Jueves, 06 Octubre 2016 00:00 Columnistas

Historias de la vida y del ajedrez

¿Por qué no creer en las cigüeñas?

¿Por qué no creer en las cigüeñas?
Ramiro Díez

Hubo una época en la que muchos, cuando niños, creíamos haber llegado desde París en el pico de alguna cigüeña. Después, al descubrir cómo era todo,  supimos que París era verdad, pero empezamos a pensar que las cigüeñas eran aves mitológicas que en la realidad no existían.

Pero las cigüeñas, por suerte, sí existen y hay dos que son un ejemplo para cualquier ser humano, y viven en Croacia.

Cuando se conoce a esta nación europea, con tanta memoria y belleza, resulta imposible pensar que allí, hace pocos años, se desató una de las más feroces guerras de los tiempos modernos. Y hubo millares de víctimas de todos los bandos enloquecidos en el conflicto. Y tampoco escaparon las cigüeñas.

Un día, algún personaje armado de fusil, decidió disparar contra una cigüeña que descansaba en el tejado de una escuela. El balazo no la mató, pero le despedazó un ala y la dejó incapaz de volar.  El portero de la escuela la auxilió, le hizo un nido en el techo, y se encargó de cuidarla. Y la llamó Malena.

Una mañana de primavera llegó hasta el techo de la escuela una cigüeña migrante, de las que viajan a Croacia desde Suráfrica. Y fue flechazo a primera vista. Y los periódicos y los programas de radio de Slavonski Brod, como se llama el pueblecito, destacaron con titulares alborozados la relación amorosa. Y el hombre que bautizó a Malena, también le puso nombre al enamorado y lo llamó Rodán.

Y el idilio dio sus frutos. A los pocos días hubo huevos y luego 5 polluelos en el nido de la pareja. Pero aquello no era un amor fácil. Las cigüeñas que anidan en Croacia vuelan desde Suráfrica más de 13.000 kilómetros en ida y vuelta para escapar del invierno. Y cuando llegó el frío, Rodán retrasó su regreso durante varios días, a la espera de que Malena lo acompañara. Pero ella no podía volar y Rodán partió solo con sus hijos. Y hubo lágrimas entre los pobladores del lugar, porque era el fin del amor.

No. A la primavera siguiente, Rodán regresó donde Malena que lo esperaba en el mismo techo de la escuela. Y así ha sucedido años tras año. Rodán viaja más de 13.000 kilómetros para encontrarse con su amada y han entregado al mundo 35 cigüeñitas.

Y han hecho que los niños de Croacia, y también los adultos de todo el mundo, creamos otra vez en las cigüeñas. Y en todo lo que en la vida vale la pena defender.

En la vida, como en el ajedrez,  hay fuerzas que no se pueden controlar:

                                                               1: Dxg7+; Rxg7
                                                                2: Cf5+: Rg8
                                                                3: Cxe7 mate.

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