Sábado, 14 Octubre 2017 00:00 Regional Centro

Los vecinos del Cotopaxi aprovechan de su calma temporal para producir alimentos

Según los últimos reportes del Instituto Geofísico de la Escuela Politécnica, la actividad interna y externa del volcán Cotopaxi es baja, y se han producido lahares.
Según los últimos reportes del Instituto Geofísico de la Escuela Politécnica, la actividad interna y externa del volcán Cotopaxi es baja, y se han producido lahares. Silvia Osorio / para El Telégrafo

A 2 años y 59 días del despertar del ‘Titán de los Andes’, como se conoce al coloso, en poblaciones cercanas se cultiva, además de frutas y verduras, la cultura de gestión de riesgos.

Redacción País Adentro

Después de 138 años de absoluta calma el ‘Titán de los Andes’, como se conoce al enigmático y fascinante volcán Cotopaxi, despertó violentamente el 15 de agosto de 2015.

Este hecho sorprendió a los ‘vecinos’ que residen en las poblaciones de Mulaló, centro de Latacunga, Quito y Salcedo, entre otras, y afectó significativamente a los cultivos, la crianza de animales y la calidad de vida de la población.

A dos años y 59 días de este hecho, el comportamiento de los cotopaxenses, la producción agropecuaria y el sector turístico de la provincia se modificaron tomando en cuenta ciertos criterios de la cultura de gestión de riesgos.

Frente a esto vale la pena hacer una reseña cronológica de los principales acontecimientos posteriores a la reactivación del coloso, que marcaron un hito en las vidas de los cotopaxenses y sobre todo en la actividad turística de la localidad.

Cronología de la actividad eruptiva

Las enormes fumarolas que el 15 de agosto de 2015 emanaron del cráter del volcán, un fenómeno por demás extraño para las actuales generaciones, obligaron a las autoridades a tomar varias medidas de prevención. La primera fue declarar la alerta amarilla y con ello el cierre total del ingreso al Parque Nacional Cotopaxi (PNC).

Esta medida afectó gravemente la economía local, especialmente a las  operadoras turísticas de la zona. Algunas como Cotopaxi Travel, cuya matriz funcionaba en Latacunga, decidieron migrar a otras provincias debido a la escasez de visitantes.

A decir de Sebastián Toapanta, guía de montaña de esta empresa, con el PNC inhabilitado se perdía el principal destino turístico de la provincia, por lo que no había razón para permanecer en la localidad.

Sin embargo, los emprendedores   analizaron la posibilidad de volver a su tierra en diciembre de 2015, pese a que en esa fecha la declaratoria de alerta amarilla aún regía.

“Algunos meses después el Ministerio del Ambiente del Ecuador (MAE) decidió abrir parte del Parque. Específicamente desde la entrada hasta el sector La Rinconada y  laguna de Limpiopungo (zonas fuera de peligro en caso de descenso de lahares), no obstante se mantenía la restricción para ascender al refugio José Ribas, así como la llegada a la cumbre, a 5.897 metros”, explicó Sebastián Toapanta.

La decisión se tomó con base en reportes del Instituto Geofísico de la Escuela Politécnica Nacional. Estos comunicaban sobre una disminución en la actividad interna y externa del macizo, en las últimas semanas de noviembre de 2015.

Con esta medida se esperaba que los 200 mil turistas que llegaban antes de la reactivación del volcán regresen a visitarlo. Sin embargo los visitantes no llegaron masivamente, unos porque tenían temor de una explosión súbita del Cotopaxi, mientras que otros, en su mayoría extranjeros, no lo visitaban por la prohibición del acceso a cumbre.

Fue por ello que el 4 de agosto de 2016 el MAE realizó la apertura del Refugio José Rivas, con lo que el PNC quedó habilitado en un 90%. El albergue temporal de montañistas está ubicado a 4.800 metros, es un sitio donde las personas pueden descansar, hidratarse y comer.

Para las autoridades, la decisión fue positiva, pues atrajo a turistas nacionales e internacionales. En el feriado de 10 de agosto de ese año se registró la llegada de 8.306 personas, que fue el mejor número desde la reactivación.

“La apertura de José Rivas permitió que los visitantes accedan al área donde existe nieve, los niños jugaban haciendo muñecos y los adultos disfrutaban tomándose fotos para el recuerdo”, mencionó Omar Castillo, guía de montaña.

Estas actividades se complementan con la práctica de senderismo, ciclismo de montaña y cabalgatas. Rodeadas con hermosos paisajes como las lagunas: Manantiales, El Cajas y Santo Domingo. Aun así la llegada de visitantes, especialmente de los extranjeros, quienes prefieren este destino con el afán de hacer cumbre, seguía bajo.

La Secretaría de Gestión de Riesgos (SGR) explicó, en aquel entonces, que no era posible el ascenso a la cima, pues persistía la emanación de gases, cuya inhalación puede causar daños en la salud. Otro factor preocupante era la presencia de grietas en el trayecto.

Reapertura de la cumbre

En octubre de 2017 esta realidad se disipó. Daniel Andrade, funcionario del Instituto Geofísico (IG), dio a conocer que la actividad del coloso a nivel interno y externo es baja. De ahí que el 4 de octubre se anunció públicamente que desde el 7 del mismo mes el ascenso a la cumbre quedaba habilitado.

Tarsicio Granizo, ministro del  Ambiente, por su parte manifestó  que para la apertura se tomaron en cuenta aspectos como el estado del glaciar, las condiciones de las rutas, la cantidad de ceniza, la composición de los gases emitidos, la cantidad y distribución de grietas, etc.

“Esperamos que con la reapertura completa del PNC, la llegada de visitantes se normalice”, comentó. No obstante se deben tomar las precauciones necesarias al momento de ascender a la cumbre.

“La cumbre, que está muy cerca al cráter, tiene un riesgo inherente para quienes se acercan, hay eventos volcánicos que los técnicos no podemos anticipar (…), los andinistas deberán tomar las precauciones del caso”, aconsejó Daniel Andrade,  funcionario del IG.

De ahí que los montañistas deberán firmar un acta de descargo en la que se harán responsables de los riesgos que asumen al ascender a la cima del Cotopaxi.

Pese a que no es posible determinar la existencia de explosiones freáticas ni emanación de gases, hasta el momento los expertos no han sugerido ascender portando máscaras antigás. (I)

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