Sábado, 01 Octubre 2016 00:00 Justicia

900 policías fueron separados en últimos 3 años en Ecuador

El ministro del Interior, José Serrano, saluda con la capitán Lilian Núñez, previo al acto oficial del 30-S, junto a ellos el comandante de Policía, Diego Mejía.
El ministro del Interior, José Serrano, saluda con la capitán Lilian Núñez, previo al acto oficial del 30-S, junto a ellos el comandante de Policía, Diego Mejía. Fotos: Álvaro Pérez / El Telégrafo
Redacción Justicia

El ministro del Interior, José Serrano, en el homenaje a los caídos el 30 de septiembre de 2010, realizado en el Regimiento Quito, destacó que en los últimos seis años se registró una transformación en la Policía Nacional.

Recordó que “se generaron rumores como que la Policía sería disuelta o desaparecería, iba a perder algunas de sus remuneraciones, se incorporaría a otras ramas de la fuerza pública”.

Seis años después demuestran que fueron mentiras porque tenemos una Policía fortalecida, aseguró el funcionario.

Hace seis años ingresaron 13.000 nuevos policías, indicó. Se efectuó una inversión superior a los $ 450 millones para una mejor logística, armamento, equipo, infraestructura tecnológica y física.

Las remuneraciones tuvieron un incremento que llegó hasta el 400% de lo que percibían en 2006. Otros beneficios son la vivienda fiscal, formación y capacitación con la auditoría de la Senescyt.

Sobre la depuración policial, el ministro Serrano dijo que más de 900 policías fueron separados en los últimos tres años por actos de corrupción o estar vinculados a violaciones de derechos humanos.

Diego Mejía, comandante general de Policía,  exhortó a los gendarmes a seguir actuando con rectitud y honrar la memoria de sus héroes.

El mandatario Rafael Correa en su cuenta Twitter indicó que el 30 de septiembre de 2010 intentaron derrocar al gobierno de la revolución ciudadana, el pueblo salió a las calles y no paraba de gritar: “No nos vamos sin el Presidente”.  

Ramiro Panchi, padre del soldado  Darwin Panchi, uno de los caídos, manifestó que “fue muy doloroso, porque fue el único hijo que tuve, no quería que sea militar, porque yo pasé la guerra del Cenepa”.

El tío de Juan Pablo Bolaños, Luis Fernández, -también fallecido el 30-S-, expresó que cada año recuerda “un día de lucha, en la que se defendió la democracia (...). A Juan Pablo Bolaños no lo mató una bala perdida, sino que se le disparó directamente en la cabeza”. (I)

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