eventos y tras esas conversaciones surgió la idea de cantar juntos hasta que tuvimos tiempo a finales del año pasado.

Amuleto salió a la venta en abril de 2016 pero solo a final de año le dio promoción, ¿por qué?

Lo estrené días antes del terremoto, incluso el 16 de abril saqué ‘Viento eterno’, pero por respeto a lo que ocurrió pausé la promoción. Luego vi que la canción no salió en mal momento sino que unió a las personas con el pasar del tiempo, y el disco agarró fuerza en internet, sobre todo en los últimos tres meses del año pasado.

¿Cuánto tiempo de trayectoria tiene?

Perdí la cuenta. Pasé por varias bandas desde la época del colegio hasta la adultez. Cuando volví de estudiar la universidad en Argentina toqué con el Viejo Napo (Héctor Napolitano). Como solista estoy desde el 2013, pero canto desde los 3 años. En mi casa la vida giraba alrededor de la guitarra y el tocadiscos -influencia de mis padres- y siempre interpretaba algo en las reuniones familiares. Somos 7 hermanos y 3 hermanas. De hecho solemos bromear con que deberíamos ser los Pita 7, así como los Jackson 5, y aunque todos tocan algún instrumento, soy el único que se dedica de lleno a la música.

¿Cómo es un día normal cuando no está grabando o de gira?

Alrededor de mi cama tengo una guitarra eléctrica con cuerdas de nylon y otra de metal (ambas producen sonidos distintos), un bajo, un ukelele y así. Cuando despierto agarro cualquiera de ellos y toco lo que vaya saliendo. También tengo una grabadora pequeña, una libreta y una pluma. A veces sueño los temas y necesito escribirlos o anoto lo que compongo. Trato de desconectarme del teléfono, de la computadora; en ese silencio es que nacen las ideas.

¿Pero también maneja sus propias redes sociales?

Sí, hago labores de oficina. Decidí ser independiente y no entregar mi gestión a un mánager: respondo mails en los que me  invitan a festivales, estoy en contacto con la gente. Por ejemplo, cuando viajo subo cosas del recorrido por la carretera.Luego de eso me dedico a ver películas o a encontrar nuevos lugares donde comer en la ciudad.

¿Cine y comida?   

Sí, a veces salgo a buscar nuevos filmes que me han recomendado o visito restaurantes y bares de los que he oído hablar. La predilección por la comida es porque antes de dedicarme a la música estudié para chef, incluso trabajé en Mundo Burguer de Urdesa.

¿Tiene planes de grabar un nuevo disco?

Pues sí, tengo ganas de grabar el tercer álbum porque desde hace tiempo he estado componiendo. Al menos tengo planificado que lo grabaré afuera, que sacaré nuevos videoclips y que el disco saldrá a fin de año.

Desde la primera vez que salí de gira me planteé que todos los años debía salir a tocar al exterior y este no es la excepción.

¿Qué anécdota puede mencionar de sus viajes por Sudamérica?

Hay muchas. Cuando estuve en Uruguay, viniendo de Argentina, no logré armar una banda local para que me acompañara en el show. Antes de mí hubo un grupo que tocó candombe y luego me invitaron a salir, mi guitarra y yo. Allá tienen esa costumbre de corear como si estuvieran en un partido de fútbol y les enseñé el coro de ‘Viento eterno’: “Que la vida es buena, que la vida es buena de verdad”, que lo estrené allá con su video (donde salen tomas de mis viajes y mis amigos). Al terminar desconecté la guitarra y bajé hacia el público. Ellos seguían cantando, me abrazaban y me decían que algo así necesitaban escuchar. Eso me llenó de satisfacción. (I)

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