Jueves, 01 Diciembre 2016 00:00 Justicia

El sospechoso de matar a su familia fue procesado en el hospital

Los familiares no quisieron referirse al caso. Los menores fueron velados ayer en el sur de Guayaquil.
Los familiares no quisieron referirse al caso. Los menores fueron velados ayer en el sur de Guayaquil. Foto: William Orellana / El Telégrafo

101 muertes violentas ocurridas de enero a inicios de noviembre de 2016 tuvieron como motivación problemas sentimentales, como este último caso.

Redacción Justicia

El pronóstico de Alberto J. es reservado. El hombre, sospechoso de asesinar a su esposa y a sus cuatro hijos, continúa en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) del hospital del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS), en el sur de Guayaquil. Ayer, en la casa de salud, se realizó la audiencia de formulación de cargos por el delito de asesinato.

El fiscal Wilson Álvarez informó que el procesado, quien quedó con prisión preventiva, no pudo pronunciarse debido a su condición de salud y que se desconoce cuánto tiempo estará internado. “Tiene heridas en el cuello, a la altura de la caja torácica, abdomen y otras partes, pues intentó suicidarse”.

Elías vivía a poca distancia de la vivienda donde ocurrió el crimen. Él recuerda a Alberto como un hombre amable y tranquilo. “No era malcriado, ni agresivo, ni siquiera decía malas palabras. No había discusiones en su familia”. ¿Qué ocurrió para que matara a su esposa y a sus cuatro hijos?, ¿En realidad tuvo un problema psicológico para que hiciera eso?, se cuestiona mientras observa la casa pintada de blanco que permanece cerrada desde que sacaron los cadáveres hacia el Laboratorio de Criminalística y Ciencias Forenses.

Los habitantes del callejón de la Coop. Mélida de Toral, en las Malvinas, en el sur de Guayaquil, no pierden el asombro. ‘Camilo’, otro morador, repasa que la parentela era muy unida. “Si uno salía de casa, salían todos. Yo veía cuando el padre iba con sus hijos a la panadería y se agarraban de las manos para cruzar la calle así no hubiera carros. Iban juntos a dejarlos a la escuela a los niños. Eran felices”.

Aquella felicidad a la que se refieren se evidencia también en las redes sociales donde ambos tienen como fotos de presentación momentos compartidos en familia e intercambiaban mensajes cariñosos.

‘Roberto’, otro vecino, asegura  que aquella madrugada no hubo gritos, lo que realmente alarmó de que algo pasaba fue cuando salió humo de la casa. El joven narra que corrió a forzar las puertas para rescatar a sus vecinos y que al abrirla sintió como que perdía el aire. Los cuerpos estaban dispersos por toda la sala, cerca de un colchón y las huellas de la violencia, por todas partes. Solo cerró la puerta para que nadie ingresara. Sin embargo, hubo alguien valiente que entró a sacar el tanque de gas para evitar una explosión.

Los peritos recabaron indicios durante unas cinco horas y después de eso Raúl Chifla, del Grupo de Intervención y Rescate (GIR), informó que el sospechoso prendió fuego en seis puntos: donde estaba el cilindro de gas, en una moto, en un baño, en una ropa y un tacho para basura.

El médico psiquiatra Juan Varas Ampuero indicó que aunque no se ha determinado si el ciudadano sufría de alguna patología podría tratarse de un caso de esquizofrenia. “El esquizofrénico es aparentemente normal, porque sabe ocultar su enfermedad. La que más conocemos es el tipo de paranoia que puede presentarse desde los 20 hasta los 40 años, y que puede derivar en este  tipo de hechos como el ocurrido en el sur de Guayaquil. Un enfermo con esta patología puede escuchar voces o su pensamiento puede estar marcado para resolver ciertas situaciones de una distinta forma, no es lo más común matar. Pueden recibir órdenes para resolver problemas grandes como por ejemplo salvar el mundo”.

Diego Fuentes, ministro del Interior, indicó que “este es un tema sentimental y no tiene relación con casos criminales”. Agregó que aún no se puede determinar si estaba bajo el efecto de alguna sustancia, pero que se realizarán las pericias.

Víctor Araus, jefe de la Dirección Nacional de Delitos Contra la Vida y Muertes Violentas (Dinased), reiteró que el problema particular solo lo podrá revelar el victimario. “La violencia intrafamiliar es un tema que nos preocupa. Nuestra misión es resolver todas las muertes violentas y capturar al causante. Son situaciones que escapan del control de la Policía, pues ocurren dentro de las casas”.

Hasta inicios de noviembre de 2016, de las 881 muertes registradas en el país, 101 tuvieron motivación sentimental, de acuerdo con cifras de la Dinased. (I)

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