Viernes, 10 Febrero 2017 00:00 Justicia

87 muertes, saqueos y demás actos violentos, tras huelga policial en Brasil

Los medios brasileños y los propios habitantes de Espírito Santo captan imágenes de la ola de violencia, incluso de quema de buses.
Los medios brasileños y los propios habitantes de Espírito Santo captan imágenes de la ola de violencia, incluso de quema de buses. Foto: abrilexame.files.wordpress.com
Pablo Giuliano. Corresponsal desde Sao Paulo, Brasil

La ola de criminalidad en las calles de las ciudades del estado de  Espírito Santo, ubicado entre Río de Janeiro y Bahía,  provocada por la huelga y amotinamiento de la policía, entró en su quinto día. El resultado hasta ahora: 87 asesinatos, saqueos en supermercados y tiendas, y también robos de automóviles y a personas a plena luz del día.

“Es como si viviéramos en un toque de queda. No se puede salir a la calle”, dijo a EL TELÉGRAFO Sandra Souza Lima, estudiante de la universidad en Sao Paulo, que estaba en la casa de su madre, en Vitória, capital de Espírito Santo. Este es un estado pequeño, pero el segundo polo petrolero del país, conocido también porque allí nació el célebre cantante romántico Roberto Carlos.

Por quinto día consecutivo, las tiendas no abrieron sus puertas y las escuelas continuaron cerradas desde el lunes, el inicio del período lectivo fue aplazado por temor. Así también las universidades y los puestos de salud. Además, pocos  buses circulan.

Los policías están en huelga porque piden un aumento de 18% en el salario y se encuentran encerrados en los cuarteles.

Los parientes de estos acampan en la parte externa. Ellos encabezan las protestas porque los agentes tienen estatus de soldados y el Código Penal militar brasileño castiga con una condena de hasta dos años de privación de libertad su participación en huelgas o manifestaciones.

El presidente Michel Temer envió a soldados del Ejército a la capital, Vitória, para patrullar las calles. Los agentes intervinieron en una protesta de manifestantes, contrarios a la huelga de los policías, que interrumpieron la circulación en las calles con quema de neumáticos. Se registraron enfrentamientos entre estos últimos y familiares de los policías.

En apenas cinco días, el número de homicidios fue 1.525% más que el registrado en enero de 2017. Desde las ventanas, las personas graban videos con escenas de robos a mano armada, saqueos de tiendas de electrodomésticos y destrucción de automóviles.

El gobernador del vecino estado de  Río de Janeiro, Luiz Fernando Pezao, admitió que hay   preocupación de que la huelga policial se extienda. Es que Río está en bancarrota, los agentes aún cobran el decimotercer salario o aguinaldo de fin de año en cuotas. No hay perspectivas de un aumento que acompañe a la inflación.

Esto, sumado a las masacres registradas en enero en las cárceles, es una crisis más del sistema de seguridad en el país, incentivado en Espírito Santo por el ajuste fiscal y medidas de austeridad a pedido del gobierno de Michel Temer. El gobernador, con licencia por enfermedad, Paulo Hartung, es aliado del mandatario.

“Queremos más efectivos del Ejército para tener algo de seguridad en las calles, porque la gente está viviendo casi secuestrada por esta situación, con muertes que sin duda están bajo la responsabilidad de los huelguistas, dijo el vicegobernador César Colnago.

“Quiero resaltar la determinación inflexible de restaurar y recuperar la normalidad (por parte del gobierno). Estoy seguro de que con el apoyo de las fuerzas locales estaremos en las calles para garantizar la integridad de las personas y las propiedades”, manifestó el ministro de Defensa, Raul Jungmann. (I)

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