Sábado, 04 Febrero 2017 00:00 Guayaquil

'Quico' confecciona redes para seguir con la pesca en el río

‘Quico’ Bonilla es muy conocido en el sector por los trabajos que realiza. Con 82 años, aún se siente en buenas condiciones para trabajar 3 horas al día.
‘Quico’ Bonilla es muy conocido en el sector por los trabajos que realiza. Con 82 años, aún se siente en buenas condiciones para trabajar 3 horas al día. Foto: Karly Torres / El Telégrafo
Edward Lara Ponce

‘Quico’ es el nombre con el que los dauleños conocen a Fernando Enrique Bonilla, quien, con 82 años, atiende a los clientes que van a comer al restaurante El Chanfle. El sitio está ubicado a pocos metros del mercado de mariscos municipal y cerca del río Pula.

Vestido de blanco, Bonilla es uno de los pocos tejedores de redes que sobreviven al paso del tiempo, a la modernidad y a la falta de peces en los ríos que bañan al cantón.
Aprendió el oficio mientras acudía a la escuela de la mano de su padre y junto a sus 13 hermanos.  

“En esa época la vida era en el agua, trabajábamos según la luna o las corrientes. De eso dependía si se lo hacía en la noche o en el día”.

Los días de descanso eran aprovechados por los más pequeños para jugar fútbol en la playa, mientras que a los adultos les servían para cocinar lo que se pescaba. “En el agua da mucha hambre”, asegura Bonilla.

Con el paso de los años, ‘Quico’ dejó de ejercer su oficio de pescador en el río. Para aumentar sus ingresos, compartió su vivienda con un local de comidas en donde ofrece corvina frita y caldo de bagre, entre otros platillos. Sin embargo, nunca ha dejado de lado la elaboración de atarrayas y redes.

Estas últimas sirven para atrapar tilapias, guanchiches, bagres, bocachicos y otras pocas especies que aún encuentra. Trabaja 3 horas al día. Con ese tiempo culmina cualquier pedido en 15 días. La mayoría de los clientes lo conocen hace muchos años.

La mejor temporada para el comercio es durante el invierno. En esa época vende hasta una docena de redes y atarrayas con sus respectivos flotadores.

En verano se negocian 1 o 2 al mes. Cada una puede costar entre $ 80 y $ 150, dependiendo del volumen del pedido que se haga. Recuerda que hace 3 décadas no solo pescaban, sino que también ayudaban a sacar a los infortunados que eran engullidos por los caudales de los ríos.

“Nos sumergíamos entre 6 o más personas. Por ese trabajo nunca se cobró, por decisión de mi padre. ‘Encima de la desgracia, pedir dinero por un favor; eso no es justo”, solía decir. De sus mejores años le han quedado muchas anécdotas y varios héroes de guerra. “Tengo 5 hijos que estuvieron en el conflicto con Perú, en el Cenepa”, comenta orgulloso.

Ante el cambio generacional y de actividades, las opciones de trabajo se diversificaron con la venta de hamacas, redes para jugar voleibol y otros deportes. (I)
Los boletines surgen poco después de una advertencia simi larncia simi lar sobre los sis temas.

ENLACE CORTO
Lectura estimada:
Contiene: palabras
Modificado por última vez:
Sábado, 04 Febrero 2017 03:00