Jueves, 26 Enero 2017 00:00 Justicia

En Guayaquil, Samborondón y Durán aumentará dotación policial

Los clientes de este local (foto) y un chifa (al fondo) fueron los últimos perjudicados por la delincuencia.
Los clientes de este local (foto) y un chifa (al fondo) fueron los últimos perjudicados por la delincuencia. Foto: Miguel Castro / El Telégrafo
Redacción Justicia

El miedo, después de las 19:00, de lunes a domingo, se apodera de los empleados de la mayoría de locales ubicados en los alrededores de la Facultad de Comunicación Social (Facso), en la ciudadela Quisquís, noroeste de Guayaquil.

Marcos (nombre protegido), empleado de un asadero de pollos, nos mira de pies a cabeza, mientras no deja de mover el carbón del fogón donde los pollos giran para su cocción.

La desconfianza notoria del dependiente no es infundada. Solo este año, los comensales del lugar fueron tres veces despojados de sus pertenencias por bandas de ladrones que los sorprendieron degustando sus platos favoritos.

“La delincuencia está imparable en la zona. No solo aquí han robado. En el chifa de más adelante ingresaron con armas y apuntaron a mujeres, niños y ancianos. Se les llevaron todo y nosotros sin poder hacer nada”, manifestó el testigo.

Los testimonios de los perjudicados son similares. La presencia de jovencitos armados, que se movilizan en carros con vidrios polarizados que asaltan a los transeúntes (universitarios y moradores del sector), causa temor e indignación.

Los dependientes de negocios ubicados en la avenida Francisco Boloña, ciudadela Kennedy Vieja, viven esta difícil situación. En la zona, una mujer afroecuatoriana que prefiere el anonimato revela que desde hace cuatro meses que llegó a trabajar en un restaurante de la zona, tres veces los clientes fueron vejados y asaltados.

En la avenida hay más de 30 negocios, entre restaurantes, clínicas dentales, panaderías, pastelerías, peluquerías, clínicas veterinarias y ópticas. Los empleados de estos lugares, al igual que en la ciudadela Quisquís, sostienen que la actividad delictiva ‘despunta’ después de las 19:00, con mayor énfasis los fines de semana.

En ambas zonas, los testigos coinciden en que la Policía sí patrulla, pero que los ladrones están monitorizando los movimientos de los gendarmes.  

Cuatro detenidos

Ante las críticas, el viernes último la Policía de la Zona 8, que comprende Guayaquil, Durán y Samborondón, respondió con una acción positiva. Las víctimas de una taquería asaltada en la ciudadela Kennedy Vieja denunciaron el hecho a seis policías motorizados que circulaban por las calles 22 y Gómez Rendón. Inmediatamente los gendarmes emprendieron el rastreo de los malhechores y minutos después observaron el vehículo de los asaltantes en la 29 y Febres-Cordero, iniciándose una persecución que terminó con la captura de los sospechosos, que fueron plenamente reconocidos por las víctimas.

En el primer Consejo de Seguridad realizado en Guayaquil, el ministro del Interior, Pedro Solines, reconoció un repunte de la delincuencia en Manabí y Guayas.

Un ejemplo de esta estadística fueron los asaltos ocurridos contra un periodista de un canal de televisión y a tres locales de comidas en el norte de Guayaquil, lo cual motivó el anuncio del incremento de policías para la zona 8.

Las cifras mostradas por las autoridades revelan que entre el 1 y 24 de enero de este año ocurrieron 306 robos a personas; cuando en el mismo lapso de 2016 se dieron 343 casos. “Esto equivale a una disminución del 11%, o sea 37 eventos menos”, dijo el general Diego Mejía, comandante general de la Policía.

En el Consejo de Seguridad interinstitucional también se acordó agregar a la Fiscalía en las reuniones de trabajo que se desarrollan los martes, a las 06:00, por videoconferencia. (I)

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