Sábado, 12 Noviembre 2016 00:00 Guayaquil

En Limoncito, Juntas del Pacífico y Julio Moreno el mayor anhelo es una vía asfaltada

La vía de acceso a las comunas Limoncito, Juntas del Pacífico, La Frutilla, Julio Moreno está llena de tierra y de polvo en verano; en invierno se vuelve intransitable.
La vía de acceso a las comunas Limoncito, Juntas del Pacífico, La Frutilla, Julio Moreno está llena de tierra y de polvo en verano; en invierno se vuelve intransitable. Foto: Jorge Ampuero

Desde hace 9 años son parte de la provincia de Santa Elena, cuyas autoridades han atendido parcialmente el problema vial, porque la obra que reclaman le atañe a la Prefectura del Guayas.

Jorge Ampuero

“Si por cada año de administración socialcristiana en la Prefectura del Guayas nos hubieran asfaltado un kilómetro de vía, hoy tuviéramos toda la carretera asfaltada”.

Así señala Roberto Orrala Lino, presidente de la comuna Limoncito, una población de 800 personas que, desde 2007, pertenecen a la provincia de Santa Elena.

Orrala señala que uno de los principales problemas es la carretera, pues es la única vía por la que pueden realizar todos sus movimientos, de trabajo o familiares.

“Aquí se cultiva de todo, principalmente ciruela, por esta época. Pero también hay maracuyá, tomate, melón, sandía, papaya, productos que nos sirven para vivir. Si la vía está en malas condiciones, ¿cómo vamos a salir a venderlos o cómo van a venir a comprarnos?”, comenta Orrala quien, pese a todo, exhibe cierta esperanza.

Junto a su casa hay una pequeña cabina de madera recién hecha. Según él, la Prefectura va a guardar en ella materiales y herramientas que se utilizarán en la construcción de la vía, de aproximadamente 15 kilómetros, desde “el 30” (así le llaman al ingreso desde la vía a la Costa) hasta la hacienda privada Rapallo.

“Esperemos que no solo sea una promesa y se cumpla. Los ingenieros que vinieron dijeron que la obra tardará unos 8 meses”.

Agua a $ 2 el tanque

Otro de los problemas de la comuna peninsular y de las otras poblaciones aledañas es la falta de agua potable. Ellos se proveen por medio de tanqueros que les venden 55 galones en $ 2. El agua para la agricultura, en algunos de los casos, la toman del canal de riego de Cedegé, que se alimenta de las aguas del lago de Chongón. Tienen instaladas las tuberías y las llaves, pero solo transportan aire.

La movilización también se suma a las carencias anotadas, ya que solo hay una cooperativa de transporte    —Rincón Peninsular— que se encarga de trasladar, con sus 6 unidades, a los habitantes a sus destinos.

Alba Quimí Reyes, otra moradora de la zona, manifiesta que estos buses no tienen una frecuencia fija porque solo salen cuando han llenado toda su capacidad.

“Aquí está el colegio del Milenio Juan José Castelló, en donde se educan 650 alumnos, no solo de por aquí, sino hasta de Durán. Todos ellos tienen problemas para trasladarse. El colegio es muy bueno, pero debería facilitarse el transporte, pero con una vía mala, cómo”.

Carmen Arévalo vive desde hace 20 años en Limoncito. Primero trabajó junto a su esposo como guardián de una finca, pero luego la recibió como parte de su liquidación.
“En Limoncito tenemos un centro de salud, al que nosotros equipamos, pero nunca viene ningún doctor; imagínese si hay una emergencia, tenemos que ir a Guayaquil o a Chongón”, señala Arévalo.

Zoila Montaño es presidenta de la comuna Juntas del Pacífico. Para ella, la Feria de la Ciruela que todos los 2 de noviembre realizan en la comuna sería más exitosa si hubiera una mejor vía de acceso.

“Hemos hablado con el prefecto del Guayas, pero nunca se concreta lo ofrecido. Usted puede ver el polverío que hay a la entrada del 30; ya vienen las lluvias y el asunto se pone peor”.

Los moradores afirman que el trayecto asfaltado, de 11 kilómetros, desde Limoncito a Juntas del Pacífico, lo realizó la Prefectura de Santa Elena luego de que la zona pasara a ser parte de esa provincia.

El resto de la vía, 15 kilómetros aproximadamente, le corresponde a Guayas, razón por la cual las solicitudes van dirigidas a esa prefectura.

La conveniencia de ser parte de Santa Elena o Guayas, según Orrala, siempre estuvo dividida, pues “todo depende de las obras o la atención que se dé a los moradores”. (I)

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