Sábado, 08 Octubre 2016 00:00 Guayaquil

Colombianos hallaron en el sur de Guayaquil la tranquilidad para montar sus negocios

Nelly (de espaldas) ayuda a preparar las empanadas precocidas que vende en varios puntos de la ciudad.
Nelly (de espaldas) ayuda a preparar las empanadas precocidas que vende en varios puntos de la ciudad. Foto: Miguel Castro / El Telégrafo

Elkin, Nelly y Adriana son 3 caleños que dejaron su tierra natal por diferentes motivos y en el Puerto Principal encontraron el impulso necesario para desarrollar sus aptitudes.

David Guerrero

La cercanía con unas amistades que habían visitado Ecuador fue la manera en la que Elkin, un joven colombiano, obtuvo las primeras referencias sobre Guayaquil.

Dejó su natal Cali, hace 4 años, para alejarse de los grupos armados que extorsionan a las personas a cambio de ‘seguridad’.

Según la Agencia de la ONU para los Refugiados (Acnur), en el país actualmente hay aproximadamente 60 mil ciudadanos legalmente registrados en condición de refugiados en el Ecuador. De este total, el 95% son colombianos.

En la urbe, estas personas están dispersas en sectores periféricos del norte y sur. No obstante, muchas de ellas se agruparon en una calle de la ciudadela Los Esteros donde han emprendido diversos negocios.

En el caso de Elkin, al inicio tuvo que trabajar en un restaurante para ganarse el sustento pese a que su talento y pasión son el baile.

Sin embargo, al poco tiempo, un amigo le presentó la oportunidad de ayudar en la coreografía de una quinceañera. “Desde allí arranqué y no he parado”.

Las referencias obtenidas, a través de los años, le han permitido viajar hacia otros cantones de Guayas y Manabí para ofrecer diversos espectáculos. Pero ¿por qué eligió Guayaquil por sobre otras ciudades para radicarse? Para Elkin, la mejor cualidad de la gente del Puerto Principal es la solidaridad. “La economía es tan sostenible que a nadie le duele regalar un dólar para ayudar”.

Precisamente, el movimiento comercial fue lo que motivó a Nelly, también oriunda de Cali, a comenzar un negocio de venta de empanadas precocidas desde hace 5 años.

“Al ecuatoriano le gusta mucho la comida”.

En su tierra natal, la ciudadana se dedicaba al comercio de verduras, pero apenas llegó a Ecuador, para poder subsistir, decidió desarrollar sus habilidades culinarias.

La jornada empieza desde la mañana, de lunes a sábado, con la preparación de la masa de maíz que servirá como base del producto.

En un reducido espacio, coexisten la cocina, un mesón, 2 refrigeradores y una máquina artesanal que muele el grano y forma la masa para las empanadas. “La inversión diaria es de unos $ 40”.

Para el relleno, cocina carne y papas, los que sazona y maja para luego colocar en los discos de harina. Las empanadas precocidas son empacadas en bandejas de 10 unidades.

Nelly considera que la venta es lo suficientemente buena a tal punto que decidió contratar a 3 personas para ofrecer el producto en sectores como el Guasmo, la Trinitaria y la Florida. “En cada jornada, se vende entre 300 y 400 empanadas”.

No todos los colombianos que habitan en Los Esteros llegaron en calidad de refugiados. Adriana, por ejemplo, vino originalmente en plan turístico, pero quedó fascinada por el clima y el ambiente comercial. “Guayaquil es una ciudad cálida y eso es lo que me encanta”.

En 2011, la situación económica en Colombia era difícil, comenta, y conocía referencias del Puerto Principal como ‘capital económica del Ecuador’.

Sin embargo, Adriana quería primero comprobar si los comentarios que conoció a través de un familiar eran reales y viajó desde Cali hasta la provincia de Guayas.

En Colombia, la ciudadana trabajaba en una zapatería donde cosía, reparaba y vendía calzado junto a su esposo. Una vez que se comprobó el potencial económico de Guayaquil, comenzó a trabajar en una fábrica de calzado, junto a su esposo.

Durante casi 2 años, ahorró el dinero suficiente para instalar su propia microempresa, la cual tiene casi un año de existencia y ha tenido muy buena acogida.

El producto se fabrica bajo pedido de otros comerciantes cuyos locales se encuentran en el centro de la ciudad. También acoge pedidos de amas de casa.

Durante el tiempo que ha estado en Guayaquil, tuvo una hija que crece feliz en medio de suelas y moldes de zapato. (I)

ENLACE CORTO