Sábado, 15 Octubre 2016 00:00 Guayaquil

En Guayaquil, el taxímetro no pasa de ser un adorno

Aunque el dispositivo está instalado, el cobro de las carreras en Guayaquil se negocia entre usuario y taxista.
Aunque el dispositivo está instalado, el cobro de las carreras en Guayaquil se negocia entre usuario y taxista. Foto: Miguel Castro / El Telégrafo

Los usuarios del sistema de transporte aún negocian el precio de una carrera antes de abordar un vehículo.

Redacción Guayaquil

“¿Señor, cuánto me cobra por llevarme hasta el centro comercial Albán Borja?”, pregunta Sandra Guerra al taxista que se ha detenido ante su señal en la esquina de 9 de Octubre y Esmeraldas. “$ 3,50”, responde el conductor. La contraoferta de ella son $ 2,50. El taxista piensa un momento y hace su oferta final: “$ 3, nada menos, fíjese que el tráfico está intenso”. La mujer acepta y se sube al automóvil.

Esta es la realidad que enfrentan quienes necesitan abordar un taxi en Guayaquil. Una ciudad en donde los vehículos de alquiler, aunque están provistos de taxímetros, estos no se usan y las carreras se negocian entre usuarios y taxistas.

Así lo explica Miguel Véliz, que lleva 25, de los 55 años que tiene, ejerciendo el oficio de taxista en esta ciudad. “El pasajero nunca pide taxímetro. Si uno lo ofrece, el usuario responde: no señor vaya nomás que yo me voy en otro taxi”. Así es la cosa aquí en el Guayas, afirma Véliz, nadie quiere taxímetro. “Transemos a la morocha, dicen”.

Para George Mera, presidente de la Unión de Cooperativas de Transporte de Taxistas del Ecuador, el tema del uso de taxímetros en Guayaquil pasa por el problema de no saber exactamente cuántos vehículos con placas de alquiler (taxis) existen en la ciudad.

Mera agrega que en los más de 60 años, durante los cuales la Comisión de Tránsito del Guayas (CTG) manejó el tránsito de la ciudad, nunca se pudo establecer con exactitud el número de taxis que circulaban. “Mientras nosotros manejábamos una base de 12 mil vehículos registrados, en la CTG se hablaba de que solo habían entre 10 mil o 9 mil taxis”, asegura el dirigente.

Un tema que, según Mera, la Autoridad de Tránsito Municipal (el nuevo ente regulador del tránsito en la ciudad), pretende solucionar con un censo que se realizará dentro de los 4 meses venideros. Luego de este proceso viene la proyección para el uso del taxímetro, con el propósito de lograr que solamente los vehículos que tengan permiso de operación puedan dar servicio como manda la ley, dice.

Además, Mera hace hincapié en la necesidad de promover “una campaña de concienciación sobre el uso del taxímetro, no solo entre la ciudadanía, sino también entre sus compañeros de gremio”.

Al respecto, hay que anotar que aunque este diario trató de establecer contacto con la Autoridad de Tránsito Municipal (ATM) para corroborar lo explicado por el presidente de la Unión de Cooperativas de Transporte de Taxistas del Ecuador, acerca del censo que la ATM realizará, como paso previo a la implementación de los taxímetros en los vehículos autorizados, fue imposible contactarse con algún funcionario de dicha institución.

Por su parte, Erick Reyes, usuario del servicio de taxis, opina que la aplicación del uso del taxímetro en Guayaquil debe traer aparejada información clara sobre los valores a cobrar. “Creo que si se aplica la ley debería también haber una campaña de información para que el usuario sepa lo que realmente le deberían cobrar y con el tiempo se acostumbre a eso”.

La Ley Orgánica de Transporte terrestre, Tránsito y Seguridad Vial establece que no usar el taxímetro las 24 horas del día, alterar su funcionamiento o no ponerlo en un lugar visible para el usuario, es una contravención, cuya sanción conlleva una multa equivalente al 15% de la remuneración básica unificada del trabajador en general ($ 51) y la reducción de 4,5 puntos en la licencia de conducir.

Estas disposiciones de la ley, sin embargo, continuarán infringiéndose en la ciudad, mientras se realiza el censo que la Autoridad de Tránsito Municipal (ATM) realizará en los próximos 4 meses, de acuerdo con lo expresado por Mera.

Mientras tanto, los usuarios tendrán que usar sus mejores dotes de negociación para lograr el precio más adecuado por una carrera. Porque, como expresa Carlos Reyes, un exconductor de colectivo de 60 años que ahora maneja un taxi alquilado, por el que paga $ 25 al día, más el combustible: “La mayoría de los pasajeros no quieren usar el taxímetro. Lo tengo prendido. Pero ellos dicen: negociemos”. La versión de Reyes la desmiente Luis Espinoza, quien toma taxi todos los días, sostiene que la mayoría de conductores expresan que en ese momento “está dañado”. (I)

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