Viernes, 08 Septiembre 2017 00:00 Regional Centro

Con un ritual ancestral, los comuneros pidieron permiso a la madre naturaleza antes de emprender el trabajo

La primera captura de vicuñas se cumplió en las faldas del Chimborazo a 4.300 msnm

Los animales fueron encerrados a través del método conocido como “manga”, en el que un cerco humano los lleva hasta el corral.
Los animales fueron encerrados a través del método conocido como “manga”, en el que un cerco humano los lleva hasta el corral. Foto: Elizabeth Maggi / para EL TELÉGRAFO

El evento denominado con la palabra quichua ‘chaccu’ tuvo como objetivo esquilar a los camélidos para obtener la lana que será usada por las comunidades indígenas para elaborar prendas.

Elizabeth Maggi

A 4.300 metros de altura sobre el nivel del mar (msnm), en las faldas del nevado Chimborazo se efectuó el miércoles el primer ‘chaccu’ del país. Esta palabra quichua significa captura de vicuñas.

La captura de los camélidos sudamericanos se da para obtener la lana, pero sin afectar su población, ni su capacidad de reproducción.

El evento inició con un ritual  para solicitar permiso a la Madre Tierra por la acción que iba a emprenderse, los funcionarios nacionales y locales, así como la población disfrutaron de cantos y bailes tradicionales de agradecimiento.

La Reserva Faunística Chimborazo  tiene una extensión de 58.560 hectáreas y está localizada entre las provincias de Chimborazo, Bolívar y Tungurahua. El sitio es el hogar de 7.600 vicuñas.

Desde 1979 se recuperó el animal mediante un convenio entre Perú, Argentina, Chile y Bolivia, cada uno de estos países donó 70 vicuñas.

En estos años la reproducción de la especie ha sido fructífera y en la actualidad se propone obtener su fibra que es muy apreciada en el exterior y que se usa para confeccionar prendas de vestir, incluidos abrigos.

“Estamos felices de que se nos permita incursionar en este aspecto. En la actualidad hemos creado prendas con lana de borrego, de llama y de alpaca, y sería la primera vez que lo vamos a hacer con vicuña”, dijo María Inga, artesana de Pulingui, provincia de Chimborazo.

Para lograr una captura óptima y sin afectar a los animales, alrededor de 50 personas caminaron con sogas en las que se ataron cintas de colores, arreando cerca de 30 vicuñas. Todos caminaron despacio y sin hablar mucho para no espantarlas, formaron un cerco humano para  encerrarlas en un corral. Este tipo de procedimiento se denomina ‘manga’ y la extensión de esta dependerá de la cantidad de vicuñas que se busque capturar.

Sin embargo, de las 30 acorraladas, cinco fueron liberadas de forma inmediata, debido a que no todos los camélidos pueden ser esquilados, “mínimo deben tener dos centímetros y medio de longitud en la lana, el tiempo de gestación de una vicuña es de 11 meses, por eso si está en su primer o último mes tampoco puede ser recortada y mucho menos los bebés”, expresó Marco Antonio Zúñiga, consultor internacional de Vicuñas.

Después de una rápida clasificación, una vicuña macho fue esquilada con equipos donados por el Gobierno de la provincia de Chimborazo, en cuestión de dos minutos se obtuvo el vellón del camélido. Esta fue pasada a las manos de las mujeres artesanas para su tratamiento y el animal liberado a su hábitat.

“Son 30 comunidades de Tungurahua, Chimborazo y Bolívar que se van a beneficiar directamente de este proyecto, nosotros estamos listos para ayudarlos y a largo plazo esperamos la exportación de estos productos que son apetecidos en el extranjero”, indicó Tarsicio Granizo, ministro del Ambiente.

Luego de la primera obtención de la lana, los comuneros irrumpieron el silencio del páramo con aplausos. “Nos sentimos contentos, ya hemos sido capacitados, sabemos cómo cuidarlas, ellas nos están otorgando la materia prima para nuestros productos y nosotros las protegemos”, expresó José Chacha, de la comunidad Quindua Central, de la provincia de Bolívar. (I)

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