Miércoles, 09 Noviembre 2016 00:00 La columna de Angello Barahona

¿Quién es el tal 'Nine'?

Ángelo Barahona

Crecí en un hogar donde mi padre y mi abuela eran barcelonistas. Me bauticé públicamente como hincha de Barcelona en un programa musical que Mariela Viteri conducía en 1997. Allí estaba encargado del segmento de farándula.

Ella es emelecista y estaba por disputarse el último Clásico del Astillero, el 1 de noviembre de ese año.  

Ese día Mariela lucía la camiseta de su equipo cuando llegó al set de lo que hoy es TC mi canal, mientras que Roberto Campaña y Junior, camarógrafo y jefe de piso, me dieron una camiseta de Barcelona para “llevarle la contraria”.

Aquella vez yo había ido vestido muy formal. Llevaba saco y corbata.

El camarógrafo me dijo que fuera al camerino que entonces usaba el actor cómico David Reinoso para vestir la camiseta de Barcelona.

Jorge Toledo, quien era el director de Ni en vivo ni en directo, me dio la prenda.

Mariela no se lo esperaba. A mí me tocaba estar al aire durante la última media hora de su programa. Su sorpresa fue mayúscula cuando entré al set haciéndole como barcelonista.

En diciembre de ese año los artesanos confeccionaron monigotes que nos representaban enfrentados con las camisetas de nuestros equipos. Esos muñecos se exhibían en la calle Lorenzo de Garaycoa.

Pasó casi un año. Eran los últimos días de 1998 y Jaime Iván Kaviedes era la atracción para la prensa e hinchada emelecista. El goleador nacido en Santo Domingo de los Tsáchilas tenía 20 años y se mostraba como una persona callada.

Se había coronado como el máximo goleador en torneos oficiales de Ecuador y del mundo con 43 dianas a su favor.

Los reporteros pugnaban por una entrevista con el ‘Nine’. Mi editor jefe era Fernando Artieda y me ordenó que entrevistara a Kaviedes. Me negué porque para mí era muy sagrada la pasión por Barcelona y el ‘Nine’ es emelecista.

Mi jefe me reprendió por negarme y  conseguí su número de celular, pero al llamar me respondió un primo del futbolista, quien entonces fungía como su asistente. Me dijo que el ‘Nine’ no podía atenderme en ese momento. Me sugirió que llamara después. Tras insistir me citó al patio del Mall del Sol, a las 20:30.

Kaviedes llegó media hora más tarde de lo acordado con el primo, de quien no recuerdo su nombre.  No iban solos, los acompañaban un séquito de personas, entre ellos un guardaespaldas, chofer y una rubia hermosa. Me saludó, pero no pude entrevistarlo porque ya había empezado la película que quería ver. Me pidió que lo esperara una hora.

Acepté confiado en que mi editor me diría por celular: “bueno olvida el tema, vete  a descansar”. En realidad me dijo: “está bien, espéralo, porque es el tema de la  portada de esta semana“.  

La hora de espera se convirtió en casi 3 y apareció casi a la medianoche cuando las mesas del patio de comidas habían sido apiladas y mi humanidad yacía postrada sobre el frío piso del solitario mall. Me concedió la entrevista y aunque le molestaron un par de preguntas nació una amistad que aún perdura.

Traigo a colación esta historia de mano propia, ahora que fue recordado por su gol con el que Ecuador fue a su primer Mundial. Más allá de las polémicas en las que ha estado envuelto, tiene seguidores, entre ellos niños, a quienes él les enseña cómo marcar goles. (O)

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