Viernes, 06 Enero 2017 00:00 Justicia

La Fiscalía recibió 300 denuncias por estafa telefónica en 2016

El robo de bases de datos es uno de los métodos que usan los delincuentes para cometer estafas.
El robo de bases de datos es uno de los métodos que usan los delincuentes para cometer estafas. Foto: Fernando Sandoval / El Telégrafo

La Unidad de Delitos Patrimoniales trató 150 de estos casos en los últimos seis meses de 2016. Los perjudicados nunca recuperan el dinero que depositan.

Redacción Justicia

Hace un mes, Martha Medina, de 39 años de edad, recibió la llamada de su hermano Ramiro, que tiene 15 años residiendo en Estados Unidos. Él le anunció que en los próximos días retornaría a Ecuador.  

Martha se alegró con la noticia, pero a su vez se preocupó, puesto que su hermano no acostumbra a viajar dos veces al año al país. Ramiro le manifestó que antes de tomar su vuelo la llamaría para que lo recoja en el aeropuerto, en Quito.

Al día siguiente de la llamada, en horas de la tarde, Martha recibió la segunda noticia de su supuesto hermano. Él le dijo que lo retuvieron en la frontera con México, puesto que llevaba $ 51.000 y no los justificó. Por ese motivo le pedía que le deposite en su cuenta $ 2.000 para pagar ciertos impuestos.

Martha preocupada por la situación de Ramiro pensó en enviarle ese valor, pero antes de efectuar el depósito, empezó a sospechar de la versión del hombre, porque no podía estar detenido en la frontera, si un día antes le manifestó que tomaría un avión directo a Quito.

Esta duda evitó que Martha le envíe lo acordado. Cuando Ramiro la llamó le pidió el número del depósito, pero ella le contestó que perdió el papel. El individuo reaccionó irascible y ofendió a la mujer.

En ese momento Martha confirmó que se trataba de un engaño y estafa y  denunció el hecho a las autoridades. “Luego me percaté de que el hombre con quien hablaba tenía un acento mexicano y de hecho la llamada provenía de ese país”.  

Este caso de engaño telefónico no terminó en una estafa de dinero.

Según datos de la Unidad de Bienes Patrimoniales de la Fiscalía en este tipo de ilícitos o robos, los perjudicados no llegan a recuperar el dinero que incautamente depositan a presuntos ‘familiares’.

Estafa cibernética y telefónica

Saúl Valdiviezo, fiscal de Bienes Patrimoniales, recibe anualmente 600 casos de estafa cibernética y telefónica. Durante los últimos seis meses del año pasado, receptó 150 denuncias de esta categoría.

Valdiviezo conoce que en estos delitos no actúan organizaciones delictivas, sino una o dos personas que tienen acceso a bases de datos como correos, llamadas telefónicas, cuentas de Facebook, entre otras.  

Valdiviezo recordó el caso de  Carlos, miembro de una iglesia cristiana. En octubre de 2016 lo llamó vía telefónica un hermano de su  congregación que se encontraba en México. Le manifestó que estaba preso por problemas migratorios y necesitaba que le deposite en su cuenta $ 1.500.

El hombre efectuó un préstamo en el banco y horas después envió el dinero. Posteriormente se enteró de que fue víctima de una estafa, porque el presunto afectado nunca salió del país y por tanto no recibió ningún depósito.

Rastreo de dinero es complicado

Geovanny Ponce, oficial de la Policía Judicial de Pichincha, desconoce  cómo los delincuentes obtienen datos personales o privados sobre las familias de las víctimas e incluso el número telefónico.

Además, el dinero depositado a los estafadores no se recupera porque las cuentas bancarias se encuentran en el exterior y es complicado rastrear a los ‘dueños’ o delincuentes. Por eso, recomienda a la ciudadanía no registrar números telefónicos o de familiares en las redes sociales, de donde las robarían. (I)

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