Lunes, 26 Septiembre 2016 00:00 De7en7

Familiando

Sigchos, un paraíso escondido

Sigchos, un paraíso escondido

Es un cantón lleno de tradiciones, cultura y paisajes naturales. Pasear a caballo, caminar, escalar y disfrutar de diferentes fiestas son algunas de las actividades que se pueden realizar.

Redacción de7en7

Como un modo de liberarse de la abstinencia de carne durante la Cuaresma, a las cero horas del Sábado de Gloria, en la plaza central de Sigchos, se sacrifican alrededor de 100 cabezas de ganado. Hasta las 5 de la mañana el lugar permanece lleno de gente que compra, vende, cocina en una gran parrilla y come carne de res.

Es una tradición única en el mundo y se realiza en Sigchos, una ciudad de 6 mil habitantes ubicada en el cantón que lleva el mismo nombre, situado en el extremo noroccidental de Cotopaxi. 

Sigchos es un nombre que deriva del Cacique Sigchus de la tribu Sigchila que existió hace cientos de años. Sigchila significa “brazo de hierro”.

Mario Andino, alcalde del cantón, cuenta que en la época de la colonia este lugar era visitado frecuentemente por españoles porque conectaba a los Llanganates con las montañas de Sigchos. En estas elevaciones —explica— fue capturado Rumiñahui y trasladado como prisionero a Quito.

Varios españoles se establecieron en el cantón porque era una zona rica en oro, plata y cobre. Cuando decayó el precio del oro en Europa, empezaron a tener éxito los obrajes. Actualmente, su principal actividad económica es la ganadería.

Este cantón es rico en biodiversidad, el 70% del territorio es reserva ecológica y bosques protectores. La reserva ecológica Illinizas ocupa alrededor del 64% y el 6% son bosques protectores como Toachi Pilatón, Sarapullo, Putzualó y el río Lelia, este último, pese a que está en el territorio de Sigchos, es el productor del agua de Santo Domingo de lo Tsáchilas.

El cantón tiene una extensión de 1.357,84 km², se levanta en medio de un relieve quebradizo y montañoso de la cordillera occidental de los Andes y la cordillera de Chugchilán. Cuenta con 3 pisos climáticos: Páramo, Valle y Subtrópico. Todas esas características lo hacen un punto turístico.

El recorrido por este sitio puede empezar en el Quilotoa, un lago de origen volcánico que se formó con  flujos de lava y material piroclástico. Tiene 3 km de diámetro y está ubicado a 3.900 metros sobre el nivel del mar (m s.n.m)

Pero si el objetivo es la búsqueda de adrenalina, en medio de la naturaleza puede escalar las Columnas de Tangán. Se encuentran a 2.631  m s.n.m, en un bosque nublado. Tiene aproximadamente 400 metros de ancho y forma una U sinuosa con una altura aproximada de las paredes rocosas de 100 a 120 metros.

El cañón del Toachi es otro destino turístico. Se formó con los flujos piroclásticos de las erupciones del volcán Quilotoa hace unos 1.800 años. En su interior corre el río Toachi, principal eje hidrográfico de la zona. 

En el sector hay varias cascadas. Una de las más visitadas es Licamancha, con una caída de agua de 102 metros que desemboca en el río Toachi. Tiene 200 especies de orquídeas. Una de las más famosas es la tigrillo de color café con puntos negros. Otra es la orquídea trepadora, cuya flor aparece a 3 o 4 metros de donde está plantada.

Por ser una reserva cuenta con una variada y desarrollada flora que incluye olivo, laurel, canelo y cedro.

Asimismo, en el cantón podrá observar águilas, guarros, loros, pavas, pericos, tucanes, carpinteros, osos de anteojos, pumas, zorrillos, venados, etc.

En lo gastronómico se destaca el platillo denominado runauchu, que consiste en un cuy con papas, un pedazo de queso, salsa hecha con harina de haba y vísceras del mismo cuy picadas, y una torta de huevo. Otro platillo tradicional es el locro de zapallo con carne de chancho. Además, son productores de vino de mortiño.

El lugar cuenta con varios sitios donde hospedarse. Los precios van desde los $ 5 hasta los $ 200 por noche.

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