Miércoles, 09 Noviembre 2016 00:00 Justicia

El cabo segundo fue sepultado ayer en el valle de los chillos, en el sur de Quito

Echeverría era el único en la bodega cuando se produjo la explosión

La detonación en la bodega de armamento se produjo a las 06:42 del lunes 7 de noviembre.
La detonación en la bodega de armamento se produjo a las 06:42 del lunes 7 de noviembre. Foto: Fernando Sandoval / El Telégrafo

Los cinco militares heridos fueron trasladados a Quito para recibir atención especializada. La Junta Investigadora aún analiza las evidencias.

Redacción Actualidad

Latacunga-Quito.-

“Estaba preparando el desayuno cuando se escuchó un fuerte estruendo. Pensamos que se trataba del Cotopaxi”, relató Sonia Veloz, cuya vivienda está cerca de la Brigada de las Fuerzas Especiales N° 9 Patria, en el norte de Latacunga.

La mañana del lunes una explosión en la bodega de armamento segó la vida de un militar y causó heridas leves en otros cinco. En el sitio almacenaban material inflamable para el mantenimiento de fusiles, como lubricantes y tanques de CO2, pero la Junta Investigadora de Accidentes aún analiza las evidencias.

“No necesariamente fue una explosión generada por un artículo militar, una granada o un explosivo, porque la bodega no es para eso”, indicó ese día el comandante del Ejército, Luis Castro.

Por el momento dos equipos de expertos en desactivación de artefactos y explosivos y canes especializados en detección de explosivos del Batallón de Ingenieros N° 68 (Cotopaxi) realizan el aseguramiento y barrido técnico superficial del área del accidente. El recinto alberga a más de 1.600 efectivos.   

El capitán Javier Chancusi, jefe de Comunicación de la I División del Ejército, contó que el cabo segundo Félix Echeverría, responsable de la bodega, entregaba, a través de una ventanilla, el arma de dotación a 50 militares que se dirigían a la formación. Y cuando faltaban cinco fusiles se produjo la detonación que destruyó el techo y los ventanales.

Echeverría era el único al interior de la bodega y falleció inmediatamente. Los cinco soldados que aguardaban fuera resultaron heridos. En medio de la consternación de sus familiares, el militar fue sepultado ayer en el Valle de los Chillos, en el sur de Quito. Compañeros de Brigada y quienes lo conocieron durante su formación estuvieron presentes, pero evitaron dar declaraciones a la prensa para no entorpecer la investigación. Echeverría estaba casado y tenía una hija de 5 años.

Heridos trasladados a Quito

Producto de la explosión el capitán Óscar Abad, el sargento Ángel Chafla, los cabos Édgar Chango y Orlando Yupangui, y el soldado Miguel Guamaní sufrieron heridas auditivas y fueron trasladados al Hospital Básico de Cotopaxi, en Latacunga, con pronóstico estable.

Pero para mantenerlos en observación, a las 10:30 de ayer, se los trasladó al Hospital Militar de Quito. Abad recibió una esquirla en la pierna derecha y Chafla otra detrás del oído derecho.  

Chango fue lastimado también por una esquirla en la pierna derecha y se afectaron los oídos, Yupangui reportó un dolor en el cuello, mientras que, Guamaní presentó politraumatismo y una herida en la cabeza.

Edison Guerrero, jefe del hospital de Latacunga, explicó que su traslado a la capital fue para recibir atención especializada en otorrinolaringología. Los familiares piden que expliquen cómo se produjo el incidente, pues el material explosivo, como granadas y polvorín, fue llevado al cerro Corazón (zona despoblada del cantón Mejía-Pichincha) para evitar accidentes. (I)

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