Peritos forenses, que entraron el fin de semana a la prisión de natal, hallaron dos cráneos

Una barrera de 18 contenedores separa a grupos rivales en penal

- 23 de enero de 2017 - 00:00
Con grúa se colocan los contenedores dentro de la prisión de Natal para evitar más masacres.
Foto: LA JORNADA EN LÍNEA

Los militares mantienen el control en Rio Grando do Norte, donde se registró la semana anterior una ola de violencia desatada desde las cárceles.

Natal, Brasil.-

Forenses brasileños encontraron este fin de semana restos humanos de al menos dos personas más en el presidio de Natal (nordeste) tomado por una guerra sangrienta entre bandas, en el día en que la Policía comenzó a construir un muro de contenedores para separar a los presos amotinados desde hace una semana.

Las fuerzas especiales de la Policía ingresaron por la mañana al penal, en tanto que los militares patrullaban la ciudad, donde en la última semana hubo ataques contra autobuses y dependencias oficiales relacionados con la lucha entre las facciones de narcotraficantes, observó una fotógrafa de la AFP.

Junto con ellos entró también un equipo de peritos forenses que hallaron dos cráneos humanos más, así como otros huesos y una mano, según la Secretaría de Seguridad del estado de Rio Grande do Norte, cuya capital es Natal.

Una barrera de 18 contenedores separará los tres pabellones del Sindicato do Crime RN, de los dos que alojan a miembros del Primer Comando de la Capital (PCC), precisó la Policía.

En un plazo de quince días, sin embargo, debería ser reemplazada por un muro de cemento, indicó  una portavoz de la gobernación del estado.

Queda por ver si los presos se mantendrán dentro de esos límites o si buscarán proseguir con los ajustes de cuentas, que se iniciaron el fin de semana pasado con la matanza de por lo menos 26 personas, que en su mayoría pertenecerían al Sindicato do Crime.

Los motines en las cárceles de Brasil dejaron 134 privados de la libertad muertos, como consecuencia de las rencillas entre dos facciones criminales que se disputan territorios de tráfico de estupefacientes en el sur de Brasil.

Hoy se restablece servicio público de transporte

El despliegue militar en Natal fue ordenado por el presidente Michel Temer, a pedido del gobernador de Rio Grande do Norte, para frenar los ataques en la ciudad.

La ofensiva paralizó los transportes públicos, que el sábado solo funcionaban parcialmente. La previsión de la gobernación es que se restablezcan completamente hoy, después de que ayer se completó el dispositivo, con más de 1.800 soldados en las calles.

La ola de violencia se habría originado con la decisión de trasladar a otro presidio a 220 reclusos del Sindicato do Crime.

El jueves pasado se produjeron nuevos enfrentamientos con armas blancas, en los que, según la prensa, hubo por lo menos dos muertos, aunque ese balance no fue confirmado oficialmente.

La Policía sofocó el sábado otro motín, con saldo de un preso muerto y 13 heridos, en la zona rural de Pernambuco (noreste), informaron fuentes oficiales, sin precisar las causas de la rebelión.

Guerra por el narcotráfico

La guerra por el control del tráfico de cocaína entre presos del PCC y las facciones rivales, empezando por el Comando Vermelho y aliados suyos -como el Sindicato do Crime-, dejó ya cerca de 140 muertos desde inicios de año, muchos de ellos decapitados.

Las principales masacres se produjeron en Manaos (56 muertos) y Roraima (33), ambas en el norte, seguidas de Natal (26).

La superpoblación en unos penales muchas veces insalubres, que operan a un 167% de su capacidad, es vista por los expertos como el caldo del cultivo ideal para el dominio de las bandas, que tienen en los presidios sus centros de operaciones. (I)

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