Miércoles, 04 Enero 2017 00:00 La columna de Angello Barahona

La columna de ángelo

Fin de mundo o de año en la TV

Ángelo Barahona

Para la televisión ecuatoriana, el final de cada año laboral equivale a lo último de la vida, del planeta, de un todo. Es algo extraño, pero sucede. Es como si nada
importara ya.

Ecuavisa, en una decisión inédita, cortó su novela comedia La Trinity, que tenía previsto difundir 90 capítulos. Durante la última semana de 2016 el canal anunció el final de este programa cuando iba por el episodio 70.

Sin embargo, ese no es el problema. La confusión para el televidente surge cuando en el último día de transmisión la cadena se retracta y dice que se trata de una pausa. Ecuavisa anunció que en marzo se difundirán los capítulos restantes.

GamaTV, el canal de los cambios abruptos, ya en el final del año pasado disfrazó de viudas a su personal de pantalla y asistentes de estudio del programa de la mañana. Lucieron pelucas coloridas, bailaron con poca gracia y mucho esfuerzo. Eso causó risas solo entre el personal del estudio. ¿Es necesario ese extremo que pretende comicidad? Que un hombre se vista de mujer es gracioso en un actor, pues personifica algo distinto a su origen.

Y para ser actor se deben estudiar aspectos tan complejos como impostación de voz, caracterización, diseño de personaje, lo cual da como resultado una caracterización que debe producir alguna sensación en el público.

La aventura escénica, como el hecho de que un hombre se vista de mujer, solo es cómica cuando hay un talento natural. De lo contrario es grotesco. Algún día GamaTV lo entenderá.

No son los dos únicos casos. Hay programas  de chismes cuyas conductoras se van de vacaciones y dejan a los reporteros en los puestos de ‘opinólogos’, quienes, carentes de recursos y de léxico, dicen cualquier cosa. Lo otro son las rápidas despedidas de excomentaristas que se aventuran en la política. Es el caso de Jorge Heredia, del programa Combate, a quien RTS le acepta su salida y se despide del programa de farándula  haciendo con los dedos el número de la lista en la que participará en elecciones. Fue francamente patético porque ni siquiera la campaña electoral había empezado.

En otros espacios, los canales piden que canten los artistas a quienes no toman en cuenta durante gran parte del año.

En vísperas de Navidad fueron alternados con artistas consagrados que cantan villancicos. Fueron los últimos programas del año. Nada importaba ya.
Sucede lo contrario en la televisión hispana con sede en Estados Unidos. Ahí los últimos días del año son los de mayor rating y esfuerzo.

Univisión y Telemundo ‘botan la casa por la ventana’ con sus especiales de Navidad y fin de año. Transmiten musicales y artistas de renombre desde Miami o desde Times Square en Nueva York. Hay fiesta y originalidad en todos los espacios.

En Ecuador los canales deberían adaptarse a las circunstancias con transmisiones de especiales para esas fechas, desde los lugares emblemáticos que concentran mayor cantidad de gente y de fiesta. Entre ellos constan el árbol de la calle 29 y Portete, malecones de Guayaquil y Salinas, playas de Manta, Nacimiento gigante de El Panecillo en Quito, el Parque de Riobamba y más.

La producción propia rellena espacios y los enlatados son los mismos, desde Mi pobre angelito hasta Miss Simpatía. (O)

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