Viernes, 27 Enero 2017 00:00 Justicia

Kelly Gissendaner fue la primera mujer ejecutada con inyección letal en Georgia

Kelly Gissendaner fue la primera mujer ejecutada con inyección letal en Georgia

La homicida planificó, junto con su amante Gregory Owen, la muerte de su cónyuge. El hombre la acusó y fue sentenciado a cadena perpetua, en 2022 podrá optar por la libertad condicional.

Redacción Justicia

En 2015 se produjo la decimosexta ejecución de una mujer en Estados Unidos, país que restableció la pena capital en 1976 y la primera en el estado de Georgia desde 1945. En medio de este juicio quedó como anécdota el pedido de clemencia solicitado por el papa Francisco a través de uno de sus representantes en suelo americano, que no fue aceptado.

Douglas Morgan Gissendaner era un individuo con fortaleza física, alto, sano, que se desempeñaba como mecánico y que sirvió en el Ejército estadounidense, donde pasó por el entrenamiento básico de combate y aprendió el uso de armas, además de conocimientos en petróleo, que le sirvieron cuando fue parte de la campaña militar ‘Tormenta del Desierto’.

Su vida conyugal era un caos porque se casó dos veces con la misma mujer y una vez se divorció. Luego se unió a la misma consorte y vino una nueva separación; por épocas vivían juntos.

Su única esposa fue Kelly Gissendaner, tuvo tres hijos y ella le planteó un nuevo divorcio y así recibió el dinero de un seguro para pagar la hipoteca de su casa, lo cual Douglas Morgan desechó sin saber que ella mantenía relaciones con un compañero de trabajo, Gregory Bruce Owen, a quien le contaba su infelicidad.

Planificación del crimen

Los encuentros con Owen fueron más frecuentes hasta que Kelly trazó los planes para dar muerte a Douglas y luego ambos los perfeccionaron en una cabina telefónica. El amante aceptó ejecutarlos, porque el dinero de una póliza de seguro de $ 10.000 estaba en vigor y podía cobrársela, aparentemente, sin problemas y la vivienda estaba tasada en $ 84.000.

Ella hizo entrar a su casa a Gregory y lo proveyó de un cuchillo y una porra, y salió con dirección a la casa de unos amigos, mientras Owen esperó a Douglas y lo sorprendió cuando llegó a su hogar.

Después de las 22:00, Douglas entró en la casa y Owen le cayó por la espalda, le puso el cuchillo en la garganta y lo obligó a conducir una Chevrolet Caprice a una ubicación remota, una  zona alejada en Gwinnett, cerca del distrito de Walton.

Después caminaron por el bosque hasta un sitio donde lo hizo arrodillar. Los golpes que le dio en la cabeza con la porra le causaron la muerte a Douglas, pero para asegurarse de ello, con el cuchillo le infligió varias puñaladas en la espalda y el cuello.
Owen recordó las instrucciones de Kelly, le quitó el reloj y el anillo de matrimonio para que pareciera que se trataba de un común robo con muerte. Era la noche del 7 de febrero de 1997.
Posteriormente, Kelly envió

un mensaje al asesino para confirmar la muerte de su esposo. Ella se dirigió a la escena del crimen con una linterna y una botella de Coca-Cola con kerosén y después de inspeccionar el cuerpo, lo subieron al automóvil y lo rociaron con el combustible.

Mientras las llamas consumían el cuerpo de la víctima, lanzaron al fuego las evidencias; la porra, el cuchillo, un par de pantalones y las joyas robadas. No obstante, la Policía local recuperó un par de jeans, que tenían huellas de sangre del occiso. Los restos fueron hallados luego de dos semanas.

Confesión del crimen y juicio

Tras el asesinato, Kelly ocultó su relación con Owen a la Policía, pero los registros telefónicos mostraron casi medio centenar de llamadas entre ambos.

Mientras Owen confesó el crimen y acusó directamente a Kelly, ella sostenía que fue obligada a participar. Ambos fueron detenidos y sometidos a la justicia.

Durante la fase de juicio, la defensa de Gissendaner trató de poner como evidencia cartas de los hijos para mostrar el amor de los niños por ella. El tribunal de primera instancia excluyó estos textos, pero permitió que su abuela subiera al estrado a declarar.

Gissendaner fue inicialmente acusada el 30 de abril de 1997, después -el 6 de mayo de 1997- el estado de Georgia presentó por escrito su intención de pedir la pena de muerte.

El juicio de Kelly comenzó el 2 de noviembre de 1998 y el Gran Jurado del condado de Gwinnett la declaró culpable de asesinato, malicia y homicidio doloso, el 18 de noviembre de 1998.

Kelly fue sentenciada a la pena capital por planear y conspirar en la muerte de su esposo. Gregory Bruce Owen fue condenado a cadena perpetua porque aceptó un acuerdo con la fiscalía y testificó contra su pareja. A partir de 2022 podría optar a la libertad condicional. La mujer prefirió no pactar y se sometió a juicio.

Condena a pena de muerte

La Corte Suprema de Georgia la condenó a la pena de muerte. Durante la lectura de la sentencia, ella se mostró inmutable. Solo balbuceó “te amo” a su madre, que la miraba de cerca. La condenada presentó una moción para un nuevo juicio que fue denegada y su apelación no fue aceptada.

La Corte de Georgia ratificó la condena y negó su solicitud de reconsideración. La Corte Suprema de EE.UU. denegó su petición para una revocación y la posibilidad de una nueva audiencia.

Kelly fue considerada una prisionera modelo que ayudó a evitar suicidios de reclusas. “No hay excusa para lo que hice. Soy plenamente responsable de mi papel en el asesinato de mi esposo”.

La ejecución fue suspendida en dos ocasiones, una vez por la tormenta invernal que afectó a Georgia; después porque una de las drogas mortales que le inyectarían presentaba un color grisáceo.

Kelly Renee Gissendaner, de 47 años, fue ejecutada a las 0:21 del miércoles 30 de septiembre de 2015 con inyección letal en la prisión estatal de Jackson. (I)

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