Viernes, 20 Enero 2017 00:00 Justicia

Psicópata de Alto Hospicio mató a 14 personas

Psicópata de Alto Hospicio mató a 14 personas
Redacción Justicia

Entre 1998 y 2001, las autoridades policiales y judiciales de la localidad de Alto Hospicio, región de Tarapacá, de Chile, comenzaron a recibir múltiples denuncias sobre la desaparición de niñas y adolescentes, todas estudiantes de escuelas y colegios de la zona.

Sin rastros de ellas, lo primero que pasó por la mente de familiares e investigadores fue la posibilidad de que las niñas habían huido a Perú para buscar mejores días, bajo el manto de la prostitución.

Pistas falsas, versiones equivocadas y hasta misteriosas llamadas de auxilio encaminaron la búsqueda en la dirección equivocada hacia Perú o Bolivia.

Esta hipótesis común se derrumbó el 4 de octubre de 2001, cuando el conductor de un auto particular encontró a una niña al pie de la carretera de entrada y salida del pueblo. La menor, de 13 años, estaba bañada en sangre.

Inmediatamente, la pequeña fue llevada a un hospital y pocas horas después dio detalles a la Policía sobre el intento de violación que sufrió por parte de un hombre que conducía un auto blanco.

La búsqueda del sospechoso fue implacable y ese mismo día fue arrestado por la Policía, cuyos agentes lo interrogaron y descubrieron que estaban frente al asesino en serie más sanguinario de la historia de Chile. Se trataba de Julio Segundo Pérez Silva, un taxista que se había ganado la fama de buen esposo en la localidad.

Silva era introvertido

Pérez Silva, conocido también como el ‘Segua’, pasó la mayor parte de sus 38 años en las calles de Puchuncaví, pueblo cercano a Valparaíso.

María Pérez, directora del colegio donde estudió el psicópata, lo recordó como un  alumno tranquilo, callado e introvertido.

El ‘Segua’ se casó a los 22 años con Mónica Cisternas, oriunda de La Calera, y tuvieron dos hijas. Luego, convivió cinco años con Marianela Vergara, quien ya tenía otras dos hijas. Con ella regresó a Puchuncaví y cosechó la reputación de cónyuge ejemplar.

A mediados de la década del 90 emigró a Iquique buscando mejores oportunidades de trabajo. Comenzó cargando sacos de sal. Ahí conoció a Nancy Boero, 14 años mayor que él y con 6 hijos. A las dos semanas ya vivían juntos y luego se establecieron en Alto Hospicio, en un sector conocido como La Negra. Más tarde se cambiarían a Autoconstrucción, otro sector de la localidad.

El monstruo de las jovencitas

Pasaron unas semanas y de estibador pasó a desempeñarse como taxista pirata ocasional.  

El tímido ‘Segua’ de Puchuncaví se transformaba en un monstruo al volante.  

Las versiones de Pérez Silva ante las autoridades determinaron que comenzó sus crímenes en la zona el 17 de septiembre de 1998. En esa fecha recogió en la costanera de Iquique a Graciela Montserrat Saravia, de 17 años, y tras ofrecerle dinero por sexo la golpeó hasta matarla y la abandonó en la playa.

El 24 de noviembre de 1999 asesinó a Macarena Sánchez (13). A la niña ofreció llevarla en su carro al liceo, pero en el trayecto la amenazó con un cuchillo, la violó y la arrojó en el hoyo de una mina abandonada en  Huantajaya.

En febrero de 2000 atacó y asesinó dos veces en menos de una semana. Primero a Sara Gómez. Tres días después, a Angélica Lay, una promotora de teléfonos celulares, de 23 años.

El jueves 23 de marzo de 2000, un mes después del cuarto asesinato, le quitó la vida a Laura Zola Henríquez (14). El 5 de abril,  Katherine Arce fue violada y asesinada. Pérez Silva la enterró en un basural clandestino.

El 22 de mayo de 2000, Patricia Palma, de 17 años, salió del colegio rumbo a su casa. Fue en ese momento cuando Julio Pérez la raptó para luego matarla.

Diez días más tarde volvió a atacar. Ultrajó y asesinó a Macarena Montesinos en el sector de Pampa El Molle. Y el 2 de julio interceptó a Viviana Garay, a quien también mató de un golpe en la cabeza.

Últimos crímenes lo delataron

La desaparición de Viviana generó la más intensa reacción que jamás imaginó el psicópata. El padre de la niña, Orlando Garay, movilizó a las demás familias afectadas y los crímenes se detuvieron.

El ‘Segua’ dejó de atacar nueve meses, pero el 17 de abril de 2001 en el sector de la Autoconstrucción interceptó a Maritza (16), a quien violó, pero no mató. La adolescente fue llevada a un hospital, donde le extrajeron muestras de semen del agresor.

El 3 de octubre de 2001, Pérez Silva cometió el último de sus ataques. Fue el día en que Bárbara N. sobrevivió, y que los habitantes de Alto Hospicio supieron que había un criminal entre ellos. Su penúltima víctima lo reconoció, tras su captura.

Al final, el asesino confesó todos sus crímenes y aportó los datos para localizar los cadáveres de sus víctimas. Hasta ahora, han surgido nombres de otras cinco jóvenes y mujeres adultas desaparecidas en la zona de Alto Hospicio entre abril de 1999 y agosto de 2001. Sin embargo, el ‘Segua’ asegura no saber nada de ellas.

En juicio dictan cadena perpetua

El asesino fue llevado a juicio y en una resolución de primera instancia, la magistrada de la Corte de Apelaciones de Iquique, Eliana Ayala, condenó a Pérez Silva a una cadena perpetua simple (20 años) por ser el autor de 14 homicidios; a 20 años de cárcel, por dos violaciones y a 10 años de presidio por un homicidio frustrado.

El acusado, de 31 años, permanece detenido desde mediados de 2003 en la cárcel de Acha, luego de estar recluido en el penal de Iquique desde el 5 de octubre de 2001.

Actualmente, Julio Pérez Silva es vigilado las 24 horas y es sometido a control del sueño, luego de que el 19 de enero de 2004 intentó suicidarse en su celda con un cordón de zapatos enrollado a un cepillo de dientes. El ‘Segua’ es el quinto de seis hermanos, quienes fueron maltratados por su padre alcohólico, con quien se enfrentaron siempre por defender a su progenitora. (I)

ENLACE CORTO

Banner

Últimas noticias

Promo

Google Adsense