El Gusano, empresario y asesino de Corrientes

- 03 de Febrero de 2017 - 00:00

La justicia argentina condenó a cadena perpetua a Luis Raúl Menocchio por los crímenes de tres personas.

La personalidad de Luis Raúl Menocchio era normal. Tranquilo y amigable fueron las dos definiciones que acuñó la Policía de Argentina durante la investigación que reveló su lado oscuro y macabro.

A inicios de 2000, Menocchio, también conocido como ‘Gusano’, migró a Paraguay, cuya sociedad lo acogió como un próspero empresario que llegaba a invertir en la televisión pague por ver.   

En tierra guaraní se asoció con un grupo de personas y montó una red de empresas que daban servicio de televisión por cable en Asunción y Encarnación.

Pasaron dos años,  las empresas comenzaron a tener problemas legales y todo terminó en una demanda de estafa contra Menocchio, la cual se diluyó fácilmente por las influencias que el argentino tenía en la justicia paraguaya. Así eludió la cárcel.

La madrugada del 16 de agosto de 2004, Menocchio y el empresario Eduardo Fidel Maciel acudieron al local nocturno Puerto Madero, ubicado en Colón y Palma.

El ‘Gusano’, Maciel y una empleada del club, Graciela Méndez, de 19 años de edad, subieron a la camioneta de propiedad del extranjero. Esa fue la última vez que Maciel y la muchacha fueron vistos con vida. Los días pasaron y la Policía sospechó de Menocchio.

Testigos lo ubicaban con las víctimas segundos antes de su desaparición y posterior hallazgo de sus cadáveres.

Acorralado por la Policía y las circunstancias, el 21 de agosto de 2004, el ‘Gusano’ abandonó Paraguay por la frontera con su natal Argentina.

Seis días después, la Policía descubrió dos tanques grandes sellados con cemento. La zona del hallazgo fue Laguna Grande, en San Lorenzo.

Los investigadores abrieron los recipientes y encontraron los cadáveres de Maciel y Méndez. Las víctimas presentaban impactos de bala en la cabeza y el tórax.

Las sospechas contra Menocchio crecieron y las autoridades allanaron su casa en Paraguay,  donde encontraron las pruebas que lo incriminaban en el doble asesinato.

En la vivienda había restos de cemento, palas y otros elementos usados para sellar los tambores donde ocultó a los occisos.

La orden de captura contra el ‘Gusano’ fue emitida de inmediato por un juez de la localidad, pero este ya había salido del país.

“El móvil del crimen nunca fue aclarado, pero se sospecha que un tema de dinero y posiblemente drogas llevó a que el argentino cometiera el doble crimen”, narró el diario ABC en 2004.

Otros crímenes

Menocchio no dio señales de vida, pues no dejó rastro de su localización. Sin embargo, su instinto de asesino seguía intacto y le jugó una mala pasada.

El 10 de marzo de 2005, una embarcación que surcaba las aguas del río Paraná en la zona de Corrientes, Argentina, fue el escenario de un crimen.  

El cineasta Claudio Nozzi fue asesinado, y su cuerpo arrojado al río, con peso, para que se perdiera en el fondo, sin embargo flotó y la policía encontró el cadáver.

Los investigadores detuvieron el curso del barco y la tripulación y los pasajeros fueron indagados.

Entre los sospechosos de la embarcación se encontraba Hugo Jara, quien fue trasladado a la comisaría porque sus rasgos llamaron la atención de los agentes policiales: tenía un parecido al ‘Gusano’, buscado por un doble crimen en Paraguay.

Efectivamente, tras las averiguaciones comprobaron que Jara no era otro que el ‘Gusano’, quien se operó el rostro para cambiar su fisonomía y pasar desapercibido ante los controles policiales, pero  fue reconocido.

“Cuando se supo de la captura de Menocchio, en Corrientes, la justicia paraguaya trató de pedir la extradición del argentino, pero no se dio”, resaltó la prensa argentina en ese momento.

El crimen del cineasta tenía como trasfondo el dinero y según los medios argentinos manejaba un monto de $ 10 millones, pero nunca se comprobó eso.

En mayo de 2009 la justicia argentina dejó en libertad a Luis Raúl Menocchio, ya que no habían pruebas contundentes de su participación en el crimen del cineasta. Pero la nueva oportunidad que se le dio de quedar libre fue aprovechada una vez más para volver a asesinar.

El 13 de enero de 2011, un violento crimen sacudió a la zona de Corrientes. Manuel Roseo, de 75 años, un terrateniente de la localidad de Castelli, provincia del Chaco,  y su cuñada, Noelia Bartolomé, aparecieron muertos tras ser torturados salvajemente por cuatro personas. Sin embargo Sergio Berg, administrador de la estancia, quien también fue golpeado, se salvó de morir.

Identificado por víctima y juicio

La víctima se recuperó e identificó plenamente a Menocchio como una de las personas que llegó al establecimiento para matarlos.

Las investigaciones revelaron que el 6 de enero de 2011, Menocchio le dio a Roseo $ 6 millones por la compra de 50 mil hectáreas de su campo.

Una semana después, el ‘Gusano’ volvió para robarle ese dinero al terrateniente.

Poco después de este hecho se dictó una nueva orden de captura contra Menocchio, por el caso del cineasta Claudio Nozzi; los querellantes presentaron nuevas pruebas contra el ‘Gusano’ y fue llevado a un juicio oral.

El 30 de mayo de 2012, Luis Raúl Menocchio fue condenado a cadena perpetua por el crimen de Nozzi.  Por el doble crimen que cometió en Paraguay nunca fue juzgado, ya que el sospechoso cumple una condena de por vida.

En enero de 2014, Menocchio fue trasladado de la cárcel de El Chaco a la Unidad Penitenciaria N° 6 de la localidad de Rawson. Todo para impedir su fuga.

“Si bien fue condenado a cadena perpetua, todavía tiene causas penales en la provincia de Corrientes y condenas en suspenso, por lo cual se solicitó su traslado a una cárcel federal”, manifestó la ministra de Justicia argentina, María Cáceres. (I)