La explotación sexual bajó a la mitad en un año

| 25 de Enero de 2017 - 00:00

Las redes sociales son utilizadas por las organizaciones delictivas para captar a menores. 50 fueron rescatadas.

Mayeli, de 15 años de edad, no dejaba de pensar en la propuesta hecha por Patricia, una amiga que conoció a través del Facebook. El trato era simple, durante un fin de semana tenía que participar en shows y desfiles para un grupo de personas. Por este trabajo le pagarían $ 100.

La situación económica de Mayeli no era la mejor. Su familia tenía deudas y su última hermana ingresaba a la escuela.

Durante una semana, Patricia insistió en que acepte el trabajo, le aseguraba que nada malo le pasaría y que si todo marchaba bien no le faltaría dinero.

Mayeli no conocía en persona a Patricia. Sin embargo, le dijo que le interesaba el trabajo y ella la citó en un sitio cercano a su casa, ubicada en el barrio de Carapungo (norte de Quito).

El temor y la incertidumbre rondaban en la cabeza de la joven, porque desconfiaba de Patricia. Y terminó por contarle a su padre la propuesta de su amiga ‘virtual’.

El hombre fingió ser Mayeli, pero Patricia notó enseguida que no era ella con quien hablaba. Minutos después bloqueó su cuenta.

El progenitor de Mayeli denunció el caso en la Fiscalía, pero los  trámites administrativos no permitieron que la investigación avance. “Presenté capturas de pantalla sobre lo que esta chica le proponía a mi hija. El proceso de denuncia dificultó que el caso sea indagado y desistí de continuar”.

Caso de prostitución forzada

La directora nacional de la  Dirección Nacional de Policía Especializada en Niños y Adolescentes (Dinapen), Ivonne Daza, calificó al caso de Mayeli como prostitución forzada, con fines de explotación sexual.  “Durante el 2015 se registraron 48 casos, mientras que en 2016, hubo 25. Las cifras bajaron a la mitad”. 50 menores fueron rescatadas el año pasado.

Para Daza la prostitución forzada se comete cuando personas adultas   obligan a los menores a tener relaciones sexuales sin su consentimiento. “El problema principal de ello, es que no existen denuncias, las chicas creen que está bien lo que hacen, se dejan convencer y  si no hay alguien que les diga que están inmersas en una red de explotación sexual, no lo entienden”.

Los casos se resolvieron gracias a las denuncias de las madres de las menores, recordó la oficial. “Lo más común es que las jóvenes confían en sus parejas y dejan que las prostituyan”.

Daza reveló que las captadoras de jóvenes utilizan los medios digitales como Facebook para contactarse con las adolescentes  y convencerlas. “Estas personas trabajan en redes de prostitución que incluso llegan a vender a las chicas en otros países”.   

Casos recientes

En mayo de 2016, en el operativo ‘Ébano’ la Policía desarticuló una banda de trata de personas que operaba en la provincia de Santo Domingo de los Tsáchilas. Además se rescataron a 17 víctimas de entre 14 y 17 años.

Eduardo Estrella, fiscal de la Unidad de Trata de Personas, recordó que los 3 procesados captaban a sus víctimas a través de las redes sociales, anuncios de periódicos, o directamente en los colegios por intermedio de chicas que se acercaban a las adolescentes y por información de sus perfiles.

Los imputados fueron sentenciados el año anterior a 16 años de privación de la libertad, por el delito de trata con fines de explotación sexual.

El funcionario  mencionó los métodos investigativos para buscar a los responsables de este delito. “Interceptamos las llamadas telefónicas, recopilamos información electrónica (páginas web y redes sociales), verificamos el modus operandi y a los responsables de estos hechos.  Desde el 2012 hasta 2016 se dictaron 60 sentencias por trata de personas.

13 años, la edad más vulnerable

Christian Espinosa, especialista en redes sociales, cree que el problema radica en que la sociedad está formando huérfanos digitales. “No es suficiente que los padres compren a sus hijos laptops, celulares, iPad, etc., si no está implícita la educación. “Entregarle un dispositivo inteligente conectado al internet a nuestros niños o adolescentes es como dejar la puerta trasera de la casa abierta, pues en cualquier momento, un extraño puede atentar contra nuestros hijos”.

Según Espinosa, un estudio de la Fundación Telefónica Movistar determinó que la mayoría de casos de acoso y captación de niños y adolescentes es a los 13 años.

“Es necesario que los padres realicen un acompañamiento digital con sus hijos para que conozcan quiénes están en sus cuentas. Pero ellos no tienen esa costumbre con sus vástagos, por eso la delincuencia se aprovecha de esta situación”. (I)