Sábado, 12 Noviembre 2016 00:00 Guayaquil

El entrenamiento barrial de la mano del 'Muñeco' Bohórquez

Marcelo, el ‘Muñeco’ Bohórquez (de naranja), trabaja para mejorar el rendimiento físico con sus dirigidos.
Marcelo, el ‘Muñeco’ Bohórquez (de naranja), trabaja para mejorar el rendimiento físico con sus dirigidos. Foto: Eduardo Escobar / El Telégrafo

El exjugador del Deportivo Cuenca se dedica a entrenar a jugadores de la ligas barriales al pie del estero Salado en el barrio El Cisne 2.

Johnny Alvarado

El ruido de los jóvenes jugando en la cancha de fútbol de El Cisne 2 atrae la atención de los transeúntes.

Johnsteven Cuero patea el balón y una nube de polvo amarillo se levanta. Su tiro hace un extraño movimiento en el aire y se mete al arco. Gol legítimo. El muchacho de 26 años corre a celebrar con sus amigos. Al borde de la cancha, Marcelo Bohórquez, exfutbolista de 42 años, frunce el ceño. Considera que el chico pudo haber hecho un mejor juego, independiente al gol.

Sin embargo, el juego para el común de los mortales, es bueno. Hay buen toque de balón y llegadas al arco. Pero eso no parece sorprenderle a Bohórquez, quien hasta hace 4 años disputó juegos en la liga profesional en su equipo, el Deportivo Cuenca. Ahí, dice el ‘Muñeco’, como lo apodan, se necesita más entrenamiento físico y táctico.

Luego del partido de entrenamiento de los chicos del barrio, el exfutbolista entrena a personas adultas. A tan solo 10 metros de distancia de la cancha polvorienta y a orillas del estero Salado, está un parque con césped artificial. Hasta allí acuden personas que superan los 30 años. Aunque muchos pueden pensar que se trata de jugadores fracasados la realidad es otra. Ellos son futbolistas de ligas barriales que buscan perfeccionar su estrategia de juego. Algunos provienen del equipo Amazonas de General Villamil Playas.

“Ellos buscan ser más competitivos. Por eso fortalecemos su velocidad, el rendimiento físico y corregimos la entrega de balón”.

“Es un trabajo que demanda mucha disciplina y dedicación. Existe un régimen de entrenamiento y mucha exigencia por parte del entrenador”, reconoce uno de los jugadores que prefiere omitir su nombre.

La percepción sobre los futbolistas ha cambiado, dice Bohórquez, quien además de instruir a personas adultas también se emplea como instructor de fútbol de la escuela vacacional de la Fuerza Aérea Ecuatoriana. Hace 30 años, recuerda, “los padres veían al fútbol como una afición de niños y jóvenes. Muchas veces se los castigaba por jugar demasiado. Ahora es diferente. Los padres desean ver a sus hijos jugando. Los inscriben en escuelas para que aprendan y hasta miran a la actividad como una profesión rentable”.

El ‘Muñeco’ reconoce que puede resultar un oficio en el que se gane mucho dinero, pero aclara que ser futbolista de élite demanda mucha preparación física y técnica. “Se requiere de mucho sacrificio y disciplina. Los entrenamientos son muy rigurosos y de gran esfuerzo”.

En los alrededores del campo de preparación un puñado de niños y jóvenes observan cada movimiento.

Bohórquez realiza tareas básicas como trotes y ejercicios de resistencia para aumentar la fuerza en las piernas. “Trabajamos en preparación física y regenerativa. Porque se trata de personas que superan los 30 años y porque no es una competencia profesional sino amateur. Buscamos potencia y velocidad. Trato de que asimilen los conocimientos que adquirí como futbolista”.

Siguen cada instrucción al pie de la letra. Saltos largos y cortos. Pruebas de resistencia y de dominio de balón. El eco de los gritos de los jóvenes que juegan en la cancha se mezcla con las instrucciones del “maestro” como llaman a Bohórquez sus estudiantes. (I)

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