Sábado, 28 Enero 2017 00:00 Justicia

"No pudo decirnos quién le lanzó el ácido"

Los parientes y amigos de Daysi se reunieron el 6 de enero para exigir que el ataque no quede impune.
Los parientes y amigos de Daysi se reunieron el 6 de enero para exigir que el ataque no quede impune. Foto: Archivo / El Telégrafo

Daysi Murrieta falleció 52 días después de que le echaran una sustancia en la puerta de su casa, en Guayaquil.

Redacción Justicia

El padre de Daysi Alexandra Murrieta Ronquillo recuerda que el día que su hija fue agredida con ácido,  los médicos que la atendieron le dieron solo tres días de vida.

“Pero pasaba más tiempo y nosotros teníamos la esperanza de que sobreviviría. Fueron más de 50 días que estuvo hospitalizada, los más difíciles, sobre todo en las fiestas de Navidad y fin de año. Nosotros dejamos todo en manos de Dios”, expresó Jacinto Murrieta, afuera del Laboratorio de Criminalística y Ciencias Forenses de Guayaquil.

La víctima, quien tenía 29 años, estuvo en coma inducido desde el 5 de diciembre (día del ataque) en el área de quemados del hospital Luis Vernaza.

El cuerpo de Daysi Murrieta, afectado en más del 50%, permaneció vendado hasta la noche del pasado jueves 26 de enero cuando se comprobó su muerte.

“No pudo decirnos quién le lanzó el ácido. Lo que sabemos es que una persona la amenazó de muerte por la relación (amorosa) que mantenía desde hace poco. Esperamos que se investigue, porque hasta ahora no hay detenidos y no vemos ningún avance”, agregó el progenitor.

El hombre destacó que su hija era madre y padre de Nelly y Lisbeth, de 6 y 7 años de edad, que trabajaba   como secretaria en una empresa y que para darles un mejor estilo de vida estudiaba en una universidad a distancia, para ser auxiliar de enfermería, y ya le faltaba pocas semanas para graduarse.

“Ella pasaba casi todo el día fuera de casa para mantener a sus hijas, salía desde muy temprano. Pero cuando estaba con ellas les daba lo mejor de su tiempo”, contó su hermano Joel, en el último plantón que realizaron a inicios de año, para exigir justicia, afuera del edificio de la Fiscalía, junto a la Iglesia de la Merced, en el centro de la ciudad.

Las niñas heridas precisan de cuidados especiales

Daysi no fue la única afectada en el atentado, también sus dos hijas   fueron perjudicadas por la sustancia, que además descascaró la pintura de las paredes y puertas del departamento situado en un condominio, en la mz. 73 en la tercera etapa de Los Vergeles, en el norte de la urbe porteña.

A las pequeñas les dieron de alta a los pocos días y aún se recuperan de las heridas. La menor de ellas tiene lesiones más graves y corrió el riesgo de perder la visión.

Francisca, madre y abuela de las víctimas, detalló que las menores  precisan de cuidados especiales y reposan en un cuarto fresco, ya que, por recomendación médica, no pueden recibir luz, ni transpirar. La vivienda donde sucedió el crimen permanece cerrada.

La afligida mujer también se refirió a las amenazas que sufrió. Indicó que no puede ser coincidencia que tres semanas antes del ataque, la sobrina del hombre con el que empezó una relación sentimental, le advirtió que la mataría. “Le decía que le pasaría un carro por encima, que le borraría la sonrisa”. Esa última frase, aseguró, se la repitieron al lanzarle el producto químico.

Ese detalle lo conoce porque una de sus nietas se lo contó. La víctima abrió la puerta y una mujer de tez negra con cabello lacio le preguntó por su madre.

La pequeña cerró para avisarle que alguien la buscaba. Daysi abrió la puerta y no tuvo oportunidad de nada, el ácido se dispersó por su cuerpo. La atacante huyó y ella también corrió, pero gritando y pidiendo ayuda. Una vecina presumió que el o la atacante esperó el momento en que la puerta del edificio quedara abierta.

María Navia, prima de Daysi, exigió que las autoridades localicen y capturen a la persona culpable del asesinato. “Según los comentarios, el ataque fue porque unas personas no estaban de acuerdo con la relación que ella mantenía con Juan Carlos G., puede ser por envidia. No hay nadie detenido y esto no se puede quedar en la impunidad. Esta vez es ella, pero ahora puede ser cualquiera de nosotros”.

El día del ataque Juan Carlos, conviviente de la afectada, reveló que las personas que tenían problemas con ella eran sus parientas Lourdes O.B. y Karla A.O., quienes no estaban de acuerdo con la relación que mantenían. Esta versión  consta en un reporte de la Dirección Nacional de Delitos contra la Vida, Muertes Violentas, Secuestros, Extorsiones y Desapariciones de Personas (Dinased).

Una pariente, evidentemente molesta, pidió que también se investigara a la pareja actual, pues “él aún se lleva muy bien con las sospechosas y si hubiera amado a Daysi eso no pasaría”. (I)

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