La ciudadanía tiene la opción de contribuir con el ‘plan padrino’ con aportes desde $ 5

Refugio enfoca su labor en devolver la dignidad a residentes de la calle

| 07 de Septiembre de 2017 - 00:00
La mayoría de los indigentes beneficiados con el programa de la Arquidiócesis, se dedica al reciclaje.
FOTO: Foto: Karly Torres / EL TELÉGRAFO

La Arquidiócesis de Guayaquil inauguró ayer el centro en el segundo piso de la parroquia Santísimo Sacramento. Cuenta con comedor para 60 personas.

Cinco meses transcurrieron y el dolor de ser marginados por su propia hija aún es visible en los rostros de Ana Luisa Palacio y Luis Crespo, quienes no pueden evitar el llanto al recordar el inicio de una vida en la calle, subsistiendo con lo que obtienen del reciclaje de desechos encontrados en la vía pública.

Crespo, de 45 años, antes se dedicaba a vender periódicos. La vida era estable hasta que una pareja de su primogénita llegó para quedarse con el puesto de trabajo y la casa, en el sector del parque San Agustín... “Y ella nos dio la espalda”, cuenta limpiando sus lágrimas.

La pareja Crespo Palacio, desde ayer, cuenta con un lugar donde alimentarse mejor. La Arquidiócesis de Guayaquil inauguró el Refugio del Espíritu Santo (RESA), centro de acogida para indigentes que fue mentalizado hace un año.

El lugar funciona en el segundo piso de la parroquia Santísimo Sacramento, en Pío Montúfar y Manabí, en el Mercado de las 4 Manzanas. Cuenta con un área de 250 m2 donde hay un comedor para 60 personas, dispensario médico, cocina, baños y salas multiuso. En la primera fase del proyecto se atenderá solo durante el día, en el horario de 08:00 a 17:00.

En el acto de presentación y bendición de las instalaciones, a cargo del arzobispo de Guayaquil, Luis Cabrera, estuvo presente un grupo de indigentes que durante semanas recientes acudió a las iglesias en busca de apoyo.

José Tufiño, de 55 años, también se dedica al reciclaje hace 8 años. Está en las calles desde que su esposa lo abandonó y se llevó al hijo de ambos, quien padece  de hidrocefalia. “Yo busqué ayuda en muchas partes, jamás dejé de luchar, pero finalmente ella (su esposa) decidió por todos y se fue”.

Para subistir, obtenía hasta $ 5 diarios al vender los desechos que encontraba. En esta labor tenía problemas con otros recicladores y miembros de la Policía Nacional. En un par de ocasiones terminó tras las rejas por riñas callejeras.

Tufiño ve en RESA una oportunidad para salir adelante, pues tendrá asistencia psicológica y capacitaciones. Una aspiración similar tiene Marcos Argudo, de 50 años, quien desde sus 16 años ha tenido que ingeniarse como subsistir.

El ciudadano quiere aprender algo de carpintería para poder instalar un negocio. “Ya he practicado por mi cuenta, pero creo que puedo conocer más”.

La tarea de atender a los indigentes no será fácil, pues se requiere del apoyo voluntario de personas y empresas privadas, comentó Francis Jarrín, encargado del proyecto RESA. A partir de contribuciones económicas de $ 5 las personas pueden participar en el ‘Plan Padrino’, “con el cual nos ayudarán a sostener la iniciativa ayudando a uno de los individuos”.

Comentó que la gestión comenzó a desarrollarse hace un año con el apoyo de empresarios y voluntarios, católicos y laicos. Entre ellos, María Susana Rivadeneira, ex Miss Ecuador, y Damián Lanza, portero de Barcelona Sporting Club.

Las contribuciones pueden ser desde materiales de construcción o equipos para continuar con la obra y productos alimenticios. También se receptan aportes en la cuenta corriente N° 45920941 del Banco de Guayaquil, a nombre de la parroquia Santísimo Sacramento. (I)