Sábado, 24 Septiembre 2016 00:00 Palabra Mayor

Los olvidos se subestiman durante la vejez

Mantener la mente activa -mediante la lectura, las actividades culturales y recreativas- contribuye a aumentar la reserva cognitiva en los adultos mayores.
Mantener la mente activa -mediante la lectura, las actividades culturales y recreativas- contribuye a aumentar la reserva cognitiva en los adultos mayores. Foto: AFP

En el mundo existen 47 millones de personas con un trastorno mental. Se estima que este número aumente a 131 millones para 2050. El alzhéimer representa el 60% de los síndromes demenciales.

Palabra Mayor / Asesoría Gerontológica

“Se olvida de más cosas porque es viejo” es una frase de sentido común, pero errónea, ya que desestima los primeros indicios de lo que puede ser una demencia.  

“Generalmente las personas no consultan en las primeras etapas de la enfermedad porque creen que es normal que un adulto mayor se olvide de las cosas. Pero en realidad, si una persona tiene un envejecimiento exitoso, solo puede llegar a disminuir la velocidad de sus respuestas, pero conserva sus funciones mentales con normalidad”, explica Hugo Valderrama, especialista argentino en neurogeriatría.

¿Por qué se suele asociar al alzhéimer con la demencia? Esta enfermedad representa el 60% de los síndromes demenciales que afectan las funciones mentales y la conducta. En el caso del alzhéimer, se deterioran las funciones cognitivas, como la ‘memoria episódica’, que almacena lo que uno hace en el día o en el pasado inmediato.

“Si uno le pregunta al paciente qué hizo esta mañana o ayer, no sabe qué responder. Le cuesta guardar información nueva, por lo tanto, deja de aprender. Es como una cinta que se borra hacia atrás: primero se olvidan de los bisnietos, luego de los nietos y finalmente de los hijos”, señala Valderrama.  

El mal de Alzheimer tiene diferentes estadios: comienza afectando las funciones mentales, luego la conducta y termina comprometiendo la parte motora (marcha y equilibrio) y la inmunidad (la principal causa de muerte de las personas con demencia es infección, generalmente neumonía).

Muy pocos pacientes consultan por cuenta propia cuando comienzan las primeras señales, que son los cambios en las funciones mentales, como la memoria episódica, el lenguaje, la orientación en tiempo y espacio, la capacidad de planificar o resolver problemas.

Por lo general, los pacientes acuden acompañados por la familia cuando el problema ya es grave porque hay cambios en la conducta: el enfermo puede ponerse ansioso, agresivo, deambular sin sentido, tener alucinaciones o delirios, mostrarse indiferente, apático y sin iniciativa, especifica Valderrama.

Estimular la mente

El alzhéimer es una enfermedad crónica, progresiva, multifactorial e irreversible, es decir, no se cura, pero se puede disminuir la velocidad con la que avanza.

Si se observan cambios en las funciones mentales, hay que consultar al neurólogo para que dé un diagnóstico. Si se trata de alzhéimer la familia tiene que prepararse para lo que viene porque el paciente pierde autovalidez en las actividades de la vida diaria.

A continuación se propone un tratamiento farmacológico que es limitado y apunta a reducir la velocidad de la enfermedad, y otro que consiste en la estimulación cognitiva y conductual. “Se busca aumentar la reserva cognitiva de esa persona a través de institutos médicos especializados o centros de día, actividades culturales y recreativas. Cuanto más estimuladas estén las neuronas, menos se va a notar la curva de declive”, indica el doctor Valderrama.

¿Se puede hacer algo para prevenir el alzhéimer? A partir de los 75 años, el 20% de las personas tiene esta enfermedad. Luego de los 85 años, afecta a 4 de cada 10. Su impacto está relacionado con la reserva cognitiva de cada uno y con la edad en la que aparece. “Lo ideal es lograr, a lo largo de nuestra vida, un equilibrio entre nuestro desarrollo laboral, intelectual, artístico y las actividades sociales”.

Cuanto más fortalecidas estén estas capacidades, menor va a ser el efecto de la enfermedad. La edad también influye: no es lo mismo que se manifieste en una persona de 70 años, cuando todavía tiene varios años por delante (y por lo tanto la enfermedad puede desarrollarse en todos sus estadios), que en una de 90, aclara el especialista.

“Todas las demencias tienen en común la falta de reconocimiento de la propia enfermedad (anosognosia). Por eso es más difícil para el cuidador ayudar a alguien que no sabe lo que tiene”.

En este sentido, el especialista en neurogeriatría menciona algunas estrategias para quienes deben cuidar a una persona con alzhéimer:

No se debe insistir en explicarles que están enfermos, porque no van a llegar a comprenderlo.

No son conscientes de lo que les pasa o de la severidad de ello.

No hay que enfrentarlos si no se genera una relación de amor-odio porque el cuidador deja de lado su vida para hacerse cargo del paciente y este lo rechaza. Por eso es fundamental no confrontar con el paciente, sino distraerlo y cambiar la conversación hacia temas no conflictivos ni dolorosos.

El cuidado de un paciente con alzhéimer requiere del apoyo de toda la familia. Es una tarea muy difícil de asumir para una sola persona y menos aún si no cuenta con los conocimientos necesarios, advierte Valderrama.

Otro problema es la situación económica del paciente y de su familia, por los costos que representa el cuidado y las medicinas, que son altos. Se estima que cinco personas del entorno familiar de la persona con alzhéimer sufren las consecuencias del mal. (I)

Cifras alarmantes en Informe Mundial 2016  

Hoy en día, 47 millones de personas viven con demencia en todo el mundo, más de la población de España. Se prevé que este número aumente a más de 131 millones para 2050, ya que las poblaciones envejecen cada día más.

La demencia también tiene un gran impacto económico. El costo estimado en el mundo es de $ 818 millones. Y se convertirá en una enfermedad de billones de dólares para 2018. Las cifras son alarmantes y corresponden al Informe Mundial 2016 realizado por Alzheimer’s Disease International.   

El reporte advierte que la inmensa mayoría de las personas con demencia no han recibido un diagnóstico y no acceden a atención y tratamiento, incluso cuando se detectó la enfermedad. Los cuidados, señala, son descoordinados y no responden a las necesidades de las personas que viven con demencia.

Entre un 40% y 50% de personas que viven con demencia han recibido un diagnóstico. Hay pocas estimaciones disponibles, aclara Alzheimer’s Disease International. La cobertura de diagnóstico  no supera el 10% en la mayoría de países.

El informe revisa el estado de la asistencia sanitaria para la demencia en el mundo y menciona la necesidad urgente de optimizar la cobertura para las personas que viven con demencia ahora y los que tendrán en el futuro.

Otra recomendación es crear planes nacionales de demencia como primer paso para asegurar que los países estén equipados y permitir a la gente vivir bien con la demencia.  

De igual manera se sugiere la adopción de un plan global contra la demencia, liderado por la Organización Mundial de la Salud, que se aplique desde 2017. (I)

10 señales de alarma

La Asociación Alzhéimer (www.alz.org) anota las señales de advertencia que podrían indicar la presencia de la enfermedad u otro tipo de demencia en los adultos mayores:

Cambios de memoria. Olvidan información recién aprendida, fechas o eventos importantes. Piden lo mismo repetidamente y dependen de notas para recordar las cosas o de la ayuda de familiares para cumplir tareas.

Dificultad para resolver problemas. Por ejemplo, para seguir una receta de cocina, manejar las cuentas mensuales o concentrarse.

Pueden demorarse más que antes en hacer las mismas cosas.

Dificultad en las tareas habituales. Para llegar a un lugar conocido, recordar las reglas de un juego muy familiar o usar el microondas.

Desorientación. Se olvidan de fechas, estaciones, el paso del tiempo y hasta dónde están y cómo llegaron allí.

Dificultad para comprender imágenes. Problemas para leer, juzgar distancias y determinar color o contraste, lo cual puede causar problemas para conducir un vehículo.

Problemas con el uso de palabras. Para seguir o participar de una conversación pueden repetir mucho lo mismo.

Suelen luchar por encontrar las palabras correctas o llaman a las cosas con un nombre incorrecto (como palito a un lápiz).

Colocar objetos fuera de lugar. Pierden cosas sin poder volver sobre sus pasos para encontrarlas. A veces suelen acusar a los demás de robarles, situación que crea conflictos.

Disminución o falta del buen juicio. Puede ocurrir que regalen grandes cantidades de dinero a las personas que venden productos por teléfono. Pueden prestar menos atención al aseo personal.

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Modificado por última vez:
Viernes, 23 Septiembre 2016 18:05

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