Martes, 04 Octubre 2016 00:00 Justicia

'Bryan' se recupera de casi 10 años de alcoholismo y drogadicción

Kevin regresó momentáneamente al centro de rehabilitación para la fiesta por un año de creación.
Kevin regresó momentáneamente al centro de rehabilitación para la fiesta por un año de creación. Foto: Karla Naranjo / El Telégrafo

El adolescente cuenta que desde niño siguió el ejemplo de su hermano mayor, quien está preso. Ahora lo ayudará a salir del vicio de los estupefacientes.

Redacción Justicia

‘Bryan’ viste una camisa de cuadros, pantalón oscuro y zapatos de suela. Eligió ese atuendo especial porque tras doce meses de internamiento se siente recuperado de los casi diez años de adicción al alcohol y las drogas. El adolescente, de 16 años, salió definitivamente del Centro de Rehabilitación Virgen de Fátima, situado en las calles Rosa Borja de Icaza y Francisco Segura, en el sur de Guayaquil.

Antes tuvo salidas esporádicas que le ayudaron a reintegrarse a la familia, a su barrio, a la realidad. Está consciente de que debe ser fuerte, de que él cambió, pero el mundo no. Afuera siguen el consumo y la venta de las drogas, esas que lo dejaron en un crítico estado de desnutrición y por las que perdió años de estudio (solo llegó hasta el cuarto grado). “Ahora quiero estudiar y ser militar”, expresa.

Bryan, sin querer justificarse ni echarle la culpa a nadie por sus elecciones, reveló que su hogar es disfuncional. Desde niño vivió con su padre y uno de sus nueve hermanos, dos años mayor que él. Su progenitor era alcohólico y ambos menores se le cogían el dinero y se tomaban su licor. Fue así que empezaron su adicción. “Años más tarde mi ñaño me ofreció droga. Yo imitaba todo lo que él hacía. Consumí ‘H’, marihuana, ‘plo-pló’ (base de cocaína con otros químicos)”.

Sacarle palabras o expresiones a ‘Bryan’ es complicado. En el centro sus compañeros lo consideran el más tímido de todos. Con pocas palabras cuenta que su hermano está preso y cada vez más hundido en la adicción. Kevin, también de 16 años, lleva un año y cuatro meses sin consumir y se encamina hacia el estudio de la carrera de Medicina para ser cirujano. Hace dos meses salió de la casa y recuerda que aprendió a conocerse, a entender cómo trabaja su mente y a manejar sus emociones. “Yo no podía controlarme ni vivir un día sin droga. No era feliz. El síndrome de abstinencia me hacía retroceder sobre la idea de dejar de consumir, pero con el tiempo entendí que era mejor sufrir esos días que vivir toda mi vida así”.

Cuenta que su familia vivía con miedo de que no regresara a casa, que fuera apresado o que muriera. “Ya no vivo en mi casa, dejé ese entorno para no recaer. Yo llegué a robar y a pedir dinero en la calle”.

Etapas para la recuperación

Vicky Villasagua, administradora del centro, detalló que el servicio para rehabilitación de adolescentes se ofrece desde hace un año. Durante ese tiempo se ha atendido a 56 menores, la mayoría derivados del Ministerio de Salud Pública. “De estos pacientes 5 ya terminaron el tratamiento. Pero también hay unos que lo abandonan. De cada 10, aproximadamente 3 se retiran”.

Villasagua explicó que el proceso consta de cuatro fases. En la primera se cumple la desintoxicación, evaluación diagnóstica (qué drogas consumió, el tiempo, el entorno) y la acogida. En la segunda fase va el tratamiento como tal, en el que se busca la deshabituación del consumo y la rehabilitación. Esta etapa incluye psicoterapias individuales y grupales. La tercera empieza, por lo general, luego de seis meses. En esta el adolescente se reinserta en la sociedad regresando por  horas a casa.

Eduardo Valero, psiquiatra y director técnico de la institución, explica que la reinserción se planea desde el inicio y dependiendo de la evaluación se decide el permiso de salida. La última fase comprende el seguimiento y la prevención.  

Prevención de recaída  

Valero detalló que entre los factores importantes en este nivel está mantener comunicación con la familia, evitar contacto con personas que  llevaron al consumo, buscar un grupo de apoyo para fortalecerse (alguien que pueda vernos desde afuera). Las emociones nublan el entendimiento y siempre se necesita ayuda.   

Villasagua agregó que “en caso de que un paciente de escasos recursos quiera acceder al tratamiento puede hacerlo a través del Ministerio de Salud Pública para que sea evaluado y referido. Asimismo, nosotros hacemos evaluación socioeconómica para analizar los descuentos”. (I)     

ENLACE CORTO

Promo

Google Adsense