Sábado, 30 Septiembre 2017 00:00 Regional Centro

Esta figura y el resto de participantes en las comparsas son anónimos

Los huacos alejan las malas vibras en los desfiles de la Mama Negra

Los huacos alejan las malas vibras en los desfiles de la Mama Negra
Foto: Silvia Osorio / EL TELÉGRAFO

Estos tradicionales personajes realizan ‘limpias’ entre los espectadores de la procesión y para ello invocan a las deidades andinas.

Silvia Osorio

Latacunga.-

Centenares de coloridos y folclóricos personajes forman parte de una de las comparsas más conocidas y connotadas de la región central. Se trata de la Mama Negra, la fiesta mayor de Latacunga. Una de las figuras que más llama la atención en los desfiles, ya sea por sus llamativos trajes, graciosos bailes o su misticismo, es el Huaco. Él representa a los chamanes preincaicos que curaban los males y enfermedades.

“Abrazador” es el significado del término Huaco, de origen aimara. Milton Chuquitarco tiene 32 años  y representa a este personaje desde los 7 años durante la Mama Negra,  que se realiza en septiembre y está dedicada a la virgen de Las Mercedes, conocida popularmente como ‘La Patrona del Volcán’.

Cuenta la leyenda que la imagen de la santa fue la que socorrió a los latacungueños de la furia del Cotopaxi, en anteriores erupciones. Por ello Milton le rinde pleitesía desde hace 25 años. “Lo hacemos con devoción, la virgen es muy milagrosa, y nos protege de la furia de nuestro gigante vecino”.

Participación en la caminata

Los huacos van en grupos de hasta 4 personas. Su función en el desfile es abrir paso a los demás personajes, además de limpiar las malas energías de los espectadores.

Al tener la función de liberar de las vibras negativas, su vestimenta es blanca, pantalón y camisa con encajes, además de un ‘ceñidor’ o cinturón rojo del que cuelga una campanilla de bronce. Cubren su cabeza con un pañuelo también blanco.

Para realizar el ritual de limpieza en su mano derecha llevan un bastón de chonta, pintado o tejido de cintas multicolores. En la otra mano portan una calavera con cuernos de venado que utilizan para la ceremonia de ‘cura del espanto’, y que pasan por el cuerpo de la persona para limpiar enfermedades, invocando a las fuerzas de la Naturaleza, representadas por ríos y montañas.

Los huacos cargan la atamba, una especie de coraza para la espalda confeccionada en cuero seco de borrego, la cual se adorna con joyas, cintas, objetos brillantes, billetes antiguos, flores y una infinidad de cascabeles y más adornos.

En este implemento se descubren signos y símbolos del mestizaje entre la cultura inca y española. Es por ello que Álex Alajo, quien lleva más de 30 años vistiendo el insigne ajuar, comentó que la confección e implementos pueden llegar a costar hasta $ 100. “Pero los que tenemos nosotros son propios, los vamos heredando, cuando decida retirarme de los desfiles quedarán mis hijos y nietos con mi legado”, aseguró.

En esta familia es una tradición ser huacos desde hace 6 décadas. Este personaje lleva el rostro pintado de blanco y con rayas azules y rojas el rostro, para ocultar su identidad porque, al igual que los demás personajes de la Mama Negra, son anónimos.

“Oh, oh, oh, Cotopaxi, Chimborazo, Carihuairazo, saca de este cuerpo, la enfermedad, la desdicha, el sufrimiento”, son las frases con las que se realiza la popular limpia.

A decir de Aurelio Taco, los huacos escogen a las personas que van a limpiar por su rostro y postura, “se los ve triste, como enfermos, entonces los limpiamos y recibimos una donación voluntaria”, señaló.

Durante la presentación más reciente de la Mama Negra en Latacunga, desarrollada el 23 y 24 de septiembre, desfilaron 100 huacos en 25 comparsas. (I)

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