Lunes, 30 Enero 2017 00:00 Justicia

Guatemala, Honduras y El Salvador, hundidas en la violencia criminal

Los 27 pandilleros fueron sacados de calabozos de la policía y de otras penitenciarías, y llevados bajo estrictas medidas de vigilancia al penal de máxima seguridad de Zacatecoluca .
Los 27 pandilleros fueron sacados de calabozos de la policía y de otras penitenciarías, y llevados bajo estrictas medidas de vigilancia al penal de máxima seguridad de Zacatecoluca . Foto: AFP

La tasa promedio de muertes violentas en los tres países es de 50,6 por cada 100.000 habitantes, ocho veces la media mundial, que es de 6,7. Las pandillas son el problema.

AFP

Con cerca de 16.000 homicidios en 2016, el Triángulo Norte de Centroamérica (Guatemala, El Salvador y Honduras) se mantiene como una de las regiones sin guerra más violentas del mundo, pese a los planes de seguridad en marcha, que incluyen a los ejércitos. Un total de 15.809 personas murieron de forma violenta el año pasado en la zona, según informes proporcionados por oficinas forenses y las policías.

En Guatemala se registraron 5.459 homicidios, equivalente a 34,1 por cada 100.000 habitantes; El Salvador reportó 5.278 (81,2/100.00) y Honduras 5.072 (58,2/100.000).

El promedio de los tres países es de 50,6 homicidios por cada 100.000 habitantes, menor al 57,1 de 2015, pero ocho veces la media mundial de 6,7 por cada 100.000 establecido por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

“La situación sigue difícil, los homicidios a pesar de que han bajado siguen marcando dolor y sufrimiento en muchas familias del Triángulo Norte”, mencionó el coordinador de la Comisión de Derechos Humanos de El Salvador, Miguel Montenegro.   

Concluyó que “la represión de los Estados no ha dado resultados ante la violencia”, a pesar de los esfuerzos realizados por la policía, que en los tres países fue reforzada por los ejércitos.

Ante ese eventual fracaso de la seguridad militarizada, el gobierno de Guatemala puso en marcha en el inicio de este año un plan progresivo para retirar a 4.200 efectivos del ejército que participaban en tareas de apoyo al cuerpo de policía, integrado por 30.000 efectivos.

“La violencia no se va a cortar de la noche a la mañana; para formarse necesitó de varias décadas por las condiciones sociales y económicas. Para revertirla requerirá de muchos años”, resumió el excomandante guerrillero y analista independiente Juan Ramón Medrano.

Bandas sin control

Las autoridades atribuyen buena parte de los homicidios a las pandillas Mara Salvatrucha MS-13 y Barrio 18, que mantienen en sectores pobres de la región un constante reclutamiento de jóvenes, a quienes atraen con el reparto de los recursos que generan las extorsiones que cometen.

“No hay soluciones a los problemas de las pandillas, los jóvenes buscan una familia, un ingreso en la mara (pandilla), no hay programas de rehabilitación”, explicó el sociólogo hondureño Ricardo Puerta.

Más allá de la violencia homicida, en el Triángulo Norte las pandillas provocan el constante desplazamiento de familias que son amenazadas por negarse a colaborar con su actividad delictiva.

En Honduras, según la policía y organismos internacionales, existen entre 25.000 y 36.000 pandilleros; en El Salvador, 70.000; y en Guatemala, alrededor de 10.000.

“El tema de las pandillas parece que en Honduras y Guatemala está más controlado; en el caso de El Salvador la expansión del dominio territorial de las maras es rápida y amplia”, indicó el profesor universitario e investigador Carlos Carcach.
 

En tanto, las autoridades salvadoreñas trasladaron el miércoles último a 27 pandilleros de cárceles comunes a la prisión de máxima seguridad Zacatecoluca, por su vinculación con asesinatos de policías y soldados.

Ante el peligro de que las pandillas se conviertan en una agrupación trasnacional, las fiscalías de los 3 países sellaron en agosto una estrategia común.
Mientras, las policías y ejércitos crearon una fuerza trinacional. (I)

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