Martes, 22 Noviembre 2016 00:00 Regional Centro

La iglesia y entidades públicas se unieron

Voluntarios edifican casas en 2 áreas afectadas por el sismo

Las personas privadas de la libertad (PPL) también se solidarizaron con algunos de los grupos familiares afectados por el terremoto de abril pasado.
Las personas privadas de la libertad (PPL) también se solidarizaron con algunos de los grupos familiares afectados por el terremoto de abril pasado. Foto: Roberto Chávez / El Telégrafo
Redacción Regional Centro

Latacunga.-

La Diócesis de Latacunga y la Gobernación de Cotopaxi se unieron para ayudar a diversos habitantes de El Carmen y Manga del Cura, en Manabí, afectados por el terremoto de 16 de abril de 2016.

En esos sitios se construyen 50 viviendas que podrán ser utilizadas por igual número de familias damnificadas. 33 de ellas están listas, para edificarlas participaron voluntarios y se contrató mano de obra en esas localidades.

También se les unieron sacerdotes, como Pedro Casa y José Luis Tapia; religiosas, catequistas y voluntarios que viajaron para laborar como albañiles.

Giorgio Peronni, representante de Cáritas en Latacunga, explicó que en primera instancia se esperaba concluir las casas en diciembre, pero si el proceso se alargara, esperan que antes de Navidad se puedan inaugurar las primeras 35. Algunas ya están habitadas.

Este anuncio lo realizó al concluirse el Año de la Misericordia que inició el 8 de diciembre de 2015 y terminó el 20 de noviembre.  

En esta labor humanitaria contribuyeron empresas privadas como Cedal, Novacero, Aglomerados Cotopaxi, Edesa, Visandes, que donaron algunas ventanas, estructuras de madera, lavamanos y se gestionaron ayudas internacionales para adquirir cemento y herramientas.

Además, moradores de Eloy Alfaro y Tanicuchí aportaron con 20.000 bloques. Las personas privadas de la libertad (PPL) aportan con mesas, ataúdes y taburetes fabricados por ellos en los talleres del centro de rehabilitación regional, ubicado cerca de Latacunga. Asimismo, aportaron con toldos y ropa elaborada allí. Incluso casas de madera para perros abandonados.

“La ayuda de las PPL ha sido invaluable, todos tenemos un lado humano”, anotó el clérigo Peronni.

 Se estima que el costo de cada vivienda varía entre $ 5.500 y $ 7.500. El dinero necesario para esta acción solidaria se consiguió a través de diversas actividades, como una radiomaratón, conciertos de música cristiana y solicitudes de donativos puerta a puerta. (I)

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