Hugo sigue estudiando fuera de la cárcel

- 07 de Septiembre de 2017 - 00:00

En Ecuador, 400 privados de la libertad cursan la universidad. Esta semana 20 fueron premiados por mérito académico.

Hugo viste terno oscuro y zapatos de suela. El joven, de 33 años, ocupa una de las sillas metálicas de la sala de espera del Centro de Rehabilitación Social (CRS) Regional Guayas N° 8. En el recinto estuvo privado de su libertad hasta hace 3 meses y durante 5 años por un delito que prefiere no recordar.

Ahora puede moverse libremente por la ciudad o el país, pero es monitoreado por un dispositivo de vigilancia electrónica ajustado a su tobillo derecho. “Hay personas que me miran mal cuando se dan cuenta del aparato. Lo bueno es que mi hermano me dio trabajo”.

La viceministra de Justicia, Derechos Humanos y Cultos, Liliana Guzmán, le entregó un diploma, pues obtuvo el mejor promedio de todos los estudiantes becados por la Universidad Católica de Santiago de Guayaquil (UCSG), en ese recinto penitenciario. Su calificación fue de 9,7 sobre 10.

Cuarenta y cinco personas estudian 6 carreras, como Derecho, Trabajo Social, Administración, Contabilidad y Auditoría, Marketing y Turismo y los 20 mejores fueron premiados. “Todos hemos cambiado nuestras vidas, la educación es indispensable. Tengo compañeros que   trabajan en bufetes de abogados”, expresó Hugo.

Mauro Toscanini, rector de la universidad, expresó que “paradójicamente algunos alumnos, especialmente en Derecho, superan las calificaciones de los que estudian en los predios del norte de Guayaquil”.

Durante la premiación prometió que otorgaría una beca, al más destacado, para una maestría.

Liliana Guzmán, viceministra de Atención a Personas Privadas de la Libertad, precisó que en Ecuador 400 internos cursan la universidad.

La funcionaria resaltó que la mayoría tiene sentencia alta y “eso demuestra que con voluntad pueden  tener un plan de vida. Esperamos que salgan con un título y ojalá con una maestría”.

Neptalí, de 35 años, está condenado a 8 años de prisión por un homicidio simple. Él cursaba el quinto año en Jurisprudencia, en la Universidad de Guayaquil cuando ocurrió el incidente.

En la cárcel empezó a estudiar desde cero y en esta ocasión fue reconocido por segundo año por excelencia académica. 

“Es muy duro, pero la voluntad de seguir adelante no tiene límites. Estamos demostrando que somos capaces y que queremos reinsertarnos a la sociedad”. (I)