Análisis

El gesto de Moreno llevará a su movimiento a tomar definiciones

| 29 de Septiembre de 2017 - 00:00

El ‘Día D’ para el joven gobierno de Lenín Moreno se acerca. La fecha la puso él mismo: 2 de octubre. Este lunes el presidente presentará al país las preguntas que propondrá para la consulta popular luego de un exitoso proceso de diálogo y convocatoria de movimientos ciudadanos y políticos.

Vendrá entonces la revisión de la Corte Constitucional pero el gesto del Jefe de Estado, definitorio de por sí, marcará un hito. Ya está confirmado, salvo una rectificación de última hora, que la reelección indefinida irá a consideración del pueblo. Todo un golpe de timón si se recuerda que cuando se eliminaron las restricciones a las postulaciones PAIS siempre rechazó un plebiscito al respecto.

Por eso la consulta generará definiciones importantes al interior del movimiento. De la oposición ya se sabe cuáles serán sus posturas. El conflicto de la tienda oficialista casi que ha borrado del mapa a actores políticos que fueron claves hasta antes de las elecciones pasadas.

Ya lo dijo un asambleísta: la consulta partirá al bloque legislativo. Unos se irán con Lenín Moreno, otros con Rafael Correa. De esa manera PAIS, o lo que resulte de esa guerra fratricida, copará gobierno y oposición al mismo tiempo.

Personajes clave como José Serrano, parte del gabinete ministerial y autoridades locales ya no podrán permanecer en medio. Estarán obligados a escoger bandos porque los procesos electorales, y peor uno con solamente dos opciones, tienden a hacer eso, a polarizar.

Otra pregunta clave será los pasos que dé Rafael Correa. ¿Volverá al país, rodeado de sus incondicionales, para hacer campaña para el no? Ese escenario justamente es donde mejor se desempeña el expresidente, en el proselitismo, hablando a las multitudes desde la tarima, recorriendo el país.

Pero esta vez tiene desventajas: está por fuera del Estado y lo segundo y más grave es que ha atado su destino al de Jorge Glas. Paralelamente al proceso político el caso Odebrecht sigue su curso. La acusación particular de la Procuraduría arrincona aún más al Vicepresidente.

Por eso Moreno parte como favorito en esta nueva lid electoral. Aparece como el reformador, aquel que quiere enderezar el rumbo. Pero habrá que ver qué campaña propondrá el gobernante, sin la maquinaria electoral de PAIS, o por lo menos ya disminuida.

Podría caer en la tentación de asentarse en los aliados, incluso en la otrora oposición. Pero eso daría fuerza al discurso del correísmo que tratará de pintarlo como un traidor, un hombre cercano a “los poderes fácticos”. Las cartas están echadas y el juego está por empezar. (O)