Lunes, 10 Octubre 2016 00:00 De7en7

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Los astronautas no se mueren de hambre en el espacio

Los astronautas no se mueren de hambre en el espacio

Según el sexo y el peso corporal de los astronautas, estos deben ingerir entre 1.900 y 3.200 calorías al día.

Redacción de7en7

Antes de viajar al espacio, los astronautas necesitan ponerse en forma para no enfermarse durante el trayecto. Una vez que se encuentran en el espacio exterior tienen que acogerse a diferentes normas sobre qué alimentos son los más adecuados en el vuelo.

El producto debe tener, como mínimo, un año de vida, cero alcohol y cero gas. No debe estar envasado en vidrio. Al no haber frigoríficos ni congeladores en el interior de la nave, todos los alimentos deben conservarse a la misma temperatura.

Además, estos se deben consumir directamente del envase y no producir migas. Todos los alimentos deben tener condiciones óptimas de aceptabilidad, es decir, buen olor, buen sabor y ser fáciles de digerir.

Asimismo, es fundamental reducir tanto el peso y el volumen de los alimentos como el tamaño de los envases para que sean fáciles de preparar, no interfieran en los planes de trabajo y generen la menor cantidad de residuos.

Según la NASA, originalmente, todo lo que los astronautas comían en el espacio estaba en forma de cubitos o tubos parecidos a los de dentífricos. Pero, a medida que continuaban las misiones espaciales, la comida “mejoraba” en variedad, sabor y textura. Los astronautas ahora pueden escoger entre más de 70  alimentos y 20 bebidas.

En las primeras misiones espaciales, en los años sesenta, el menú de los astronautas no era ni demasiado apetecible, ni desde luego cómodo.

Pero ¿qué tipo de comidas es buen alimento espacial? El sabor importa, por supuesto, pero los productos se escogen también por su valor nutritivo. Además deben ser fáciles de envasar y almacenar y se agrupan en diferentes categorías.

Las comidas pueden ser rehidratadas o liofilizadas (deshidratadas), como “el helado de astronautas”. Si se retiene un poco de agua en la comida para mantenerla suave, como las frutas desecadas, la comida es clasificada como “conteniendo humedad intermedia”.

Algunas comidas pueden comerse en su forma natural y otras están listas para comer desde sus envases, como galletas o nueces.

Otros alimentos se procesan tras ser envasados, como los productos irradiados y termoestabilizados. Ambos procesos ayudan a esterilizar la comida.

Algunas comidas son esterilizadas por medio de la radiación, tal como el pavo ahumado. Otras, como el pollo a parrilla para las fajitas, son sometidas al proceso de termoestabilización para eliminar a las bacterias.

En un viaje espacial a Marte, los astronautas estarían lejos del planeta Tierra de 2 a 3 años. Para permanecer tanto tiempo en el espacio, deben cultivar y procesar comida.

El menú para los astronautas

Con tanta variedad de alimentos, los astronautas del Transbordador Espacial pueden escoger algo diferente para cada comida durante la misión. Una misión típica del Transbordador Espacial dura 7 días. Pero en una de 4 o 6 meses es posible que tengan que repetir comidas en su menú de 30 días.

La gravedad reducida del espacio también afecta la manera cómo las comidas son envasadas y servidas. En el espacio, hay que evitar comidas que tiendan a fragmentarse. Migajas y líquidos pueden ocasionar daños en el equipo o ser inhalados accidentalmente por los astronautas mientras flotan dentro de la nave espacial. El espacio no es un buen sitio para un bocadillo de mantequilla de maní y jalea.

Las comidas pegajosas se pueden comer con un tenedor o una cuchara. La NASA ha utilizado desde los años ochenta tortillas especiales de harina en el Transbordador Espacial. Estas fueron diseñadas para tomar el lugar del pan que se desmenuza muy fácilmente.

Imagínese intentar hacer en el espacio un emparedado con 2 pedazos de pan, se necesitarían tres manos para lograrlo. Por eso las tortillas funcionan de maravilla y son las favoritas de los astronautas. Para los tripulantes de la Estación Espacial Internacional saben ricas incluso después de haber estado almacenadas 18 meses. Suelen añadirles salsa picante para hacer fajitas, una de las comidas preferidas de los astronautas.

Pero si el viaje fuera a Marte, sería más difícil envasar comida, pues al ir al planeta rojo los astronautas estarían lejos de la Tierra de 2 a 3 años. Entonces,   ¿cómo se aprovisionarán de alimentos? Una opción sería cultivando y procesando comida por sí mismos. En ese caso los investigadores creen que las mejores plantas para una misión de largo tiempo serían la soya, el maní, la patata, el tomate y el trigo.

Estas opciones no solamente son una buena fuente de alimentación, sino que contienen aceites que se pueden usar en otras comidas. Además se pueden procesar y convertir en otros productos como harina y queso. Por ahora, los científicos continúan estudiando y  seleccionando cuidadosamente las plantas que se pueden cultivar en una nave espacial.

La comida no es solamente una necesidad básica, sino un recuerdo reconfortante del hogar. Los científicos siguen ofreciendo más variedad de comida espacial y permanentemente buscan los mejores alimentos para viajes de larga duración. Muchos tipos de alimentos que comen los astronautas son muy parecidos a los que se ingieren en la Tierra. Es importante que todos los miembros de la tripulación tengan alimentos que los mantengan saludables y felices. Como se observa, nuestra necesidad de alimentos deliciosos y nutritivos, no es muy diferente a la de los astronautas que van por el espacio.

Hay que indicar que en función del sexo y del peso corporal de los astronautas, estos deben ingerir entre 1.900 y 3.200 calorías al día para garantizar el aporte adecuado de hidratos de carbono, proteínas y grasas. Como norma habitual, cada tripulante recibe 3 comidas y un snack al día a través de un menú estándar que dura 2 semanas.

Entre los platos más populares destacan las fajitas de carne, el pollo teriyaki y la pasta, así como frutos secos, bebidas y dulces.

Un reto semejante al que afrontan en estos momentos los responsables de enviar misiones al espacio es desarrollar comida para la futura misión en Marte, que durará unos tres años y requerirá alimentos con una vida útil de cinco años. Para solventar este problema, se barajan dos opciones: mejorar el embalaje de los alimentos actuales para que preserven sus propiedades nutritivas más tiempo e implantar en las naves un sistema de biogeneración.

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