Jueves, 17 Noviembre 2016 00:00 Justicia

Alexandra lleva 41 meses tras el rastro de David

Alexandra, madre de David Romo, ha emprendido varias acciones para encontrar a su hijo.
Alexandra, madre de David Romo, ha emprendido varias acciones para encontrar a su hijo. Fotos: Álvaro Pérez / El Telégrafo

El fiscal a cargo del proceso presentó dos expedientes, uno sobre homicidio y un segundo de carácter reservado.

Redacción Justicia

Alexandra Córdova empapela las calles con anuncios de búsqueda, recorre los pasillos de la Fiscalía, se reúne con abogados, y organiza y asiste a plantones. Esa es la rutina que ella, como madre de David Romo, se impuso desde mayo de 2013.  

David, quien hoy tendría 23 años, desapareció en San Antonio de Pichincha (al norte de Quito) una noche en que regresaba a su casa.

La progenitora suele salir sola a bordo de su auto, acompañada únicamente de carteles y fotos de su hijo. Antes de pegar cada letrero, mira la imagen de su sonriente vástago y siente que vuelve a esos días en los que la voz de David llenaba la casa con las anécdotas sobre sus amigos o sobre lo que vivía en la carrera de Comunicación Social que estudiaba en la Universidad Central.

Al final de cada jornada, la mujer retorna a casa cansada, pero satisfecha. Está dispuesta a no renunciar, aunque sabe, por experiencia, que máximo en un día la mayoría de material desaparecerá de las paredes y los postes; pero aun así guarda la esperanza de que alguien que haya visto a David la noche de su desaparición lo reconozca en alguna de las fotos.   

“Un mínimo detalle podría cambiar el rumbo de la investigación. Van a ser más de 41 meses que no sé en dónde está mi hijo”.   

De la comerciante independiente y emprendedora queda muy poco, pues desde que David no está su vida se centra únicamente en encontrarlo.

Ahora cada vez que despierta lo primero que piensa es en reunirse con el Fiscal a cargo del caso, con los agentes de la Policía Nacional encargados del tema, escribir cartas a organismos internacionales que puedan acompañarla en su búsqueda, conversar con familiares de otros desaparecidos y, nuevamente, recorrer las calles.  

“Mi vida cambió de pronto. Al principio mis días empezaban con recorridos por quebradas pestilentes, cruzando ríos para encontrarlo, caminando una y mil veces la ruta que él hizo el día que desapareció”.

No descansa. Busca espacios en los que su caso pueda ser expuesto. Hace dos años, por ejemplo, se integró a la Asociación de Familiares de Personas Desaparecidas (Asfadec), con la que ha realizado plantones, eventos públicos, exposiciones artísticas, reuniones con autoridades, etc... Tres semanas atrás, Alexandra se reunió con un grupo de voluntarios para realizar una nueva búsqueda de David.

Bajo el lema ‘Sin verdad ni justicia’ recorrieron nuevamente la ruta de Rumicucho, sitio en el que, supuestamente, él estuvo por última vez. El uso de globos y pancartas supuso una nueva forma de buscarlo y reclamar acciones de las autoridades. Para Alexandra, la justicia ha demorado mucho en el caso de su hijo y tal es su inconformidad que prefiere buscarlo a su manera.

“En varias ocasiones he transitado por la ruta que tomó la noche en que no regresó más a casa”. Para eso Alexandra toma su auto (a las 22:30), se dirige a la estación de La Ofelia (norte) y sigue a los buses de la cooperativa Mitad del Mundo.

Conduce a la misma velocidad que las unidades, mide el tiempo y el kilometraje, y captura hasta el más mínimo detalle. Las sigue de cerca hasta llegar a la última parada, en Rumicucho, y saca sus propias conclusiones.

“Las declaraciones del chofer y del ayudante (quienes estuvieron detenidos) no concuerdan con el tiempo. Cuando sigo a los micros hay media hora de diferencia entre mis registros y sus versiones. Además, ¿por qué esa noche dejaron a mi hijo en la última parada cuando él no tenía por qué quedarse en ese lugar?”.

Alexandra repasa que durante dos años el caso de David ha tenido dos fiscales. El último abrió dos nuevos expedientes: uno por homicidio y otro que se mantiene en reserva.

“Los nuevos expedientes fueron una sorpresa para mí, pues no he recibido ningún argumento o explicación por parte de la Fiscalía del porqué se efectuó este proceso”.

Para ella existen inconsistencias en la investigación, tanto que piensa contratar la asistencia de detectives privados. Se pregunta una y otra vez por qué el Fiscal dejó en libertad a las únicas personas que -a su juicio- pueden dar pistas sobre el paradero de su hijo (el chofer y el controlador del bus).

“Ellos gozan de libertad y mi corazón, muy adentro de mí, está seguro de que ellos son los únicos que saben en dónde está mi David”.

Alexandra logró que la desaparición de David se volviera un caso mediático desde el primer momento gracias a que se valió de las redes sociales y la tecnología actual para denunciarla, una tarea a la que todavía dedica incansablemente parte de sus días. El 8 de noviembre pasado, Alexandra interpuso el recurso de habeas corpus como una forma de agotar las instancias jurídicas nacionales para esclarecer la desaparición de su hijo. Esta acción es el último recurso antes de recurrir a instancias internacionales. El juez negó el pedido. (I)

ENLACE CORTO

Banner

Últimas noticias

Promo

Google Adsense